Archivo mensual: enero 2014

El Rioja con la alta gastronomía y las tapas en Madrid Fusión 2014

concursotapasrioja2014Madrid Fusión nos ha ofrecido esta semana una nueva cita con la alta gastronomía y con los mejores cocineros del mundo, en la que no podía faltar el vino de Rioja a través de diferentes iniciativas promocionales. Una de ellas ha estado vinculada a la cocina más vanguardista, siendo vino oficial del Congreso ‘Saborea España’ y patrocinador de la demostración que realizó el cocinero Joan Roca, considerado actualmente el número uno del mundo.

El prestigioso crítico gastronómico de la agencia EFE Cristino Álvarez escribió hacia finales de los años noventa que “el vino de Rioja ha sabido encajar y responder al reto de la modernidad, tiene un puesto de privilegio incluso con la cocina “de autor”, sabe adaptarse”. En un tiempo en que todavía no estaba de moda Ferran Adrià, este periodista mostraba su convicción de que “esa cocina técnica, desbordantemente imaginativa, cuando no abiertamente experimental, podía adaptarse perfectamente a la magnífica realidad de nuestros Riojas”.

Desde que el vino de Rioja salió de sus fronteras regionales, ha ido ganando adeptos entre los consumidores de países cuyos hábitos gastronómicos difieren mucho de los nuestros. Explicaba esta semana el director de exportación de bodegas Franco Españolas, Carlos Latas, en una entrevista televisiva que el espectacular crecimiento de las exportaciones de Rioja a Estados Unidos se debe a que nuestro vino ha conquistado ‘el gusto americano’. Me sonó al ya tópico ‘gusto de Bilbao’ referido a los Rioja clásicos, pero tiene un sentido profundo que resulta clave para explicar la capacidad de penetración de Rioja en los mercados.

Hoy en día el fenómeno de la globalización ha extendido por todos los países no solo el conocimiento, sino también la posibilidad de degustar productos y estilos de cocina de los más recónditos lugares. Y en estas nuevas circunstancias el vino de Rioja sigue mostrado su vocación de universalidad y su capacidad de adaptación a la evolución de las tendencias de consumo, permitiendo disfrutar de un buen plato o una tapa, sea de cocina tradicional o vanguardista, autóctona o exótica. Sin duda, una de las cualidades del vino de Rioja más apreciadas por los consumidores es su versatilidad para ser un buen acompañante de las más variadas gastronomías del mundo.

Pero volviendo a la celebración del congreso Madrid Fusión, también el vino de Rioja ha estado junto a la ‘alta gastronomía en miniatura’ que son las tradicionales ‘tapas’. El primer Concurso Internacional de Tapas Rioja ha permitido a cuatro cocineros con estrellas Michelín, habituados a la tensión de esperar el dictamen de los periodistas sobre su trabajo, ‘vengarse’ de ellos por una vez ejerciendo de jurado de las tapas elaboradas por seis periodistas de varios países. El intercambio de papeles fue realmente divertido. Por cierto, ganó el favor de tan exigente jurado nuestro buen amigo Mikel Ceberio con su bocadillo de solomillo de oveja churra. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Las categorías de Rioja según el envejecimiento

Botellas-BPor aquello de la Navidad y las celebraciones, los reservas y grandes reservas de Rioja han protagonizado las informaciones vitivinícolas del fin de año. Como todo el mundo sabe, son dos de las cuatro categorías en que se clasifican los vinos de Rioja según el proceso de envejecimiento que hayan seguido. Estas cuatro categorías están diferenciadas en las botellas que llegan al consumidor mediante los cuatro tipos de contraetiquetas o precintas numeradas que el Consejo Regulador otorga a aquellos vinos que han superado sus controles, tanto de calidad como de tiempo de envejecimiento en barrica y en botella. El reglamento de la Denominación especifica con precisión los requisitos mínimos que deben cumplir los vinos para tener derecho a ostentar una de esas cuatro categorías. 

Rioja fue la cuna del establecimiento de las categorías de envejecimiento, que ya se utilizaban de forma un tanto ‘discreccional’ por las bodegas en sus etiquetados antes de recibir reconocimiento legal y establecerse los mecanismos necesarios para su control y certificación mediante contraetiquetas diferenciadas por parte del Consejo Regulador. Seguramente muchos pensarán que esta clasificación es tan antigua como la propia Denominación, ya casi centenaria, pero en realidad no fue hasta finales de los años setenta cuando se crearon. 

En el Reglamento de la Denominación Rioja de 1970 se diferenciaban por primera vez los vinos de crianza, estableciendo para ellos el requisito de un año como mínimo en barrica. Pero no será hasta abril de 1974 cuando el Consejo Regulador comience a expedir una contraetiqueta diferenciada para estos vinos. El Reglamento reformado en 1976 mantiene la misma definición y requisitos para los vinos de crianza y añade un punto que menciona las categorías de Reserva y Gran Reserva, cuyas características y requisitos deberá proponer el Consejo Regulador al INDO para su aprobación. Esta normativa que reglamenta el uso de las indicaciones relativas a la calidad, edad y crianza de los vinos aparece en agosto de 1979, por lo que de inmediato pone en marcha el Consejo Regulador de Rioja la expedición de las correspondientes contraetiquetas, quedando establecidas desde entonces las cuatro categorías que se mantienen hasta la actualidad sin apenas variación en cuanto a los requisitos de permanencia en barrica para cada una de ellas. Poco después se incorporó también de forma obligatoria en estas contraetiquetas la indicación de la añada (la cosecha 1980 fue la primera que la llevó de forma generalizada).  

El tiempo de envejecimiento de los vinos es por tanto el único criterio que hay establecido actualmente para la clasificación oficial de los vinos de Rioja en cuatro categorías. Es un criterio que ha funcionado bien desde el punto de vista comercial durante casi cuarenta años y que han imitado en otras zonas vinícolas españolas, pero que no se utiliza en la mayoría de las zonas productoras del mundo, donde la añada suele ser la única indicación del envejecimiento. Ante la evolución que ha experimentado en este periodo la demanda de los consumidores y los estilos de elaboración de los vinos, creo que podría ser un buen momento para plantearse la conveniencia de que este modelo de clasificación de los vinos de Rioja evolucione también. Es cuestión de analizar y sopesar ventajas e inconvenientes, porque nada hay inamovible. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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La Cofradía del Vino de Rioja: “porque no es un vino cualquiera”

La periodista de Radio Nacional Pepa Fernández recibe el ‘cepazo’ de investidura como cofrade de mérito de La Cofradía del Vino de Rioja por parte del Gran Maestre, Javier Gracia.

La periodista de Radio Nacional Pepa Fernández recibe el ‘cepazo’ de investidura como cofrade de mérito de La Cofradía del Vino de Rioja por parte del Gran Maestre, Javier Gracia.

Uno de los rituales más significativos de la Cofradía del Vino de Rioja consiste en el juramento de fidelidad al vino de Rioja que deben prestar quienes son investidos nuevos Cofrades en la celebración de cada Gran Capítulo. Lo considero un gesto simbólico de especial valor en estos tiempos en los que el vino de Rioja esta aguantando relativamente bien la caída generalizada del consumo, entre otras razones porque representa un valor seguro para los consumidores en un momento en que se priorizan conceptos como la relación calidad-precio. Pero no quería escribir hoy de economía, que parece el tema monográfico, reiterativo y obsesivo de toda conversación, sea pública o privada, sino de la propia Cofradía, es decir, de cultura del vino.

La Cofradía del Vino de Rioja fue creada hace treinta años, en junio de 1984, por un grupo de entusiastas amantes del vino de Rioja y se ha convertido en una referencia imprescindible en el ámbito de la cultura del vino. Según se puede leer en sus estatutos, la Cofradía centra sus fines en “la exaltación de la importante riqueza vitivinícola riojana, así como en dar a conocer y fomentar el consumo de la más variada y selecta gama de vinos que la integran a través de manifestaciones artísticas, literarias, sociales, folclóricas, culturales, etc.”. El modo de hacerlo queda también concretado en “la organización de actos periódicos en los que pueda enseñarse el arte del bien beber, aisladamente o como complemento ideal del bien comer”.

Las iniciativas de la Cofradía para fomentar un mayor conocimiento y aprecio por los vinos de Rioja se han prodigado, tanto con la organización periódica de cursos de cata, como de conferencias sobre temas de actualidad vitivinícola, o de “hermanamientos” con productos gastronómicos de reconocido prestigio en el marco de las fiestas de la vendimia. Es habitual también el intercambio y relación cultural con otras Cofradías españolas y extranjeras representativas de vinos y productos alimentarios, actuando la Cofradía del Vino de Rioja como “embajadora” de los vinos de Rioja en múltiples acontecimientos.

En definitiva, la Cofradía del Vino de Rioja es un magnífico instrumento para la promoción del vino de esta tierra, cuya labor debe agradecerse a las gentes que de forma totalmente altruista la dirigen e integran. Pues hay que recordar que la Cofradía desarrolla sus actividades de forma independiente respecto a intereses empresariales y marquistas, y que pocos de los cuatrocientos cofrades tienen vinculación profesional con el sector vitivinícola. Todo lo hacen ‘por amor al Rioja’. Y “porque no es un vino cualquiera”, como bien dijo la periodista de Radio Nacional Pepa Fernández cuando fue investida ‘Cofrade de Mérito’ el pasado mes de noviembre. La prestigiosa comunicadora aseguró que esta distinción le hacía sentirse “riojana adoptiva” y suponía para ella “una gran alegría”, en especial por los recuerdos de su infancia asociados al vino de Rioja, ya que en su niñez “siempre había una botella de Rioja en las celebraciones”, con lo que “este vino hace que afloren recuerdos de situaciones en las que en casa estábamos muy a gusto y en las que mi padre traía un Rioja cuando había una ocasión especial”. (Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

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Buen balance para Rioja en 2013

Navidad 2013 BEn esta época del inicio del año nuevo es momento de cerrar balances y hacer memoria del año transcurrido. Mi impresión personal es que el balance general del año 2013 en la Denominación de Origen Calificada Rioja es positivo, a pesar de haber sido un año con muchas dificultades y retos que afrontar. Uno de esos retos fue la renovación del Consejo Regulador e Interprofesional en julio de 2013, que abrió el primer mandato del sector productor en la historia de Rioja. Un hito histórico que demuestra la solidez del sistema de gestión con que se ha dotado esta Denominación y que, al menos por el momento, ha puesto un punto de tranquilidad en lo que venían siendo las agitadas aguas de las relaciones intersectoriales. Bien es verdad que el nuevo mandato no ha planteado cambios en la orientación estratégica de la Denominación, basado en un modelo de vertebración del sector, que hoy es referente para el mundo del vino, y en un modelo de calidad orientado a productos de valor añadido.

La evolución de la comercialización también ha sido positiva para los vinos de Rioja en este año 2013, pues se ha conseguido recuperar el volumen de ventas máximo alcanzado antes de la crisis, que fue de 272 millones de litros en 2007, superando esa cifra en casi seis millones de litros. El mayor crecimiento de las ventas lo hemos tenido en los mercados exteriores –nada menos que un 7%-, lo que ha permitido a nuestra Denominación alcanzar el record histórico en exportación, superando los 100 millones de litros. Conseguir este hito en una situación de crisis económica como la actual, con unos mercados muy competitivos, es el fruto de la gran fortaleza la marca Rioja y de la buena preparación del sector vitivinícola riojano para adaptarse a las exigencias del mercado. A esa buena marcha de las exportaciones se ha sumado el primer signo de recuperación en el mercado español, en el que han crecido las ventas de Rioja por primera vez desde que comenzó la crisis. Sin duda la fidelidad de los consumidores españoles al vino de Rioja responde a que nuestro vino representa para ellos un valor seguro por calidad e imagen de marca. La gran capacidad innovadora que ha demostrado Rioja para adecuarse a la demanda y a la evolución de los gustos del mercado ha sido una de las claves de este éxito.

Igualmente hay que destacar el acierto de la estrategia de Rioja al fijarse como objetivo prioritario su especialización en las categorías de más valor añadido y convertir la imagen de los vinos criados en su punta de lanza. Las categorías de reserva y gran reserva han contribuido a que Rioja se haya convertido en una de las regiones vinícolas más prestigiosas del mundo. Lo hemos comprobado recientemente con los éxitos conseguidos por varias bodegas de Rioja en la prensa especializada internacional, que les ha situado en lo más alto del podio, como comentaba recientemente en este espacio.

Si a todo esto sumamos que el balance de cosecha 2013 fue bastante satisfactorio, tras un año climatológicamente muy complejo, que el enoturismo ha experimentado un gran impulso, que está contribuyendo al desarrollo integral de la Denominación, o que un personaje con la proyección internacional de Ferran Adriá haya aceptado ‘un maridaje perfecto’ con Rioja siendo Premio Prestigio en 2013, creo sinceramente que podemos brindar con satisfacción por lo conseguido. Les deseo a todos un venturoso año 2014. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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