Archivo de la categoría: Ciencia y tecnología del vino

Entre zarcillos, probetas y pupitres. ¡Gracias maestros!

El profesor Martínez de Toda considera que "el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica".

El profesor Martínez de Toda considera que “el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica”.

Aunque no se estilen los gestos de agradecimiento a quienes nos precedieron, considero moralmente justo dar la relevancia que merece a la aportación de los maestros de la ‘ciencia del Rioja’, pues sin duda ha resultado fundamental para cimentar el éxito actual de esta denominación de origen. En estos tiempos de fatua vanidad, frente al reconocimiento a su legado, se lleva más el gesto soberbio de una pretendida superioridad que menosprecia y trata de empequeñecer cuantos logros alcanzaron nuestros mayores. ‘Olvidan’ que el camino de la ciencia, como el de la selva, necesita desbrozadores que lo allanen. A lo largo de sus treinta años de historia, las páginas de nuestra revista han dado testimonio y rendido homenaje a la labor de históricos como Antonio Larrea, con quien tuve el honor de colaborar durante varios años, o de Manuel Ruiz Hernández, quien sigue impartiendo doctrina de forma infatigable casi sesenta años después de su incorporación a la Estación Enológica de Haro. Podría citar a varios más de estos ‘maestros de cabecera de la ciencia del Rioja’, pero en esta ocasión quiero resaltar solamente la figura de un coetáneo mío, el doctor en Viticultura Fernando Martínez de Toda, con motivo del reportaje que le dedicamos en el último nº de La Prensa del Rioja: “La viña en las aulas. Treinta años de investigación aplicada”. Afirma el profesor Martínez de Toda que “el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica”. Las tres décadas que lleva impulsando el progreso de la vitivinicultura riojana desde la investigación aplicada y la docencia en las aulas de la Universidad de La Rioja, proporcionan a Fernando Martínez de Toda, el único catedrático de Viticultura que hay en España, una autoridad incontestable. Desde la perspectiva del tiempo será más fácil valorar la importancia de su legado, tanto por su participación en la creación del Magister de Viticultura en 1988, la Licenciatura de Enología en 1996 y el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) en 2008, como por algunos hitos de su labor investigadora -variedades minoritarias en Rioja, análisis genético del material vegetal, mecanización de la viticultura, efectos del cambio climático…- y el fruto de su auténtica vocación: la formación de al menos un millar de enólogos repartidos ahora por toda la geografía española.

portada-219Tal como reflejamos en las páginas de este número especial de La Prensa del Rioja en el que publicamos la entrevista al profesor Martínez de Toda, a su contribución se suman otras igualmente significativas para que la D.O. Ca. Rioja ostente el liderazgo en la innovación vitivinícola. Es el caso de la centenaria Estación Enológica de Haro, que ha incorporado la resonancia magnética para garantizar la trazabilidad y autenticidad de los vinos, o de la industria auxiliar del vino, que cada año nos frece un aluvión de novedades. Una buena parte de estas novedades podrán verse la semana próxima en la feria Enomaq 2017 , el certamen vitivinícola, oleícola y hortofrutícola más prestigioso del sur de Europa, en el que más de 1.000 expositores darán a conocer las últimas novedades en técnicas, de maquinaria y equipos para bodegas y almazaras del 14 al 17 de febrero en Zaragoza. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Ciencia y tecnología del vino, Industria Auxiliar, PERSONAJES

Calificaciones y calificaciones: cuestión de credibilidad

La valoración oficial de la cosecha 2015 de Rioja se ha obtenido de la calificación de 4.475 muestras, mientras que en otra prestigiosa denominación ha sido suficiente la cata de 10 muestras previamente seleccionadas.

La valoración oficial de la cosecha 2015 de Rioja se ha obtenido de la calificación de 4.475 muestras, mientras que en otra prestigiosa denominación ha sido suficiente la cata de 10 muestras previamente seleccionadas.

Al público consumidor le gustan las calificaciones de cosecha porque, al menos en teoría y con carácter muy general, le proporcionan una orientación básica sobre la calidad de los vinos de una determinada añada, del mismo modo que pueden hacerlo las puntuaciones que los críticos otorgan a las diferentes marcas que valoran en sus catas. Estos mismos críticos no son sin embargo muy partidarios de las calificaciones de cosecha porque consideran que una nota media global es pura aritmética, ya que en toda cosecha hay un amplio abanico de calidades, que es lo que realmente se va a encontrar el consumidor cuando descorche una botella de esa cosecha.

A principios de los años ochenta, Rioja fue pionera en la puesta en marcha de la calificación de los vinos elaborados en cada cosecha, requisito imprescindible para alcanzar la categoría máxima de D.O. Calificada que consiguió en 1991. De ese minucioso examen, tanto analítico como de cata, de las muestras tomadas por los veedores del Consejo bodega a bodega, depósito por depósito, se obtienen dos conclusiones. La primera y más importante, si cada muestra merece o no, en base a su calidad, obtener la certificación del Consejo como vino de Rioja. La segunda es pura estadística: de los resultados obtenidos tras catar y analizar las 4.454 muestras tomadas de esta última cosecha 2015 se obtiene una media que constituye la valoración oficial de la cosecha.

Independientemente del valor y utilidad que uno pueda darle a esta valoración general de la cosecha, resulta obvio que desde un punto de vista técnico la objetividad es impecable. Imaginen ahora que, en lugar de proceder calculadora en mano para obtener la media estadística, los responsables técnicos del Consejo realizaran una selección de medio centenar de vinos (el 1% de las muestras totales) y los sometieran a la valoración de un grupo de expertos catadores para que éstos emitieran su veredicto sobre la calidad de la cosecha. Resultaría prácticamente imposible que ninguna cosecha obtuviera otra nota que no fuera excelente. Cualquier cosecha, por irregular que sea, tiene un porcentaje significativo de vinos excelentes, particularmente en Rioja que abarca un territorio con características climáticas y edafológicas diversas.

Pues esta hipótesis que planteo no es ninguna entelequia, es lo que literalmente se ha hecho en una prestigiosa denominación de origen española, según explica con detalle la nota de prensa oficial de la calificación de cosecha emitida simultáneamente a la de Rioja el pasado 8 de abril. Dice la nota que el Consejo Regulador de esa denominación “ha contado con la opinión de un Comité Excepcional de Calificación de la Cosecha, formado por nueve de los mejores sumilleres de España, que el 4 de abril llevaron a cabo una cata a ciegas de diez vinos representativos de la región previamente seleccionados por el Departamento Técnico, tras sucesivas catas de más de 300 referencias“.

En absoluto dudo de que la calificación ‘excelente’ otorgada por unanimidad por tan egregio jurado pueda hacerse extensiva este año al conjunto de la cosecha de esa denominación, pero no creo que el método contribuya a dar a las denominaciones de origen y sus consejos reguladores la credibilidad necesaria. De lo que sí estoy seguro es de que algunos de esos prescriptores que han puesto en solfa la utilidad de las valoraciones generales de cosecha no solo pasan ahora por alto hacer comentario alguno, sino que incluso se prestan complacientes a participar en el juego. (Texto: Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

1 comentario

Archivado bajo Ciencia y tecnología del vino, Vinos y Bodegas

Basque Culinary Center y Consejo Regulador de Rioja sellan el maridaje de gastronomía y vino

Rioja&BasqueCulinary2014_brLa alianza que ha suscrito el Consejo Regulador con una institución puntera en la creación y difusión de conocimiento en el mundo de la gastronomía, como es el Basque Culinary Center, no solo sella un perfecto maridaje entre gastronomía y vino, sino que posee un gran valor estratégico para la Denominación Rioja.La Facultad de Ciencias Gastronómicas que la Universidad de Mondragón creó hace tan solo cuatro años en San Sebastián, es una iniciativa de carácter privado, única en el mundo, que ha sido capaz de elevar al nivel de titulación universitaria la formación culinaria. Además de este ambicioso proyecto de formación, el Basque Culinary Center integra también un Centro de Investigación e Innovación en Alimentación y Gastronomía, así como una plataforma de eventos y promoción de productos y gastronomía. Su objetivo final es contribuir a través de la formación, la investigación y la innovación al desarrollo socioeconómico del sector gastronómico y alimentario, con una clara vocación internacional. Ejemplo de esta internacionalidad es que los más de trescientos alumnos con los que cuenta proceden de muy diversos países y deben hablar español e inglés. Fruto de la colaboración público-privada, el Basque Culinary Center cuenta con un patronato constituido por cocineros de referencia, entidades del sector del conocimiento, empresas privadas e instituciones públicas, a las que acaba de sumarse el Consejo Regulador de Rioja.  

Sin duda, la alianza entre dos instituciones de gran prestigio en el ámbito del vino y la gastronomía generará sinergias que permitirán divulgar y potenciar a nivel internacional nuestros vinos y nuestra gastronomía, dos referentes de la marca España en el mundo. Porque el Consejo Regulador, además de contribuir económicamente a que el Basque Culinary Center pueda alcanzar sus fines en las diferentes áreas de las ciencias gastronómicas, participará activamente en el desarrollo de proyectos educativos, de investigación y promocionales que tengan al vino como protagonista. En este sentido, cabe destacar la próxima creación de un Instituto del Vino, del que Rioja será patrocinador principal y miembro de su Comité de Expertos, que impartirá un Master en Sumillería y Enomarketing. Dentro de este Master, se diseñará un módulo específico para la Denominación, que incluirá estancias de aprendizaje en las bodegas de Rioja. También está previsto desarrollar conjuntamente cursos de formación sobre vinos de Rioja en diferentes niveles, que el Consejo podrá exportar impartiéndolos en todo el mundo dentro de sus campañas promocionales.  

Como bien sabemos en estas tierras del Rioja, el vino es una cultura y también un alimento. Y el vino de Rioja ha estado siempre vinculado muy íntimamente a la gastronomía en general y al mundo de la hostelería en particular. Estoy convencido de que se ha dado un paso muy importante para reforzar estos lazos históricos con el convenio de colaboración suscrito entre el Basque Culinary Center y el Consejo Regulador de Rioja, una colaboración que a buen seguro ofrecerá en breve plazo frutos muy interesantes. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

Deja un comentario

Archivado bajo Ciencia y tecnología del vino, Cultura del Vino

El Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino y la Estación Enológica de Haro

estación enológica de haroSi la Reina María Cristina y el entonces ministro del ramo, don Aureliano Linares, levantaran la cabeza, se sentirían tan satisfechos como nosotros al conocer el nuevo Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino que se ha erigido en La Rioja como centro de referencia internacional dedicado a la investigación de la vid y del vino. Es el único de estas características en España y solo hay unos pocos en Europa. Como la mayoría de riojanos sabe, este Instituto es un centro de investigación creado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Gobierno de La Rioja y la Universidad de La Rioja. Sus instalaciones constan de varios edificios con laboratorios y bodega experimental, que han costado unos 23 millones de euros y se espera estén operativos para finales del año próximo. En la actualidad cuenta con unos 100 profesionales entre investigadores, personal técnico y administrativo.

Sin duda la Reina María Cristina y el ministro de Fomento, pero mucho más aún nuestro paisano y jefe de Gobierno don Práxedes Mateo Sagasta, verían más que colmadas las inquietudes que mostraron hace justamente ahora 120 años y que les movieron a promulgar el decreto de creación de las Estaciones Enológicas. En el preámbulo de dicho decreto, el ministro se mostraba (y cito textualmente) “persuadido de lo conveniente que ha de ser para los vinicultores españoles el conocimiento de los diversos métodos de elaborar los vinos con arreglo a los últimos adelantos y la formación de tipos definidos de fácil salida en los mercados”, para lo cual proponía “la creación en España de Estaciones Enológicas como verdaderas escuelas de prácticas de vinificación, a la vez que centros de investigación y ensayo”. “La crisis que atraviesa nuestra industria vinícola –afirmaba el ministro en otro documento anterior- reclama con apremio medidas encaminadas a aumentar su valor y abrir nuevos mercados a esta importante fuente de riqueza. La creación de Estaciones enotécnicas servirá de estímulo a la mejora de la producción y a la conquista de nuevos mercados”.

Y así se fundó en 1892 la Estación Enológica de Haro, cuyo papel pionero en la investigación y progreso de las técnicas vitivinícolas en Rioja ha sido fundamental. Seguramente sus impulsores, maravillados como nosotros con las excelencias y potencial de este nuevo Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, reprocharían a alguno de sus responsables la falta de memoria histórica que les llevaba recientemente a proclamar en la prensa local el carácter pionero de este nuevo centro. Mucho antes de que Unamuno pronunciara la lapidaria frase “que inventen ellos”, en la Estación Enológica de Haro se hacía investigación vitivinícola. Así que a cada cual lo suyo y mi particular homenaje a los auténticos pioneros.

Deja un comentario

Archivado bajo Ciencia y tecnología del vino