Archivo mensual: febrero 2013

Los jóvenes y el vino, asignatura pendiente

jovenes_vino3Cada vez que se analiza la evolución del consumo de vino en España surge el tema de la incorporación de nuevos consumidores y los bodegueros lamentan el alejamiento de los jóvenes de la cultura del vino, coinciden en la necesidad de actuar, pero lo cierto es que, salvo excepciones, apenas dedican esfuerzo y dinero a poner en marcha iniciativas.

Han pasado ya más de 20 años desde que me tocó moderar el II Congreso de Jóvenes Amigos del Vino, celebrado en La Rioja. Uno tiene la tentación fácil de dramatizar y decir que poco ha cambiado, que nada se ha hecho, pero afirmarlo sería injusto e inexacto. El cambio producido en la década de los 90 fue tan espectacular en cuanto se refiere a la consideración social del vino y al interés por el conocimiento de su cultura, que su influencia positiva ha alcanzado progresivamente a los más jóvenes.

Media casi un mundo entre el ayer y el hoy del vino. Los estudios sobre consumo alimentario en España nos vienen confirmando año tras año la buena opinión que tienen los españoles sobre la calidad de nuestros vinos, pero también lo poco que los consumen (menos litros per cápita que Luxemburgo). Menos mal que un alto porcentaje de jóvenes piensa que el consumo moderado de vino beneficia la salud. Solo falta que lo beban para que la buena opinión también contribuya a fomentar la economía del sector que lo produce. El vino no se encuentra entre ellos al nivel de otras bebidas como la cerveza o los refrescos, que ejercen una presión publicitaria mucho mayor sobre el mercado juvenil.

Cierto es que el joven que va madurando y consigue una cierta estabilidad económica comienza a interesarse por un disfrute de la vida que encaja más con lo que la cultura del vino representa. Pero los jóvenes asocian el vino a la cultura de sus padres, que en su reafirmación generacional pretenden dejar atrás, lo que supone un obstáculo para la inclusión entre sus hábitos de este consumo. De hecho, según un estudio realizado por la empresa Synovate para el Observatorio Español del Mercado del Vino, muchos jóvenes rechazan el vino por considerarlo una bebida para adultos, difícil de entender y que necesita un largo proceso de iniciación, algo que, piensan, no ocurre con las bebidas de alta graduación, que beben generalmente mezcladas con refrescos para “ponerse a tono”.

Es por tanto imprescindible que las instituciones y empresas vitivinícolas asuman la iniciativa de impulsar la divulgación de la cultura del vino entre la juventud si se pretende contar en el futuro con la incorporación de nuevos consumidores.

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