Archivo de la categoría: Cultura del Vino

Legiruela, la uva que surgió del frío, escala los muros monacales. Investigadores descubren en Valvanera esta variedad adaptada a climas fríos.

Los monasterios, reserva espiritual y vitícola. En el de Valvanera, justo debajo de la plaza de la Hospedería, entre los arcos y el bar del albergue, trepa por el muro de contención de la explanada una planta de la variedad Legiruela.

Los monasterios no solo fueron durante siglos refugio del conocimiento, albergando con celo entre sus muros saberes en ocasiones prohibidos. Es bien conocido el papel que jugaron en algunos territorios como conservadores y transmisores de la viticultura y elaboración del vino. Hoy encontramos en el Monasterio de Valvanera, encaramado a 1.000 m de altitud a los pies del San Lorenzo, no solo un refugio para el espíritu, sino también para una de las cepas mejor adaptadas a los climas fríos, como es la Legiruela. La han descubierto investigadores de la Universidad de La Rioja / Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (F. Martínez de Toda, J. C. Sancha, P. Balda y J. Ibáñez). Y no por casualidad, pues tienen en su haber otros descubrimientos en nuestra región, desde ‘vitis silvestris’ a cepas de variedades prácticamente desaparecidas, que han sido recuperadas con éxito para nuestra viticultura. El resultado del análisis e identificación realizado en el Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino mostró que la cepa se correspondía con la variedad Legiruela, una variedad blanca especialmente adaptada a climas fríos, con una brotación tardía, que le permite escapar de las heladas de primavera, y una maduración muy temprana, que le permite madurar antes de que lleguen los fríos de otoño. Quien la plantó en Valvanera debía conocer su especial adaptación a esa altitud y su capacidad para madurar en esas condiciones y, por eso, recurrió a ella a pesar de no existir en el viñedo de la región. Debido al importante papel que jugaron en el desarrollo de la vitivinicultura, no parece descabellado pensar en opinión de los investigadores, que fueran los Benedictinos los responsables de la plantación y existencia de esta variedad en Valvanera, aprovechando sus conocimientos sobre viticultura y sobre el comportamiento de otras variedades de vid en zonas vitícolas europeas más frías.

En la próxima edición de La Prensa del Rioja publicaremos un trabajo del equipo de investigación sobre este descubrimiento, que tiene un especial interés en el contexto de la preocupación actual por los efectos del cambio climático sobre la viticultura. (Texto: Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

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Rioja cuenta ya con un centenar de ‘Educadores’ certificados de 22 países

 

El Consejo Regulador recibió en junio al primer grupo de la tercera promoción de ‘educadores de Rioja’, 15 aspirantes de nacionalidad china que disfrutaron de los valores y la cultura del Rioja en la propia Denominación.

El balance de las tres primeras ediciones del Programa Oficial de Educadores de Rioja, puesto en marcha por el Consejo Regulador en 2016, no puede ser más positivo: Rioja cuenta ya con 100 educadores certificados de 22 países. La acogida ha sido tan exitosa, que ha generado una demanda muy superior a la oferta de plazas disponibles por parte de profesionales muy cualificados que presentan sus candidaturas en cada nueva convocatoria. La iniciativa persigue captar a este tipo de profesionales con habilidades de comunicación y capacidad de influencia en sus respectivos países para que actúen como educadores homologados por el Consejo, garantizando así la calidad y rigor del conocimiento que transmitan de los vinos y de las experiencias que ofrece Rioja. La certificación se basa en un aprendizaje teórico ‘online’, así como en una formación práctica que se completa con una visita a la región.

Durante el pasado año 2018, 45 profesionales de todo el mundo cursaron la tercera edición del programa, una promoción que ha estado formada por tres grupos. Como novedad, España y China han contado en esta promoción con un grupo propio, ya que en ediciones anteriores ambos países habían representado más del 60% del total de las inscripciones recibidas, mientras que el tercer grupo ha estado formado por candidatos del resto del mundo. En la visita que realizó en junio al Consejo Regulador uno de los tres grupos de la tercera promoción de ‘educadores de Rioja’, integrado por 15 aspirantes de nacionalidad china, un estudiante del curso llamado Tu Xu aseguró que “la experiencia está siendo muy satisfactoria” y que la mejor manera de conocer y aprender los valores y la cultura de Rioja es mediante esta “inmersión en la Denominación, compartiendo tiempo con su gente”, de quien considera que “su generosidad y autenticidad son, sin duda, su verdadera riqueza”.

Los casi 300 candidatos que se presentaron a esta tercera promoción de educadores mostraban perfiles con amplia experiencia profesional y formativa en el mundo del vino, lo que dificulta una elección que necesariamente ha de ser muy selectiva para cubrir las plazas disponibles. El Consejo Regulador, junto a sus agencias de promoción en los principales mercados de Rioja, realiza esta selección en base al currículo, habilidades de comunicación y una experiencia profesional mínima en el mundo del vino de al menos dos años, bien sea en marketing, educación o sumillería, así como en el comercio y la distribución de vino. Los ‘educadores oficiales de Rioja’ podrán desarrollar actividades formativas por cuenta propia o por cuenta del Consejo Regulador o de las bodegas e importadores de Rioja. La certificación tiene una validez de 4 años y el requisito para renovarla es cumplir una serie de compromisos, como el de impartir un mínimo de actividades formativas, de las que el educador podrá expedir a sus alumnos diplomas avalados por el Consejo Regulador.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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La magia de la ‘autenticidad’

“Somos únicos, diferentes a cualquier otro lugar del mundo, y estamos orgullosos de ello” aseguró la consejera del Gobierno de La Rioja Leonor González Menorca, acompañada por el director general de Turismo, Eduardo Rodríguez Osés, cuando presentaron recientemente el nuevo lema que acompañará las campañas de promoción turística de esta región. Debo reconocer que sentí una gran satisfacción cuando escuché que dicho lema era ‘La Rioja Auténtica’, aunque sigo manteniendo una alta estima por el anterior eslogan ‘La tierra con nombre de vino’, cuyo gran acierto le permitirá perdurar indefinidamente. Como resulta obvio, ‘La Rioja Auténtica’ es un lema ideado con el objetivo de transmitir una imagen de La Rioja asociada a las raíces que definen la personalidad y singularidad de este territorio. Y particularmente siempre he pensado que en cualquier mensaje promocional de nuestra región resultaba imprescindible tener en cuenta sus raíces e identidad, pues aportan un gran valor a la comunicación y a la imagen que se desea proyectar. Las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja han dado prueba de ello desde hace casi 35 años. Un motivo más para sentirse satisfecho por el enfoque es su concordancia con otras campañas, lo que siempre contribuye a generar sinergias, tan necesarias en una región pequeña como ésta y, por tanto, con recursos muy limitados. En el planteamiento de La Rioja Turismo subyace una intención similar a la que anima el nuevo ‘mensaje de marca’ lanzado la pasada primavera por el Consejo Regulador para los vinos de Rioja. “Saber quién eres” apela igualmente a los orígenes e identidad como patrimonio irrenunciable y valioso, “vinculando la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad”, que se ha convertido en eje principal de la promoción institucional de los vinos de Rioja. Concepto, por otra parte, excelente valorado por los consumidores cuando se refiere a la credibilidad que los vinos de Rioja han conseguido transmitir respecto a ‘la autenticidad’ de su origen y confianza en los documentos de certificación del Consejo Regulador que acompañan cada botella de Rioja. También hay una gran dosis de autenticidad en la literatura de Andrés Pascual (ver entrevista en nº 226 de La Prensa del Rioja). El escritor desnuda a sus personajes en busca de su yo más profundo y de una verdad que trascienda las apariencias de una sociedad plagada de convencionalismos, del mismo modo que va despojando la realidad de las capas de cebolla que ocultan, como en la simbólicamente llamada ‘Finca Las Brumas’, secretos inconfesables, dramas silenciados y conflictos que el paso del tiempo no consigue disipar. Su última novela “A merced de un dios salvaje” representa también una vuelta a los orígenes, a su tierra natal, cuyos paisajes, pueblos y gentes ha convertido en fuente de inspiración y materia prima narrativa. Autenticidad reforzada por aportar las propias experiencias del autor dentro del mundo del vino y del ámbito rural en que se desarrolla la trama argumental. Como una muestra más de su autenticidad, la novela ha dado lugar a una original iniciativa de La Rioja Turismo que consiste en recorrer una ruta diseñada sobre los mismos escenarios en los que se desarrolla la novela: San Vicente de la Sonsierra, Peciña, Haro, Briones, Nájera y Logroño. Aunque son conceptos contradictorios, en ocasiones la autenticidad también puede estar llena de magia. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Los dioses del vino no son salvajes

‘A merced de un dios salvaje’, última novela del escritor riojano Andrés Pascual, está ambientada en el mundo del vino de Rioja y da visibilidad a una enfermedad rara, llamada el ‘Síndrome de Dravet’, que Andrés Pascual conoció por casualidad en una viña.

Reconozco que más que una pregunta para iniciar la entrevista*, pareció sonar a reproche. Me sorprendía que el título “A merced de un dios salvaje” invocara a los dioses del vino como dioses salvajes, cuando Baco o Dioniso siempre han estado vinculados a la alegría de vivir. Le recordé al protagonista de nuestra entrevista que otro escritor, el Nobel Mario Vargas Llosa, había asegurado que “el vino es la bebida de la convivialidad, es sentimiento y expresión de los sentidos”. “El vino es un símbolo de la cultura a la que pertenezco, está en el corazón mismo de una cultura que ha llevado a su más alta manifestación la idea de la convivencia, el diálogo, la participación y la celebración de la vida”. Lo dijo en la conferencia “La aventura de Dionysio”, pronunciada en Logroño en junio de 1996 con motivo de recibir el Premio Prestigio Rioja.

Relajado tras una exitosa ruta de promoción, Andrés Pascual exhibió su permanente sonrisa de hombre feliz, reflexionó unos segundos y expuso sin titubeos una convincente argumentación, que apuntaba directamente al significado más profundo de la compleja trama de su novela. “Baco y Dioniso son dioses bastante generosos, entre otras cosas porque me han dado la oportunidad de escribir este puñado de páginas. Los dioses salvajes tienen otra cara bastante más perversa. A veces pasan desapercibidos pero son los que realmente nos impiden dar pasos hacia adelante. Cada uno tiene los suyos propios y se manifiestan en forma de enfermedades, conflictos laborales, pecados heredados de nuestros padres, o bien bajo el peso de la tradición o el de la religión… Cualquiera de estas piedras que vamos metiendo en la mochila y nos impiden caminar son dioses salvajes. Baco y Dioniso, muy al contrario, nos echan una mano de vez en cuando para que nos demos cuenta de que la vida, sin ser fácil, es más simple de lo que pensamos”. Se muestra completamente convencido de que “algo tan maravilloso y tan mágico como es el vino no puede generar por sí mismo algo insano, algo que no sea saludable para el alma”.

Con igual fluidez expresiva que su narrativa, Andrés Pascual nos conduce al universo interior de ‘A merced de un dios salvaje’, que pone el foco sobre una enfermedad rara llamada el ‘Síndrome de Dravet’, de la que se enteró por casualidad precisamente en una viña. El autor traza un paralelismo con el heroísmo cotidiano de las cepas del Rioja, que en un suelo pobre y muy duro de trabajar dan un vino excelente. “Este heroísmo me conmovía y por eso lo convertí en el pilar de la novela, que trata de gente que no se doblega ante su destino y que no mira cuánto tiempo le va a costar alcanzar la meta. Simplemente se preocupa de estar siempre caminando hacia ella. Los padres, madres, hermanos, familiares y amigos de aquellos que luchan en el reino de la tormenta, como ellos llaman al ‘Síndrome de Dravet’, eran capaces de seguir viviendo sin hincar la rodilla ante este dios salvaje. Me pareció fascinante no solamente para la novela sino para la vida en general”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

*La entrevista a Andrés Pascual aparecerá publicada en el nº 226 de La Prensa del Rioja la próxima semana.

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El enoturismo en Rioja también apuesta por la excelencia para generar valor

Grupo de universitarios de varios países visitando el Barrio de la Estación de Haro.

Si la calidad fue el gran reto que debieron afrontar los vinos riojanos durante décadas, en el Siglo XXI nos encontramos en una nueva etapa del desarrollo de la Denominación, que ha asumido como gran objetivo la ‘EXCELENCIA’ a fin de generar ‘VALOR’. Es un paso ambicioso respecto a la cómoda situación alcanzada en los mercados con una imagen imbatible de excelente relación calidad-precio. Pero ni todos los integrantes del sector están dispuestos a dar el paso, ni el objetivo está al alcance de todos. Lo importante es que se avance en esa dirección y los dirigentes de la Denominación actúen con visión de futuro a la hora de definir las estrategias y adoptar las medidas de gestión que resulten más coherentes para la consecución de ese objetivo de ‘excelencia’. No sirve solo con pronunciamientos teóricos y declaraciones de buenas intenciones. Además de trabajar sobre el producto para mejorar su calidad desde el viñedo a la bodega, es preciso dotarlo de atributos como la historia, el entorno paisajístico y humano, la arquitectura, la gastronomía…

En este contexto, como no podía ser de otra manera, la actual estrategia enoturística de la D.O. Calificada Rioja también se plantea desde la perspectiva de la excelencia para que realmente represente un importante argumento de valor para los vinos de Rioja, tal como planteaba el Plan Estratégico de Rioja 2005-2020. La región vinícola española más prestigiosa ha volcado todo su potencial en el desarrollo de una oferta enoturística de calidad que contribuye a proyectar una imagen de prestigio de sus vinos y a fidelizar a los consumidores. Tanto las administraciones de la tres comunidades autónomas con intereses en la Denominación (La Rioja, Álava y Navarra), como algunos ayuntamientos (Logroño, Haro, Elciego, Aldeanueva de Ebro, Laguardia, etc.) y diversas entidades públicas y privadas, han impulsado el turismo del vino con iniciativas muy diversas. Pero el impulso definitivo ha sido posible gracias a la evolución experimentada por un buen número de bodegas de Rioja, que en las dos últimas décadas han realizado importantes inversiones destinadas a habilitar espacios para visitar sus instalaciones, a incorporar personal cualificado y a programar actividades formativas y de ocio. Un reciente estudio realizado entre un centenar de estas bodegas, que en algún caso llevan abiertas al público desde hace más de 30 años, confirma que la mayoría cuenta con un departamento de enoturismo, que el inglés es el idioma más utilizado y que alguna ha alcanzado los 75.000 visitantes anuales. Aunque no debe olvidarse a la hora de valorar cifras que, a diferencia de otras regiones vinícolas enclavadas en destinos turísticos de primera magnitud, como Andalucía, con millones de visitantes al año, en Rioja el vino se ha convertido en el principal reclamo. Y para más INRI suelen ofrecerse las cifras de visitantes de la DO segmentadas por cada una de las tres Comunidades Autónomas que la integran.

Los recursos de los que dispone la D.O. Ca. Rioja la hacen sumamente atractiva para el ‘turismo del vino’: bodegas antiguas y modernas, espectaculares paisajes de viñedo, valioso entorno histórico y monumental, fiestas populares y eventos organizados en torno al vino, excelente gastronomía… Todo lo necesario para que los turistas se sumerjan en este apasionante mundo del vino que en Rioja impregna a toda la sociedad. Como puede verse en el último número de La Prensa del Rioja, esta DO cuenta con ejemplos destacados de varias bodegas y de municipios como Aldeanueva de Ebro con su ‘ENTREVIÑAS’, un auténtico festival con jornadas profesionales de debate, visitas a bodegas, feria de vinos, catas, concursos, actuaciones musicales… Consolidar la imagen de Rioja como destino enoturístico contribuirá a mejorar el posicionamiento de la marca Rioja en los mercados y, por tanto, a crecer en valor. Como ponía de manifiesto un informe de AC Nielsen “el turismo alrededor del vino será un motor de crecimiento en los próximos años, al igual que el mundo digital, la innovación y el carácter saludable del vino”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Celebración de Bodegas David Moreno, pionera en enoturismo

David Moreno, acompañado por sus hijas Gemma y Paula, situadas ya al frente de la bodega, junto al presidente de La Rioja y grupo de invitados. (Foto: Gobierno de La Rioja)

No resulta fácil explicar cómo un joven ingeniero industrial de una gran compañía como SEAT decidió cambiar la confortable y segura economía que le proporcionaba su puesto de trabajo por el siempre incierto y arriesgado negocio del vino. Un negocio ‘sin techo’ que en los años sesenta y setenta abandonaron muchos viticultores en busca de las mejores oportunidades que ofrecía la industria en las ciudades. David Moreno decidió regresar a sus orígenes en 1981 y labrarse un futuro en aquello que le apasionaba, el vino. Se caló la boina, como su abuelo Ponciano, y volvió a las viñas que su padre David, panadero en Badarán, había dejado en los años sesenta para irse a Barcelona.

David Moreno celebró el pasado 15 de junio un acto conmemorativo del 30 aniversario de la construcción de su bodega en el que estuvo acompañado por una quincena de representantes de las instituciones y medios de comunicación riojanos. El presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, consideró “ejemplar una trayectoria en la que ha demostrado una gran capacidad de adaptación”, y elogió “el espíritu emprendedor que le ha convertido en una referencia fundamental en Rioja por su firme apuesta por el enoturismo”.

Con la campechanía y naturalidad que le caracterizan, David Moreno rescató la memoria de sus mayores y sus recuerdos infantiles en el pueblo, los inicios humildes del negocio y cómo a base de esfuerzo e ingenio logró abrirse camino en el mundo del vino, siendo la relación directa con los clientes el principal baluarte de la comercialización de sus vinos. Tras varios años elaborando en las antiguas bodegas de cosechero del pueblo, en 1988 construyó su propia bodega, que no ha dejado de ampliar, modernizar y adaptar a la evolución del turismo enológico, en el que fue pionero, vinculándose desde el primer momento al privilegiado enclave en que se encuentra, junto al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano y declarado Patrimonio de la Humanidad.

La gran apuesta de Bodegas David Moreno por un turismo enológico y cultural de calidad la sitúan entre las bodegas más visitadas de La Rioja. En 2016 recibió el premio ‘Mejor Bodega Abierta al Turismo’, que otorga la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), “por su extraordinaria apuesta por el turismo del vino, las múltiples actividades enoturísticas que ofrece a lo largo de todo el año, como el “coupage de barricas” o “la ruta senderista de los 3 guardaviñas”, una yincana del vino denominada “vincana” o los “momentos guardaviñas”, así como por su enfoque al turismo familiar”. Una espectacular prensa de viga de madera de olmo de finales del S XIX -David explica los avatares de su adquisición- recibe al visitante en la nave de elaboración, donde hay un pequeño museo con utensilios antiguos relacionados con la viticultura y la enología. Tampoco falta la proyección de un audiovisual muy didáctico, el recorrido por los calados que mantienen a la vista las paredes del terreno en el que están excavados, el Club del Vino, el comedor Gonzalo de Berceo con capacidad para 60 comensales, el ‘Santuario Vobiscum’ y la moderna ‘enotienda’, en la que se ofrece una degustación de los vinos acompañada siempre por un pincho de ‘chorizo y pan’, tan típico de Badarán. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Veinte años ‘de Rioja y tapas con los 5 sentidos’

Muestra de varias tapas participantes en el Concurso de Pinchos de La Rioja 2018, donde se aprecia la tendencia a una creciente sofisticación y predominio del concepto ‘miniración’ sobre el ‘bocado’ que caracteriza a la tapa tradicional. Ganó el concurso el bar Sopitas de Arnedo con la tapa ‘Delicia de Arnedo’, elaborada con manita de cerdo rellena de borrajitas confitadas en jamón Ibérico con crujiente de patatas a la riojana.

La celebración del ‘Día Mundial de la Tapa’ este próximo 21 de junio es un buen motivo para resaltar la importancia de la tapa en la cultura gastronómica española, pues sin duda constituye una de sus tradiciones más populares, como muy bien sabemos en La Rioja, que tiene en la calle Laurel uno de sus iconos del turismo gastronómico más reconocidos internacionalmente. También me sirve de excusa para recordar que en septiembre se cumplirán veinte años de la iniciativa ‘De Vino y Tapas con los 5 Sentidos’ que planteé como uno de los ejes temáticos de la 3ª edición de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’, en cuya organización participé. Una iniciativa que pretendía la “exaltación del carácter lúdico festivo del vino y la gastronomía popular” y que mi buen amigo Cristino Álvarez (Caius Apicius de la Agencia Efe) aceptó apadrinar, ofreciéndonos en la sede del Consejo Regulador una conferencia magistral.

“La arraigada costumbre de “ir de vinos”, “hacer la ronda”, “tapear”, “pinchar”, “picar”, “chiquitear”, etc., constituye una parte consustancial de nuestra cultura gastronómica más popular y un hábito social que fomenta la amistad y la comunicación entre las gentes”, escribí entonces en la propuesta de la actividad, concluyendo que “asociar esta costumbre al consumo de vino de calidad, del vino de Rioja en toda su gama, buscando los maridajes más adecuados a cada tipo de “pincho”, es una idea novedosa que puede tener un gran eco popular y ser muy bien recibida por el propio sector vitivinícola”. En efecto lo fue, contó con la participación de 85 establecimientos y con el tiempo evolucionó para convertirse en el exitoso concurso de tapas que se celebra actualmente en el marco de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’.

El Basque Culinary Center realizó en 2014 por encargo del Consejo Regulador de la D.O.Ca Rioja el estudio “La tapa: la experiencia detrás de un bocado”, cuyas conclusiones recogían la opinión de expertos gastronómicos a nivel mundial sobre las claves históricas de la tapa y la definición actual de la experiencia de tapas. “La tapa nace como un concepto gastronómico del siglo XX asentado en la cultura española desde tiempos inmemoriales y en plena expansión mundial en el siglo XXI. Pero más allá de ese concepto estrictamente gastronómico que representa el consumo de una porción pequeña de alimento, el tapeo es ante todo una costumbre típicamente española, una forma de socialización representativa de nuestra forma de vida”.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) ha publicado recientemente el I Estudio Nacional de la Tapa en el que revela que más del 58,5% de los establecimientos hosteleros españoles ofrecen como acompañamiento a la bebida una tapa gratuita, siendo la tortilla de patata y la ensaladilla rusa las más frecuentes. Acompañamiento ideal de las dos bebidas más consumidas en nuestro país, como son la cerveza y el vino, las tapas representan los valores de un estilo de alimentación que nos ha acompañado durante siglos: los valores de la dieta mediterránea. Aunque se consumen por igual en toda la geografía española, las tapas ofrecen variaciones típicas en cada región, que son el reflejo de las peculiaridades de su gastronomía.

Las varias decenas de bares de tapas que jalonan las calles Laurel y San Juan de Logroño, abarrotadas cada fin de semana por una multitud que se desplaza de un bar a otro, son un buen ejemplo de la gran evolución que ha experimentado el tapeo. Con la llegada de la cocina moderna, las tapas se reinventan y cada vez se incorporan nuevas técnicas y composiciones que han dado lugar a lo que podríamos denominar ‘alta cocina en miniatura’. Junto a este tipo de tapas modernas, en realidad ‘miniraciones’, siguen conviviendo las tradicionales, como la tortilla, las banderillas de encurtidos, el típico embuchado, el champiñón a la plancha, las orejas de cerdo y de cordero rebozadas, la zapatilla de jamón, los pimientos rellenos… Y junto a todas ellas una generosa selección de vinos de Rioja de todas las categorías servidos por copas, algo que hace veinte años nos planteábamos como un objetivo que considerábamos casi inalcanzable. Aunque en este sentido, aún cabe margen de mejora, sobre todo en el servicio, que con demasiada frecuencia no está a la altura por la falta de formación del personal contratado. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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