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Veinte años ‘de Rioja y tapas con los 5 sentidos’

Muestra de varias tapas participantes en el Concurso de Pinchos de La Rioja 2018, donde se aprecia la tendencia a una creciente sofisticación y predominio del concepto ‘miniración’ sobre el ‘bocado’ que caracteriza a la tapa tradicional. Ganó el concurso el bar Sopitas de Arnedo con la tapa ‘Delicia de Arnedo’, elaborada con manita de cerdo rellena de borrajitas confitadas en jamón Ibérico con crujiente de patatas a la riojana.

La celebración del ‘Día Mundial de la Tapa’ este próximo 21 de junio es un buen motivo para resaltar la importancia de la tapa en la cultura gastronómica española, pues sin duda constituye una de sus tradiciones más populares, como muy bien sabemos en La Rioja, que tiene en la calle Laurel uno de sus iconos del turismo gastronómico más reconocidos internacionalmente. También me sirve de excusa para recordar que en septiembre se cumplirán veinte años de la iniciativa ‘De Vino y Tapas con los 5 Sentidos’ que planteé como uno de los ejes temáticos de la 3ª edición de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’, en cuya organización participé. Una iniciativa que pretendía la “exaltación del carácter lúdico festivo del vino y la gastronomía popular” y que mi buen amigo Cristino Álvarez (Caius Apicius de la Agencia Efe) aceptó apadrinar, ofreciéndonos en la sede del Consejo Regulador una conferencia magistral.

“La arraigada costumbre de “ir de vinos”, “hacer la ronda”, “tapear”, “pinchar”, “picar”, “chiquitear”, etc., constituye una parte consustancial de nuestra cultura gastronómica más popular y un hábito social que fomenta la amistad y la comunicación entre las gentes”, escribí entonces en la propuesta de la actividad, concluyendo que “asociar esta costumbre al consumo de vino de calidad, del vino de Rioja en toda su gama, buscando los maridajes más adecuados a cada tipo de “pincho”, es una idea novedosa que puede tener un gran eco popular y ser muy bien recibida por el propio sector vitivinícola”. En efecto lo fue, contó con la participación de 85 establecimientos y con el tiempo evolucionó para convertirse en el exitoso concurso de tapas que se celebra actualmente en el marco de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’.

El Basque Culinary Center realizó en 2014 por encargo del Consejo Regulador de la D.O.Ca Rioja el estudio “La tapa: la experiencia detrás de un bocado”, cuyas conclusiones recogían la opinión de expertos gastronómicos a nivel mundial sobre las claves históricas de la tapa y la definición actual de la experiencia de tapas. “La tapa nace como un concepto gastronómico del siglo XX asentado en la cultura española desde tiempos inmemoriales y en plena expansión mundial en el siglo XXI. Pero más allá de ese concepto estrictamente gastronómico que representa el consumo de una porción pequeña de alimento, el tapeo es ante todo una costumbre típicamente española, una forma de socialización representativa de nuestra forma de vida”.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) ha publicado recientemente el I Estudio Nacional de la Tapa en el que revela que más del 58,5% de los establecimientos hosteleros españoles ofrecen como acompañamiento a la bebida una tapa gratuita, siendo la tortilla de patata y la ensaladilla rusa las más frecuentes. Acompañamiento ideal de las dos bebidas más consumidas en nuestro país, como son la cerveza y el vino, las tapas representan los valores de un estilo de alimentación que nos ha acompañado durante siglos: los valores de la dieta mediterránea. Aunque se consumen por igual en toda la geografía española, las tapas ofrecen variaciones típicas en cada región, que son el reflejo de las peculiaridades de su gastronomía.

Las varias decenas de bares de tapas que jalonan las calles Laurel y San Juan de Logroño, abarrotadas cada fin de semana por una multitud que se desplaza de un bar a otro, son un buen ejemplo de la gran evolución que ha experimentado el tapeo. Con la llegada de la cocina moderna, las tapas se reinventan y cada vez se incorporan nuevas técnicas y composiciones que han dado lugar a lo que podríamos denominar ‘alta cocina en miniatura’. Junto a este tipo de tapas modernas, en realidad ‘miniraciones’, siguen conviviendo las tradicionales, como la tortilla, las banderillas de encurtidos, el típico embuchado, el champiñón a la plancha, las orejas de cerdo y de cordero rebozadas, la zapatilla de jamón, los pimientos rellenos… Y junto a todas ellas una generosa selección de vinos de Rioja de todas las categorías servidos por copas, algo que hace veinte años nos planteábamos como un objetivo que considerábamos casi inalcanzable. Aunque en este sentido, aún cabe margen de mejora, sobre todo en el servicio, que con demasiada frecuencia no está a la altura por la falta de formación del personal contratado. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Rioja apela a sus raíces e identidad en su nuevo mensaje de marca

Ilustración realizada con vino por el artista riojano Carlos Corres para el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja.

Que el recorrido por la modernidad te lleve de vuelta a casa, a los orígenes, es lo mejor que te puede pasar si la alternativa es correr como pollo sin cabeza persiguiendo obsesivamente un puesto de honor entre las élites de vanguardia, incluso a costa de asumir valores que no están en tu ADN y que nadie reconoce en ti. La Denominación Rioja ha dado una vez muestra de su profundo sentido del equilibrio y de su visión a largo plazo abordando la renovación, siempre necesaria, de los mensajes que impregnan la comunicación de su imagen de marca. Una imagen de marca que, a pesar de las dificultades que implica una denominación compleja como esta –‘mil y un vinos, mil y un aciertos’ decía el anterior eslogan promocional-, ha conseguido funcionar en los mercados como una auténtica marca comercial, con 400 millones de botellas anuales bajo un único marchamo colectivo, para envidia de los competidores internacionales y presumible disgusto de algunos de la casa que dicen tener otras pretensiones. Al escuchar en la sede de la Real Academia Española -¡escenario perfecto!- el nuevo eslogan ‘saber quién eres’, la primera idea que se me vino a la cabeza fue que apelaba a la propia autoestima del sector vitivinícola riojano, que hacía una llamada a sus viticultores y bodegueros a creer en sí mismos y lo que representan hoy en el mundo del vino. El autor explicó luego que se trataba de “una expresión muy polisémica” cuya verdadera intención era vincular la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad, apelando a los orígenes y a una identidad indisociablemente unida al territorio y sus gentes, a la historia y cultura que los impregnan, donde juega un papel señero y diferenciador la lengua, el español que alumbró sus primeros escritos entre los muros monacales rodeados por los viñedos riojanos. Para quienes siempre hemos tenido estos valores como referencia indispensable a la hora de construir la imagen de los vinos de Rioja, nos produce una honda satisfacción que se haya convertido en eje principal del nuevo mensaje que acompañará la promoción institucional de los vinos de Rioja en más de una docena de países. Máxime con el atrevimiento de conservar por primera vez en todos ellos el eslogan en español que, a pesar del flaco favor que le hace nuestra devoción por el inglés, dicen que es el segundo idioma más hablado en el mundo tras el chino. En este caso, “el idioma es el mensaje”. Comunicar en español es sin duda es una forma muy eficaz de reforzar la identidad del vino de Rioja y de conseguir la diferenciación que se pretende. Dudo de la eficacia promocional de los eslóganes polisémicos, que pueden conducir con facilidad a muchos hacia la confusión, como puede ocurrir con este ‘saber quien eres’ si no se contextualiza adecuadamente. Por ello resulta imprescindible contemplar en su conjunto, con las imágenes y textos que lo ilustran, el nuevo concepto creativo que ha desarrollado la agencia de publicidad Shackleton a partir del estudio de posicionamiento de marca realizado por la consultora Interbrand. Un concepto creativo que se aplicará en las diferentes acciones promocionales que realizará el Consejo Regulador a partir de ahora y que tiene mucho mayor recorrido y significación que el eslogan que lo sintetiza. Lo evidencian algunas frases como “Saber quién eres es vivir orgulloso y fiel a tus principios, a tus tradiciones y tus orígenes, escuchar tus raíces…” Ahora el reto es que también ellos, los que descorchan una botella de Rioja en cualquier rincón del mundo, descubran esa identidad. Y, sobre todo, que sirva de argumento para fidelizarles.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Adiós amigo Cristino, descansa en paz

Fallece a los 70 años el periodista y prestigioso crítico gastronómico de la Agencia EFE ‘Caius Apicius’.

Cristino Álvarez (A Coruña, 1947) falleció el 19 de enero en Madrid. Autor de una docena de libros y colaborador de medios especializados, el periodista de EFE recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 1991 y en 2014 ingresó en la Real Academia de Gastronomía con un discurso sobre el vino y el Camino de Santiago. Jefe de Información en el área de política nacional e internacional, en 1981 comenzó a publicar crónicas semanales de gastronomía bajo el seudónimo Caius Apicius, que finalizaba con la frase “la imaginación a los fogones”. Según la Agencia Efe han sido más de 3.500 crónicas, la última de ellas publicada el pasado 15 de enero. En la fotografía, Cristino Álvarez (d.) en la presentación del libro ‘El Vino de Rioja’ en Salical 2003, junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Ángel de Jaime, y el autor del libro, Javier Pascual.

Su permanente desafío a la enfermedad, que le iba minando desde hace años, no ha conseguido demorar un desenlace tan cruel como excesivamente temprano, pues a sus setenta años Cristino Álvarez siguió exhibiendo en sus escritos hasta el último momento una envidiable brillantez intelectual, un saber enciclopédico y un gran apego a las cosas buenas de la vida, que tanto contribuyó a divulgar y a comprender su alter ego ‘Caius Apicius’ desde su universal tribuna de la agencia EFE. Cronista durante años de la política nacional e internacional, con esa ironía fina de gallego que le caracterizaba iba sorteando las cornadas sin renunciar un ápice a su espíritu crítico y a su visión lúdica de la vida. Y ahí estaba siempre, como su principal baluarte “en la salud y en la enfermedad”, su esposa Maribel, un gran ejemplo para quienes hemos tenido la fortuna de disfrutar de su amistad.

Tuve también la fortuna de disfrutar de la generosidad de Cristino, otra de las muchas cualidades que le convertían en una persona cercana y entrañable, aún siendo el periodista gastronómico con mayor influencia desde que en 1981 sus crónicas semanales para EFE comenzaran a publicarse en multitud de periódicos. No solo accedió a escribir el prólogo del libro ‘El Vino de Rioja’, que publiqué en 2003, sino que protagonizó su presentación en la feria Salical junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Angel de Jaime. ¡Gracias Cristino! Viniendo de alguien con tu gran talla profesional y humana, siempre serán para mí un motivo de orgullo los elogios que nos dedicaste tanto al autor como a la obra. En el acto de presentación dejaste patente tu altísima valoración de los vinos de Rioja, a los que considerabas “una de las mayores joyas gastronómicas con las que contamos en España”. Finalizabas declarándote “enamorado del Rioja” y agradeciendo el esfuerzo por la publicación del libro, “que ayudará a que a mucha gente le guste todavía más el Rioja al llegar a él, junto con la vía de la degustación, por la de la información”.

Ya había mostrado Cristino sobradamente su amor al Rioja cuando, en la primavera de 1996, fue investido en San Asensio cofrade de mérito de la Cofradía del Vino de Rioja. Pronunció un magnífico discurso -como todos los que tuve ocasión de escucharle-, en el que destacaba a Rioja como una de las grandes regiones vinícolas del mundo. “En tiempos en los que el acceso al vino en la mesa familiar no estaba anatematizado en nombre de la salud, (…) aprendí a querer a los ríos en función no del agua, sino justamente del vino, y a ir asociando los más grandes vinos de la Cristiandad a cursos fluviales. (…) Para quien, como yo, nació en los confines occidentales de la vieja Europa, justo en las costas del Mar Tenebroso de los antiguos, al final del antiquísimo Camino de las Estrellas, marcado en el cielo desde el principio de los tiempos y luego cristianizado, el Rioja era un vino “de casa”; al menos, de ese Camino que me atrevería a llamar no “de las Estrellas” ni “de Santiago”, sino “del vino”, en cuyo tramo central está, justamente, el vino por excelencia para el consumidor español, que asocia el Rioja ‑sería mejor hablar de los Riojas‑ al día en que repican gordo, al día que hay algo que celebrar”.

Fueron numerosas las ocasiones en que Cristino aceptó colaborar en nuestras iniciativas, entre las que citaré el apadrinamiento de la actividad ‘De Rioja y Tapas con los 5 Sentidos’, a cuya presentación en la sede del Consejo Regulador acudió en setiembre de 1998. Un ejemplo más de esa generosidad con la que nos obsequió a quienes tuvimos el honor de conocerle. Al igual que en colofón de su discurso de investidura como cofrade –“Estén seguros de que, esté donde esté, conmigo estará siempre el Rioja”– hoy le decimos que, esté donde esté, su ejemplo y sus enseñanzas permanecerán siempre en nuestro recuerdo. Un recuerdo que, con todo el afecto, queremos compartir con Maribel.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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La “Esencia de Rioja” en una exposición de Uzqueda con mucho ‘calado’

Exposición de Eustaquio Uzqueda en CALADO, Mercaderes 10 (entrada por Ruavieja), Logroño. Del 14 de diciembre de 2017 al 22 de enero de 2018. Horario de 12,00 h a 14,00 h en días laborables.

El artista riojano Eustaquio Uzqueda es bien conocido en esta tierra por su estrecha vinculación profesional y artística al mundo del vino, que ha plasmado con frecuencia en las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja y en los libros que hemos editado sobre esta temática, como ‘Historia del vino de Rioja’ en 1991 o ‘El vino de Rioja’ en 2003. También hemos realizado conjuntamente obras como ‘Paseo artístico por Logroño’ (1999) y ‘Logroño arquitectónico’ (2009) que reflejan la otra temática que le apasiona, su ciudad y la visión artística que le sugieren sus monumentos y rincones más tradicionales. Ambas temáticas protagonizan la muestra de su obra más reciente que puede verse en un espacio expositivo tan singular como ‘Calado’, sede de la empresa de comunicación Criteria, que ha rehabilitado los lagos de piedra de sillería que desde la Edad Media ocupaban los bajos de casi todas las casas de la Rúa Vieja, una de las calles más antiguas de la ciudad, en la que se concentraba la actividad bodeguera.

En esta exposición vemos su vertiente más matérica, con obras creadas con materiales reciclados y dibujos a tinta china. Los papeles apergaminados que usa para realizar sus dibujos son de finales del siglo XVIII, los herrajes tienen una antigüedad parecida, las fotos son del siglo XIX, las partituras son de hace 140 años y los periódicos también son originales y ya cuentan con unos cuantos años encima. Además usa brazos y sarmientos de la vid para sus composiciones y esculturas. Todas recuerdan vivencias personales del artista. Ejemplo de ello es el dibujo de la ermita de San Gregorio Ostiense en la Ruavieja de Logroño, como estaba cuando era niño y la visitaba con sus abuelos. Un recuerdo que le ha llevado a promover la fundación de la Cofradía de San Gregorio, de la que es Cofrade Mayor. O la obra en honor a su bisabuelo Santiago Zuazo Suso, músico e impresor, presidente del sindicato de tipógrafos de Logroño y encargado de los talleres del diario La Rioja a principios del siglo XX, que estuvo en la Guerra de Cuba de la que se trajo dos medallas al valor. En la obra se aprecia una foto del mismo en su faceta de músico, sus medallas y una etiqueta de la afamada Bodega López de Heredia que envía vino a la Armada Española tres meses antes de ser destruida.

A través de su prolífica actividad Uzqueda ha desparramado su visión artística de nuestra tierra, y en especial de su ciudad, por tantos lugares y soportes diferentes, que se ha convertido en un gran divulgador de Logroño, no solo a través de sus pinturas sino también de sus escritos y colaboraciones habituales en varios medios de comunicación riojanos. Particularmente, su obra me ha permitido descubrir que NO son pocas las riquezas arquitectónicas de Logroño, contrariamente a la visión pesimista de nuestra historia y patrimonio, de todo lo nuestro en general frente a lo foráneo, que suele transitar nuestro pensamiento colectivo. Como escribí en el libro ‘Logroño arquitectónico’, la acción reivindicadora de la memoria que ejerce Uzqueda a través de sus obras es un incentivo para la conservación de los valores culturales de nuestra sociedad, valores antiguos y modernos, pues ambos son parte indisociable de nuestro pensamiento y forma de ser individual y colectiva. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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La primera asociación de bodegas exportadoras de Rioja se fundó en Haro hace 110 años

“El Sindicato de Exportadores de vinos de la Rioja, con domicilio en Haro, viene funcionando desde su creación en abril de 1907 con toda actividad y desplegando un verdadero celo en todas aquellas cuestiones que afectan a los intereses vitivinícolas de la región y nación en general”. Así comenzaba su escrito en la publicación El Mercurio de marzo de 1909 don Arturo Marcelino, bodeguero y presidente de dicho Sindicato de Exportadores, así como alcalde de Haro durante los primeros años del siglo XX, para pasar a reseñar algunas de las actividades realizadas, entre las que destaca “como uno de sus éxitos el que a su instancia haya sido derogada la Ley de 14 de julio de 1894, que permitió la entrada con franquicia de los vinos franceses para su mezcla con los nacionales y destinados a la exportación, monopolio que se ejerció por algunas casas del puerto de Pasajes, con notorio perjuicio, y que exportaban al mercado de Ultramar con la marca “Rioja” como si aquellos caldos extranjeros sirvieran de vehículo, cuando dentro de España los tenemos similares en mejor calidad y marca tan acreditada y preferida por aquellos compatriotas que los necesiten”. El viñedo riojano aún no se había recuperado entonces del ataque de la filoxera, pero era manifiesta la preocupación por el uso fraudulento de la marca “Rioja”, acreditada ya en algunos mercados. La declaración de intenciones de los fundadores del Sindicato no dejaba lugar a dudas cuando afirmaban que “será de suma trascendencia para esta comarca si, entre otros propósitos, prevalece el de garantizar la autenticidad de la procedencia de los vinos de la Rioja en los mercados extranjeros”.

Cita igualmente el presidente la protesta formal llevada a cabo por el Sindicato de Exportadores ante los poderes públicos por las abusivas tarifas aplicadas por la Compañía Trasatlántica de Barcelona (“por fletes desde los puertos del Norte para los vinos en barricas pesetas 44 a Habana, 55 a Veracruz y 66 a Tampico”), tarifas que conculcaban el contrato suscrito por la Compañía con el Gobierno y que le obligaba a no exceder “las que para iguales destinos rijan ordinariamente en servicios extranjeros paralelos”. Y tras afirmar que “digna es de aplauso la conducta que viene siguiendo desde su constitución”, concluye enumerando por orden alfabético a “las importantes casas” fundadoras de este Sindicato: “Ángel Gómez de Arteche, Arturo Marcelino, Ángel Santiago, Bodegas Franco Españolas, Bodegas Bilbaínas, Bodegas Riojanas, Compañía Vinícola del Norte de España, Felipe Ugalde, Félix Azpilicueta Martínez, Federico Paternina, Leonardo Etcheverría, La Rioja Alta, La Rioja Alavesa, Bodegas Hispano-Francesas, Martínez Lacuesta, Viuda de C. Roig y Charles Serres, Viuda e hijo de J. Iturriagagoitia”. La mayoría de estos nombres son hoy prestigiosas bodegas, a las que podemos considerar como auténticos pioneros de la exportación del vino de Rioja, de su vocación universal o globalizadora, que dirían ahora. Por ello, la proyección actual de la D.O Ca. Rioja en los mercados internacionales no es flor de un día, ni mérito exclusivo de neófitos “descubridores” (nuestros bisabuelos ya “hicieron las américas” hace un siglo), sino el fruto del bien hacer de varias generaciones.

El Sindicato de Exportadores de vinos de la Rioja, que apenas aparece citado en la bibliografía existente sobre los vinos de Rioja, sería a nuestro entender la primera agrupación bodeguera creada en la región con objetivos eminentemente orientados a favorecer la comercialización de sus vinos en los mercados exteriores, así como a garantizar el origen con un sello propio, precursor de la certificación del Consejo Regulador, cuya creación en 1925 impulsaron el Sindicato de Exportadores junto a otras asociaciones como la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos de La Rioja, creado en 1910, y la Asociación de Viticultores Riojanos creada en 1912. Esta tradición asociativa evidencia la capacidad demostrada históricamente por el sector vitivinícola riojano para organizarse y vertebrar la defensa sus intereses, lo que sin duda ha constituido un factor clave en el éxito de la Denominación frente a sus competidores. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Noventa primaveras de Rioja

José Ortigüela (d.), fundador de Campo Viejo, y Demetrio Ortega (i.) brindan por sus noventa primaveras.

José Ortigüela (d.), fundador de Campo Viejo, y Demetrio Ortega (i.) brindan por sus noventa primaveras.

José Ortigüela y Demetrio Ortega nacieron el mismo año en que se creó el Consejo Regulador de Rioja y siguen exhibiendo la misma formidable salud de hierro de la que sin duda disfruta la institución que rige los destinos de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Unos destinos en los que ellos han ejercido una influencia decisiva, pues no en vano fueron artífices de la fundación hace medio siglo de la mayor bodega de Rioja. En la primavera del 64 brotaron las vides con el esplendor que merecía la que sería una de las cosechas míticas de la historia de Rioja y nacía igualmente una de las marcas que revolucionarían esa historia milenaria: Campo Viejo. El espíritu emprendedor de Ortigüela acababa de poner los cimientos en San Sebastián de lo que sería el mayor emporio vinícola español, SAVIN, pero su mirada estaba puesta en sus orígenes, la pequeña localidad riojana de El Villar de Arnedo, y su ambición era crear una gran bodega de Rioja que le permitiera codearse con los ‘señores del vino’ que regían las bodegas centenarias. La decisión representó un hito histórico en la evolución de la propia Denominación, ya que Campo Viejo se convertiría en un auténtico emblema de la misma y un motor económico para toda la región. “Sin Campo Viejo y otras grandes bodegas –afirma Ortigüela-, Rioja no sería hoy lo que es, ni tendría el reparto de riqueza que su viñedo proporciona a una importante masa social, aunque este papel de impulso a Rioja quizás nunca se reconocerá suficientemente”. En El Villar tenía a su fiel escudero Demetrio Ortega, amigo inseparable de correrías infantiles, al frente del negocio bodeguero ‘Vinos Ortigüela’ que habían iniciado en plena postguerra y sin haber estrenado aún mayoría de edad, como comisionistas para los vinateros de la Alhondiga de Bilbao, que Ortigüela describe como “la catedral mundial del vino en aquella época”. Demetrio, que fue el primer empleado de Ortigüela y su hombre de confianza para la compra de vinos, sugirió bautizar con el nombre de un paraje de campos de cultivo situado en el término municipal de El Villar de Arnedo la nueva marca de Rioja con la que pretendían dar el salto del granel al embotellado, del vino anónimo al vino con origen y prestigio consolidado, pues en esos años sesenta Rioja era el único nombre con el que se denominaba al vino de calidad en España. Así nació ‘Viña Campo Viejo’ en aquella primavera del sesenta y cuatro, fruto de la ilusión y visión empresarial de estos riojanos hoy nonagenarios, que vuelven a juntarse para disfrutar de una botella del último vástago de la saga y para seguir compartiendo los incontables recuerdos de una intensa trayectoria vital en la que no faltaron momentos dramáticos, como los de la Guerra Civil, que les empujaron tempranamente a dejar la escuela y buscarse la vida en el negocio vinatero. El relato adquiere dimensiones épicas en las nuevas instalaciones de Campo Viejo, que ambos admiran y que sustituyeron en el año 2000 a las construidas en 1967 en el casco urbano de Logroño. Al igual que entonces, sigue siendo la mayor bodega de Rioja. Y la marca que ellos crearon sigue siendo líder en muchos mercados, fortalecida por la nueva visión aportada por el grupo francés Pernod Ricard, que Ortigüela elogia. También la obra de estos emprendedores, pioneros del Rioja moderno, es digna de elogio. Las marcas históricas habían dado nombre y prestigio al vino de Rioja, pero sin el impulso comercial dado por las nuevas bodegas para llevar el Rioja a todos los hogares españoles en aquellos años de la aparición de los supermercados y multiplicación de los restaurantes con el ‘boom’ turístico, no se hubiera pasado de una producción de apenas cien millones de litros, el 80% vendido a granel, a casi trescientos millones de litros vendidos todos ellos embotellados. Pero, sobre todo, su labor y su memoria es digna del mayor respeto, un valor que desafortunadamente no está de moda en los últimos tiempos. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Tres décadas de La Prensa del Rioja para una revolución

Los últimos cinco presidentes del Consejo Regulador con el director de La Prensa del Rioja: (de i. a d.) Luis Alberto Lecea, Santiago Coello, Javier Pascual, Ángel de Jaime, Víctor Pascual y José María Daroca. (Fotografía de FOTOMÁS).

Los últimos cinco presidentes del Consejo Regulador con el director de La Prensa del Rioja: (de i. a d.) Luis Alberto Lecea, Santiago Coello, Javier Pascual, Ángel de Jaime, Víctor Pascual y José María Daroca. (Fotografía de FOTOMÁS).

Rioja es probablemente la región vitivinícola del mundo que ha experimentado el salto más vertiginoso en las tres últimas décadas, tanto por el crecimiento de su estructura productiva, como por la proyección alcanzada en los mercados internacionales. Testigos de esta evolución, los cinco presidentes del Consejo Regulador que han dirigido la institución vertebradora de los intereses del sector vitivinícola riojano nos han ofrecido su privilegiada visión en una reunión inédita organizada por La Prensa del Rioja, que publica en su último número un amplio reportaje sobre esta historia de éxito, fruto de la suma de esfuerzos de todo el sector y en la que cada uno de los cinco presidentes ha jugado un papel protagonista y ha dejado su impronta. Hemos querido celebrar así el treinta aniversario de nuestra revista, cuyas páginas han sido no solo fiel reflejo del gran dinamismo del sector, sino también impulsoras de esa gigantesca evolución en todos los ámbitos de la actividad productiva y comercializadora, pero muy especialmente en lo que se refiere al prestigio y notoriedad internacional. Es un motivo de satisfacción el haber podido contribuir siquiera modestamente a la profunda transformación del sector vitivinícola riojano en estas tres décadas, en las que se ha configurado un modelo de éxito capaz de posicionar a esta denominación entre las más prestigiosas del mundo. La verdad es que, con el alto índice de mortalidad que afecta a la prensa especializada, alcanzar treinta años de longevidad no solo es un auténtico milagro. Seguramente se debe a que la idea era razonablemente buena. Pero sobre todo a que ha habido a lo largo de todos estos años personas que desde las instituciones, empresas bodegueras y empresas auxiliares han creído en esa idea servía adecuadamente a los intereses del sector vitivinícola y la han apoyado. Nuestro más sincero agradecimiento para todos ellos. Queremos creer ahora que, en el caso de La Prensa del Rioja, los objetivos fundacionales siguen más vigentes que nunca. En nuestros comienzos era necesario convencer del papel que podía jugar la comunicación en la comercialización de los productos de calidad, como el vino, que aspiraran a ocupar segmentos de mayor valor añadido. Hoy en día es un principio básico con el que trabaja cualquier empresa. Por eso, en este nuevo horizonte, marcado por la irrupción de las nuevas tecnologías de la información, es más necesario que nunca disponer de soportes de comunicación capaces de trasladar al mercado con eficacia y credibilidad el conocimiento de nuestros productos. Y con un mercado cada vez más globalizado, es imprescindible que estos soportes de comunicación ofrezcan, como lo ha hecho La Prensa del Rioja desde su creación, una difusión nacional e internacional acorde con esas necesidades. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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