Archivo mensual: enero 2017

El regreso a los orígenes, opción de futuro para Luis Gutiérrez, el paladar español de la guía Parker.

Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja está "en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio".

Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”.

Luis Gutiérrez, elegido por Robert Parker para ser el paladar español de ‘Wine Advocate’, tiene muy claro cuando hablamos de la evolución en el mundo del vino que “no hay que volverse loco y empezar la casa por el tejado, pues todos los cambios son complejos y necesariamente lentos en este sector”. Así nos lo explicaba en la entrevista publicada en el nº 218 de La Prensa del Rioja y realizada durante su última gran cata de vinos de la D.O. Calificada Rioja en la sede del Consejo Regulador. En la siempre valorada y respetada opinión de este experto, “la vanguardia solo puede ser la punta de la pirámide que poco a poco vaya permeando y marcando la ruta”. “Si en Rioja se intenta imitar la estructura que hay en Borgoña y no se ponen bien los cimientos del cambio, puede salir el tiro por la culata, como ha ocurrido con las denominaciones de Vinos de Pago, que no tienen ni pies ni cabeza”.

El problema de fondo es que la gran mayoría de consumidores no entiende mensajes tan complejos como los que el sector del vino intenta transmitirles. “No hemos sido capaces de crear cultura del vino”, lamenta Luis Gutiérrez, que se muestra pesimista sobre la evolución del consumo de vino en España: “el vino no está de moda y los jóvenes no beben vino porque no hemos sido capaces de generar cultura del vino”. Incluso relativiza la capacidad de influencia de la que para muchos es la ‘Biblia’ del sector: “la lista ‘Parker’ se maneja de forma simplificada y a veces distorsionada; se ha exagerado la influencia y el valor de la opinión, que tiene su peso, pero no es para volverse loco”. Y deja claro cuáles son sus preferencias -“lo bueno y lo divertido es encontrar gente que no deja de buscar cosas nuevas, sin aferrarse a la misma fórmula”-, al tiempo que desmonta alguno de los tópicos sobre el denominado ‘estilo de vinos Parker’ cuando afirma que “el vino es superhedonista y tiene que dar placer, no se trata de que cuanto más bestia sea, mejor”.

Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja y del vino en general está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”. Acierto pleno, por tanto, de la estrategia de diferenciación que impulsó Rioja apostando exclusivamente por sus variedades tintas autóctonas. Luis Gutiérrez también cree en la tipicidad, tan denostada por algunos críticos no hace muchos años: “los que apostaron por esas variedades internacionales ‘mejorantes’, como Somontano, Navarra o Penedés, son los que están sufriendo más; en aquel momento parecía buenísimo, pero al final se ha vuelto contra ellos”. Y recuerda a aquel presidente del Consejo Regulador -Angel de Jaime- que mantenía con alguno de esos críticos tan arduas polémicas en defensa de dicha tipicidad a mitad de los años noventa, abanderando el eslogan de ‘innovar en la tradición’. El tiempo se ha encargado, como siempre, de poner a cada uno en su sitio. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

 

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Un punto de madura sensatez a propósito de la larga y cálida vendimia del 2016

La vendimia en cajas refleja una realidad cada vez más extendida en la D.O. Ca. Rioja, acorde con su vocación de liderazgo en calidad.

La vendimia en cajas refleja una realidad cada vez más extendida en la D.O. Ca. Rioja, acorde con su vocación de liderazgo en calidad.

Uvas ‘de esperanza’ decíamos hace un par de vendimias, cuando el repunte de precios y positiva evolución del mercado evidenciaban que se dejaban atrás los peores años de la última crisis económica. Las uvas de la excepcional cosecha 2016 podrían darnos muchos más motivos para elevar el grado de optimismo del calificativo. Y así lo hemos hecho, coincidiendo con otras muchas fuentes informativas del sector, incluyendo los balances hechos públicos por unas cuantas bodegas. Desafortunadamente no han faltado, una vez más, los propagandistas del ‘Rioja en negativo’, como muy bien apunta la joven bodeguera Raquel Pérez en el reportaje publicado en el número de diciembre de La Prensa del Rioja y que protagonizan siete bodegueras riojanas.

Desde su perspectiva de vocal del Consejo Regulador, Raquel Pérez pone el foco sobre la diferenciación de Rioja con otras regiones vinícolas cuando asegura que “desde nuestra profesionalidad tenemos que tomar decisiones, aunque algunas sean impopulares, pero en comparación a lo que hacen otras Denominaciones yo veo que aquí se hacen bien las cosas, algo de lo que te das cuenta cuando viajas”. Por eso no entiende que, al igual que para muchas personas lo suyo es lo peor, “solo nos fijemos en lo malo”. Lo ilustra con un ejemplo de lo ocurrido en esta pasada vendimia, en la que “el control del rendimiento del viñedo ha sido algo muy bueno, pero la imagen que nosotros mismos hemos dado es la de tirar la uva por superproducción y no como consecuencia de un mayor control para aumentar calidad”. No ha sido casual la difusión de esa imagen. Como el propio presidente del Consejo, José María Daroca, aseguró en una entrevista, “en otra prestigiosa Denominación han descalificado más parcelas y tirado tantas uvas como aquí, pero nadie del sector ha salido a los medios a exponerlo públicamente”. La efímera campaña se aireó con llamativas fotos en las redes sociales y pueriles lamentaciones.

Llueve sobre mojado. Llueven, en este caso piedras, sobre el mismo tejado. Por poner solo un ejemplo, hace justamente veinte años la revista Decanter publicaba un reportaje sobre Rioja en la que tres jóvenes bodegueros riojanos decían de todo menos bonito sobre la Denominación. La llamada de atención del entonces presidente del Consejo, Ángel de Jaime, en un artículo titulado ‘Piedras contra nuestro tejado’ fue muy mal encajada por dichos bodegueros. Raquel Pérez pone un punto de madura sensatez cuando lamenta profundamente ese afán por resaltar lo negativo, “cuando tenemos motivos más que sobrados para sentirnos muy orgullosos de un modelo en el que, con diferentes apuestas y sensibilidades, todos tenemos cabida y nos respetamos”.

Más allá de la autocrítica, que siempre resulta muy saludable y contribuye a mejorar, estos kamikazes del vino se empecinan en la autoflagelación pública. Si de verdad les mueve la defensa del interés general, hay para ello cauces mucho más eficaces y discretos. No es solo una cuestión de comunicación, pues ya no estamos en 1996. ¿O quizás sí somos capaces de seguir tropezando en la misma piedra, o mejor dicho, tirándola al propio tejado? (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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