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Los dioses del vino no son salvajes

‘A merced de un dios salvaje’, última novela del escritor riojano Andrés Pascual, está ambientada en el mundo del vino de Rioja y da visibilidad a una enfermedad rara, llamada el ‘Síndrome de Dravet’, que Andrés Pascual conoció por casualidad en una viña.

Reconozco que más que una pregunta para iniciar la entrevista*, pareció sonar a reproche. Me sorprendía que el título “A merced de un dios salvaje” invocara a los dioses del vino como dioses salvajes, cuando Baco o Dioniso siempre han estado vinculados a la alegría de vivir. Le recordé al protagonista de nuestra entrevista que otro escritor, el Nobel Mario Vargas Llosa, había asegurado que “el vino es la bebida de la convivialidad, es sentimiento y expresión de los sentidos”. “El vino es un símbolo de la cultura a la que pertenezco, está en el corazón mismo de una cultura que ha llevado a su más alta manifestación la idea de la convivencia, el diálogo, la participación y la celebración de la vida”. Lo dijo en la conferencia “La aventura de Dionysio”, pronunciada en Logroño en junio de 1996 con motivo de recibir el Premio Prestigio Rioja.

Relajado tras una exitosa ruta de promoción, Andrés Pascual exhibió su permanente sonrisa de hombre feliz, reflexionó unos segundos y expuso sin titubeos una convincente argumentación, que apuntaba directamente al significado más profundo de la compleja trama de su novela. “Baco y Dioniso son dioses bastante generosos, entre otras cosas porque me han dado la oportunidad de escribir este puñado de páginas. Los dioses salvajes tienen otra cara bastante más perversa. A veces pasan desapercibidos pero son los que realmente nos impiden dar pasos hacia adelante. Cada uno tiene los suyos propios y se manifiestan en forma de enfermedades, conflictos laborales, pecados heredados de nuestros padres, o bien bajo el peso de la tradición o el de la religión… Cualquiera de estas piedras que vamos metiendo en la mochila y nos impiden caminar son dioses salvajes. Baco y Dioniso, muy al contrario, nos echan una mano de vez en cuando para que nos demos cuenta de que la vida, sin ser fácil, es más simple de lo que pensamos”. Se muestra completamente convencido de que “algo tan maravilloso y tan mágico como es el vino no puede generar por sí mismo algo insano, algo que no sea saludable para el alma”.

Con igual fluidez expresiva que su narrativa, Andrés Pascual nos conduce al universo interior de ‘A merced de un dios salvaje’, que pone el foco sobre una enfermedad rara llamada el ‘Síndrome de Dravet’, de la que se enteró por casualidad precisamente en una viña. El autor traza un paralelismo con el heroísmo cotidiano de las cepas del Rioja, que en un suelo pobre y muy duro de trabajar dan un vino excelente. “Este heroísmo me conmovía y por eso lo convertí en el pilar de la novela, que trata de gente que no se doblega ante su destino y que no mira cuánto tiempo le va a costar alcanzar la meta. Simplemente se preocupa de estar siempre caminando hacia ella. Los padres, madres, hermanos, familiares y amigos de aquellos que luchan en el reino de la tormenta, como ellos llaman al ‘Síndrome de Dravet’, eran capaces de seguir viviendo sin hincar la rodilla ante este dios salvaje. Me pareció fascinante no solamente para la novela sino para la vida en general”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

*La entrevista a Andrés Pascual aparecerá publicada en el nº 226 de La Prensa del Rioja la próxima semana.

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Adiós amigo Cristino, descansa en paz

Fallece a los 70 años el periodista y prestigioso crítico gastronómico de la Agencia EFE ‘Caius Apicius’.

Cristino Álvarez (A Coruña, 1947) falleció el 19 de enero en Madrid. Autor de una docena de libros y colaborador de medios especializados, el periodista de EFE recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 1991 y en 2014 ingresó en la Real Academia de Gastronomía con un discurso sobre el vino y el Camino de Santiago. Jefe de Información en el área de política nacional e internacional, en 1981 comenzó a publicar crónicas semanales de gastronomía bajo el seudónimo Caius Apicius, que finalizaba con la frase “la imaginación a los fogones”. Según la Agencia Efe han sido más de 3.500 crónicas, la última de ellas publicada el pasado 15 de enero. En la fotografía, Cristino Álvarez (d.) en la presentación del libro ‘El Vino de Rioja’ en Salical 2003, junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Ángel de Jaime, y el autor del libro, Javier Pascual.

Su permanente desafío a la enfermedad, que le iba minando desde hace años, no ha conseguido demorar un desenlace tan cruel como excesivamente temprano, pues a sus setenta años Cristino Álvarez siguió exhibiendo en sus escritos hasta el último momento una envidiable brillantez intelectual, un saber enciclopédico y un gran apego a las cosas buenas de la vida, que tanto contribuyó a divulgar y a comprender su alter ego ‘Caius Apicius’ desde su universal tribuna de la agencia EFE. Cronista durante años de la política nacional e internacional, con esa ironía fina de gallego que le caracterizaba iba sorteando las cornadas sin renunciar un ápice a su espíritu crítico y a su visión lúdica de la vida. Y ahí estaba siempre, como su principal baluarte “en la salud y en la enfermedad”, su esposa Maribel, un gran ejemplo para quienes hemos tenido la fortuna de disfrutar de su amistad.

Tuve también la fortuna de disfrutar de la generosidad de Cristino, otra de las muchas cualidades que le convertían en una persona cercana y entrañable, aún siendo el periodista gastronómico con mayor influencia desde que en 1981 sus crónicas semanales para EFE comenzaran a publicarse en multitud de periódicos. No solo accedió a escribir el prólogo del libro ‘El Vino de Rioja’, que publiqué en 2003, sino que protagonizó su presentación en la feria Salical junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Angel de Jaime. ¡Gracias Cristino! Viniendo de alguien con tu gran talla profesional y humana, siempre serán para mí un motivo de orgullo los elogios que nos dedicaste tanto al autor como a la obra. En el acto de presentación dejaste patente tu altísima valoración de los vinos de Rioja, a los que considerabas “una de las mayores joyas gastronómicas con las que contamos en España”. Finalizabas declarándote “enamorado del Rioja” y agradeciendo el esfuerzo por la publicación del libro, “que ayudará a que a mucha gente le guste todavía más el Rioja al llegar a él, junto con la vía de la degustación, por la de la información”.

Ya había mostrado Cristino sobradamente su amor al Rioja cuando, en la primavera de 1996, fue investido en San Asensio cofrade de mérito de la Cofradía del Vino de Rioja. Pronunció un magnífico discurso -como todos los que tuve ocasión de escucharle-, en el que destacaba a Rioja como una de las grandes regiones vinícolas del mundo. “En tiempos en los que el acceso al vino en la mesa familiar no estaba anatematizado en nombre de la salud, (…) aprendí a querer a los ríos en función no del agua, sino justamente del vino, y a ir asociando los más grandes vinos de la Cristiandad a cursos fluviales. (…) Para quien, como yo, nació en los confines occidentales de la vieja Europa, justo en las costas del Mar Tenebroso de los antiguos, al final del antiquísimo Camino de las Estrellas, marcado en el cielo desde el principio de los tiempos y luego cristianizado, el Rioja era un vino “de casa”; al menos, de ese Camino que me atrevería a llamar no “de las Estrellas” ni “de Santiago”, sino “del vino”, en cuyo tramo central está, justamente, el vino por excelencia para el consumidor español, que asocia el Rioja ‑sería mejor hablar de los Riojas‑ al día en que repican gordo, al día que hay algo que celebrar”.

Fueron numerosas las ocasiones en que Cristino aceptó colaborar en nuestras iniciativas, entre las que citaré el apadrinamiento de la actividad ‘De Rioja y Tapas con los 5 Sentidos’, a cuya presentación en la sede del Consejo Regulador acudió en setiembre de 1998. Un ejemplo más de esa generosidad con la que nos obsequió a quienes tuvimos el honor de conocerle. Al igual que en colofón de su discurso de investidura como cofrade –“Estén seguros de que, esté donde esté, conmigo estará siempre el Rioja”– hoy le decimos que, esté donde esté, su ejemplo y sus enseñanzas permanecerán siempre en nuestro recuerdo. Un recuerdo que, con todo el afecto, queremos compartir con Maribel.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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La “Esencia de Rioja” en una exposición de Uzqueda con mucho ‘calado’

Exposición de Eustaquio Uzqueda en CALADO, Mercaderes 10 (entrada por Ruavieja), Logroño. Del 14 de diciembre de 2017 al 22 de enero de 2018. Horario de 12,00 h a 14,00 h en días laborables.

El artista riojano Eustaquio Uzqueda es bien conocido en esta tierra por su estrecha vinculación profesional y artística al mundo del vino, que ha plasmado con frecuencia en las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja y en los libros que hemos editado sobre esta temática, como ‘Historia del vino de Rioja’ en 1991 o ‘El vino de Rioja’ en 2003. También hemos realizado conjuntamente obras como ‘Paseo artístico por Logroño’ (1999) y ‘Logroño arquitectónico’ (2009) que reflejan la otra temática que le apasiona, su ciudad y la visión artística que le sugieren sus monumentos y rincones más tradicionales. Ambas temáticas protagonizan la muestra de su obra más reciente que puede verse en un espacio expositivo tan singular como ‘Calado’, sede de la empresa de comunicación Criteria, que ha rehabilitado los lagos de piedra de sillería que desde la Edad Media ocupaban los bajos de casi todas las casas de la Rúa Vieja, una de las calles más antiguas de la ciudad, en la que se concentraba la actividad bodeguera.

En esta exposición vemos su vertiente más matérica, con obras creadas con materiales reciclados y dibujos a tinta china. Los papeles apergaminados que usa para realizar sus dibujos son de finales del siglo XVIII, los herrajes tienen una antigüedad parecida, las fotos son del siglo XIX, las partituras son de hace 140 años y los periódicos también son originales y ya cuentan con unos cuantos años encima. Además usa brazos y sarmientos de la vid para sus composiciones y esculturas. Todas recuerdan vivencias personales del artista. Ejemplo de ello es el dibujo de la ermita de San Gregorio Ostiense en la Ruavieja de Logroño, como estaba cuando era niño y la visitaba con sus abuelos. Un recuerdo que le ha llevado a promover la fundación de la Cofradía de San Gregorio, de la que es Cofrade Mayor. O la obra en honor a su bisabuelo Santiago Zuazo Suso, músico e impresor, presidente del sindicato de tipógrafos de Logroño y encargado de los talleres del diario La Rioja a principios del siglo XX, que estuvo en la Guerra de Cuba de la que se trajo dos medallas al valor. En la obra se aprecia una foto del mismo en su faceta de músico, sus medallas y una etiqueta de la afamada Bodega López de Heredia que envía vino a la Armada Española tres meses antes de ser destruida.

A través de su prolífica actividad Uzqueda ha desparramado su visión artística de nuestra tierra, y en especial de su ciudad, por tantos lugares y soportes diferentes, que se ha convertido en un gran divulgador de Logroño, no solo a través de sus pinturas sino también de sus escritos y colaboraciones habituales en varios medios de comunicación riojanos. Particularmente, su obra me ha permitido descubrir que NO son pocas las riquezas arquitectónicas de Logroño, contrariamente a la visión pesimista de nuestra historia y patrimonio, de todo lo nuestro en general frente a lo foráneo, que suele transitar nuestro pensamiento colectivo. Como escribí en el libro ‘Logroño arquitectónico’, la acción reivindicadora de la memoria que ejerce Uzqueda a través de sus obras es un incentivo para la conservación de los valores culturales de nuestra sociedad, valores antiguos y modernos, pues ambos son parte indisociable de nuestro pensamiento y forma de ser individual y colectiva. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Relevo generacional y claves para el éxito en las empresas bodegueras de Rioja

Cualquier empresa familiar precisa culminar con éxito el relevo generacional para garantizar su supervivencia. En el sector del vino resulta especialmente significativo, dado el predominio abrumador de este modelo empresarial, que no es exclusivo de las pequeñas bodegas, como cabría pensar, sino que alcanza a las mayores empresas del sector, muchas de las cuales se identifican con el nombre y apellidos de sus propietarios. Así lo evidencia la relación de miembros de la asociación internacional Grandes Familias del Vino. Más allá de constatar esta característica de la estructura empresarial del sector vitivinícola, la repercusión del relevo generacional no se limita a la mera supervivencia de las bodegas, sino que aparece intrínsecamente unida a conceptos como innovación y modernidad. Es el tema de fondo que hemos planteado en el reportaje publicado este mes por La Prensa del Rioja en su número 222, un debate protagonizado por padres e hijos de tres familias bodegueras que representan a tres tipos de bodega muy diferentes.

Parece obvio decir que el sector evoluciona al ritmo que marca la generación más joven cuando ésta asume las riendas de la dirección, pues siempre identificamos juventud con innovación, frente a la defensa de la tradición que siempre parece corresponder a los más mayores. Es precisamente en esa confrontación dialéctica entre la tradición y la innovación donde están las claves del progreso, no solo de cada empresa en particular, sino del conjunto del sector. Pero el análisis de Santiago Frías (Bodegas Riojanas) sobre esta cuestión nos ofrece una interesante clave interpretativa que pone el foco en la propia empresa, más que en las personas, convencido de que la innovación depende mucho más del afán de las empresas por seguir adelante para sobrevivir, que del relevo generacional. “Creo que si las empresas tienen afán por innovar cada día para mejorar, saldrán adelante, independientemente de la generación que esté al frente”, afirma Santiago, que no conoce “ni una sola empresa que se haya quedado quieta y haya sido capaz de sobrevivir, menos aún en un entorno tan cambiante como el nuestro”.

Una mirada al pasado pone de manifiesto que cada generación ha contado con sus hitos innovadores, que han impulsado en cada momento histórico la evolución del sector. Es algo que deben tener muy en cuenta quienes toman el relevo, como también ponen de manifiesto los protagonistas más jóvenes de nuestro reportaje -María de Simón de Bodegas de La Marquesa e Iván del Río de Bodegas César del Río-, que reconocen los logros de sus antecesores y el gran reto que supone mejorar la herencia recibida. Todos ellos tienen muy claro que este reto pasa fundamentalmente por ser capaces de adaptar sus empresas a la rápida evolución que hoy en día experimenta la sociedad y el mercado. El éxito dependerá tanto de su preparación para leer adecuadamente cuáles son esas necesidades de adaptación, como de la habilidad de cada uno para tomar las decisiones que permitan alcanzar ese objetivo. Un éxito que no solo será el de cada bodega en particular, sino que también se convertirá en el éxito colectivo del conjunto de la Denominación, tal como ha venido ocurriendo en Rioja durante las últimas décadas. Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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LECTURAS DE VERANO: ‘Los Nuevos Viñadores’ de Luis Gutiérrez, el catador de Parker

Portada del libro, editado por Planeta Gastro (19,5x 25,5 cms. 272 pags. Cartoné. PVP: 32,95 €.)

Durante dos años, el experto en vinos Luis Gutiérrez y el fotógrafo Estanis Núñez, han viajado por todo el país hablando, fotografiando, bebiendo y comiendo en compañía de diferentes personas que tienen algo en común: su pasión por el vino y por el viñedo, por la gastronomía y por la vida. Este viaje por España, narrado con estilo periodístico, ha quedado plasmado en el libro ‘Los Nuevos Viñadores’, una selección personal de 14 perfiles, catorce retratos de su historia personal y su esfuerzo por recuperar las variedades autóctonas de cada región. “Estas personas únicas -afirma el autor- viven para enseñar la singularidad de sus viñedos, de sus pueblos y de sus paisajes a través de una botella que pueda trasladar a ese sitio y a ese momento al que la beba. Son los nuevos viñadores. Una nueva generación de viticultores españoles”. 

Luis Gutiérrez es el especialista en vinos españoles más influyente de la actualidad, ya que representa en España a Wine Advocate, la publicación de Robert Parker líder del sector. El propio Parker define en el prólogo del libro a Luis Gutiérrez como “una autoridad y un apasionado de los grandes vinos del mundo, que explora con un detalle y amplitud sin precedentes la extraordinaria geografía, historia, clima y diversidad de suelos y terroirs de la más nueva generación de viñadores del país”. Y concluye definiendo el trabajo realizado por el catador de su guía como “una bocanada de aire fresco que ofrece la detallada opinión de un purista respecto a algunos de los vinos más complejos y fascinantes del mundo».

Confiesa el autor que los 14 perfiles -“una selección personal mía”- hablan de historias, de paisaje, de viñedo y de gastronomía, de pasión y de tradición. “No encontrarán taninos, ni antocianos, ni añadas, ni puntos, ni notas de cata, pero encontrarán un lado humano muchas veces obviado y el contexto de lo que hay en la botella, incluyendo esa gastronomía local que cada uno de nuestros personajes vive a su manera, y de la que el vino forma una parte integral”.  

Ya nos dejaba claro Luis Gutiérrez cuáles son sus preferencias en la entrevista publicada en el nº 218 de La Prensa del Rioja: “lo bueno y lo divertido es encontrar gente que no deja de buscar cosas nuevas, sin aferrarse a la misma fórmula”. Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja y del vino en general está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”.Los que apostaron por las variedades extranjeras en lugar de las autóctonas están sufriendo más”, nos aseguró, remarcando el acierto de la estrategia de Rioja al mantenerse fiel a sus variedades tradicionales.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Entre zarcillos, probetas y pupitres. ¡Gracias maestros!

El profesor Martínez de Toda considera que "el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica".

El profesor Martínez de Toda considera que “el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica”.

Aunque no se estilen los gestos de agradecimiento a quienes nos precedieron, considero moralmente justo dar la relevancia que merece a la aportación de los maestros de la ‘ciencia del Rioja’, pues sin duda ha resultado fundamental para cimentar el éxito actual de esta denominación de origen. En estos tiempos de fatua vanidad, frente al reconocimiento a su legado, se lleva más el gesto soberbio de una pretendida superioridad que menosprecia y trata de empequeñecer cuantos logros alcanzaron nuestros mayores. ‘Olvidan’ que el camino de la ciencia, como el de la selva, necesita desbrozadores que lo allanen. A lo largo de sus treinta años de historia, las páginas de nuestra revista han dado testimonio y rendido homenaje a la labor de históricos como Antonio Larrea, con quien tuve el honor de colaborar durante varios años, o de Manuel Ruiz Hernández, quien sigue impartiendo doctrina de forma infatigable casi sesenta años después de su incorporación a la Estación Enológica de Haro. Podría citar a varios más de estos ‘maestros de cabecera de la ciencia del Rioja’, pero en esta ocasión quiero resaltar solamente la figura de un coetáneo mío, el doctor en Viticultura Fernando Martínez de Toda, con motivo del reportaje que le dedicamos en el último nº de La Prensa del Rioja: “La viña en las aulas. Treinta años de investigación aplicada”. Afirma el profesor Martínez de Toda que “el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica”. Las tres décadas que lleva impulsando el progreso de la vitivinicultura riojana desde la investigación aplicada y la docencia en las aulas de la Universidad de La Rioja, proporcionan a Fernando Martínez de Toda, el único catedrático de Viticultura que hay en España, una autoridad incontestable. Desde la perspectiva del tiempo será más fácil valorar la importancia de su legado, tanto por su participación en la creación del Magister de Viticultura en 1988, la Licenciatura de Enología en 1996 y el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) en 2008, como por algunos hitos de su labor investigadora -variedades minoritarias en Rioja, análisis genético del material vegetal, mecanización de la viticultura, efectos del cambio climático…- y el fruto de su auténtica vocación: la formación de al menos un millar de enólogos repartidos ahora por toda la geografía española.

portada-219Tal como reflejamos en las páginas de este número especial de La Prensa del Rioja en el que publicamos la entrevista al profesor Martínez de Toda, a su contribución se suman otras igualmente significativas para que la D.O. Ca. Rioja ostente el liderazgo en la innovación vitivinícola. Es el caso de la centenaria Estación Enológica de Haro, que ha incorporado la resonancia magnética para garantizar la trazabilidad y autenticidad de los vinos, o de la industria auxiliar del vino, que cada año nos frece un aluvión de novedades. Una buena parte de estas novedades podrán verse la semana próxima en la feria Enomaq 2017 , el certamen vitivinícola, oleícola y hortofrutícola más prestigioso del sur de Europa, en el que más de 1.000 expositores darán a conocer las últimas novedades en técnicas, de maquinaria y equipos para bodegas y almazaras del 14 al 17 de febrero en Zaragoza. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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El regreso a los orígenes, opción de futuro para Luis Gutiérrez, el paladar español de la guía Parker.

Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja está "en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio".

Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”.

Luis Gutiérrez, elegido por Robert Parker para ser el paladar español de ‘Wine Advocate’, tiene muy claro cuando hablamos de la evolución en el mundo del vino que “no hay que volverse loco y empezar la casa por el tejado, pues todos los cambios son complejos y necesariamente lentos en este sector”. Así nos lo explicaba en la entrevista publicada en el nº 218 de La Prensa del Rioja y realizada durante su última gran cata de vinos de la D.O. Calificada Rioja en la sede del Consejo Regulador. En la siempre valorada y respetada opinión de este experto, “la vanguardia solo puede ser la punta de la pirámide que poco a poco vaya permeando y marcando la ruta”. “Si en Rioja se intenta imitar la estructura que hay en Borgoña y no se ponen bien los cimientos del cambio, puede salir el tiro por la culata, como ha ocurrido con las denominaciones de Vinos de Pago, que no tienen ni pies ni cabeza”.

El problema de fondo es que la gran mayoría de consumidores no entiende mensajes tan complejos como los que el sector del vino intenta transmitirles. “No hemos sido capaces de crear cultura del vino”, lamenta Luis Gutiérrez, que se muestra pesimista sobre la evolución del consumo de vino en España: “el vino no está de moda y los jóvenes no beben vino porque no hemos sido capaces de generar cultura del vino”. Incluso relativiza la capacidad de influencia de la que para muchos es la ‘Biblia’ del sector: “la lista ‘Parker’ se maneja de forma simplificada y a veces distorsionada; se ha exagerado la influencia y el valor de la opinión, que tiene su peso, pero no es para volverse loco”. Y deja claro cuáles son sus preferencias -“lo bueno y lo divertido es encontrar gente que no deja de buscar cosas nuevas, sin aferrarse a la misma fórmula”-, al tiempo que desmonta alguno de los tópicos sobre el denominado ‘estilo de vinos Parker’ cuando afirma que “el vino es superhedonista y tiene que dar placer, no se trata de que cuanto más bestia sea, mejor”.

Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja y del vino en general está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”. Acierto pleno, por tanto, de la estrategia de diferenciación que impulsó Rioja apostando exclusivamente por sus variedades tintas autóctonas. Luis Gutiérrez también cree en la tipicidad, tan denostada por algunos críticos no hace muchos años: “los que apostaron por esas variedades internacionales ‘mejorantes’, como Somontano, Navarra o Penedés, son los que están sufriendo más; en aquel momento parecía buenísimo, pero al final se ha vuelto contra ellos”. Y recuerda a aquel presidente del Consejo Regulador -Angel de Jaime- que mantenía con alguno de esos críticos tan arduas polémicas en defensa de dicha tipicidad a mitad de los años noventa, abanderando el eslogan de ‘innovar en la tradición’. El tiempo se ha encargado, como siempre, de poner a cada uno en su sitio. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

 

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