Archivo mensual: febrero 2015

Controversia política sobre los ‘Vinos de Pago Calificado’

Panorámica de viñedos junto al Ebro, cuyos meandros conforman algunos de los ‘pagos’ clásicos de Rioja (Fotomás).

Panorámica de viñedos junto al Ebro, cuyos meandros conforman algunos de los ‘pagos’ clásicos de Rioja (Fotomás).

La propuesta para la creación y desarrollo de la figura de ‘Vinos de Pago Calificado’ que el Consejo Regulador de Rioja estudió a fondo hace ocho años no consiguió suficientes apoyos y se fue diluyendo hasta quedar en vía muerta. El debate en el seno de las correspondientes comisiones de trabajo sobre el modelo de ‘Vinos de Pago’ que se pretendía para Rioja evidenciaba un amplio consenso respecto al alto nivel de exigencia que requeriría la nueva figura tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo y las dificultades que entrañaba encajarla en el modelo actual de la Denominación. Pero el sector bodeguero mayoritario dejó claro el corto recorrido que podía tener la propuesta en ese momento al poner sobre la mesa que no se trataba de ninguna prioridad para el sector, ya que no consideraban que fuera una exigencia del mercado y su implantación podía generar confusión.

La figura de ‘Vinos de Pago Calificado’ en Rioja ha vuelto al primer plano de actualidad con motivo de la tramitación parlamentaria del Proyecto de Ley de Denominaciones de Origen (DO) e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) de Ámbito Territorial Supraautonómico que el Gobierno presentó el 19 de septiembre de 2014 en el Congreso. Siete grupos parlamentarios han registrado enmiendas al articulado hasta el pasado 10 de febrero en que finalizaba el plazo. Y nos encontramos con dos posturas diametralmente opuestas de los dos partidos políticos mayoritarios. Una de las once enmiendas del Grupo Popular pide “la supresión del término tradicional ‘Vino de pago calificado’ ya que nunca ha sido solicitado”. Por contra, entre las 21 enmiendas parciales del Grupo Parlamentario Socialista se incluye la propuesta de modificar la Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y el Vino para incluir una regulación específica para el ‘Vino de Pago Calificado’, como venía “demandando mayoritariamente el sector”, apostilla en su comunicación de la iniciativa. Es una postura a la que se suma el Grupo EAJ-PNV que defiende “el reconocimiento de los pagos vitivinícolas”. Abunda en el asunto UPN con una enmienda sobre el ‘Vino de Pago Calificado’ que pide “corregir lo que cree un error entre los términos tradicionales que indican que el vino está acogido a una DOP o IGP”.

Es preciso señalar que el articulado del Proyecto de Ley a que nos estamos refiriendo incluyó los ‘Vinos de Pago Calificado’ durante toda su gestación, hasta que desapareció del último borrador remitido al sector y finalmente aprobado por el Gobierno. Desde el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja se había dado por buena su inclusión durante el periodo de alegaciones y se reclamó a la vista de que había sido eliminado, pues la voluntad mayoritaria del sector es que esta figura, que sí está contemplada en otras denominaciones de origen, también aparezca en la próxima norma reguladora de Rioja, independientemente de cuándo y cómo pueda decidirse su desarrollo. Se trata en definitiva de mantener un criterio básico de igualdad ante la ley de las diferentes zonas vinícolas españolas, de forma que todas puedan disponer de similares herramientas para su desarrollo, pues no debe olvidarse que la Ley 24/2003 de la Viña y el Vino establece el nivel de protección más alto para los vinos de pago, que en el caso de estar ubicados en el territorio de las denominaciones de origen calificadas, como es el caso de Rioja, se definen expresamente como ‘vinos de pagos calificados’. Quizás ahora si está Rioja en el momento oportuno de abordar una innovación de calado como la que representa crear una nueva categoría, pues también el mercado está mucho más maduro. La decisión deben tomarla los viticultores y bodegueros, no los legisladores. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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“El rioja y las Riojas”, de Xavier Domingo, en la conflictiva añada del ‘golpe’

El periodista Xavier Domingo dedicaba con frecuencia a los vinos de Rioja su columna en la revista Bouquet, pionera en la prensa especializada y de la que el autor de este blog era delegado en La Rioja.

El periodista Xavier Domingo dedicaba con frecuencia a los vinos de Rioja su columna en la revista Bouquet, pionera en la prensa especializada y de la que el autor de este blog era delegado en La Rioja.

“Cuestiones políticas, discordias entre elaboradores, negociantes, bodegueros y viticultores, y desconfianza general en la Administración amenazan hoy gravemente la existencia misma del vino con denominación de origen rioja”. No tengan cuidado, que la frase no es mía y se escribió hace más de treinta años, en aquella conflictiva añada del ‘golpe’, la de 1981. Y la sangre –o el vino- tampoco llegó finalmente al río, como bien demuestra la historia reciente de Rioja. Como les avanzaba en anterior entrega de este blog, ante los tintes tan dramáticos que parecía tener la situación del sector en 1981, el periodista gastronómico más reconocido del momento, Xavier Domingo, alzó su voz para “salvaguardar al Rioja de los propios riojanos”, como escribía en un artículo publicado en Diario 16 que mereció el VI Premio Paternina de Periodismo, dotado con 150.000 pesetas. El jurado contaba con nombres tan relevantes como Eugenio Narvaiza, entonces presidente del Consejo Regulador, Ángel Jaime Baró, que lo sería después, Manuel Llano Gorostiza y José Lumbreras Pino, ambos grandes comunicadores. Recordar aquellos avatares podría evitar cometer esos errores que, según dicen los sabios, repiten los pueblos que olvidan su historia. En la recién estrenada España de las autonomías, ya ponía Xavier Domingo el dedo en la llaga al referirse a “la cuestión política, amenaza que se cierne desde hace un par de años”, mencionando explícitamente “las aspiraciones del Gobierno autónomo vasco sobre la llamada Rioja Alavesa”. Los límites administrativos de la denominación en tres comunidades habían dado lugar en su opinión “a polémicas que pronto se han transformado en discusiones entre sordos”. El segundo problema al que se refería Xavier Domingo tenía que ver con lo que denominaba “el sutil equilibrio que hay que mantener en el quebradizo sistema de composición del Consejo Regulador, en donde tiene que existir representación de intereses contradictorios entre sí”. Frente a lo que consideraba un ejemplo en la lucha por la conquista de los mercados exteriores –“los consejos interprofesionales franceses, que aúnan inteligencias, voluntades y medios económicos”-, “en Rioja cada uno hace la guerra por su cuenta y a menudo considera que el principal enemigo es el vecino de la bodega de al lado”. “La desconfianza en la Administración agrava el caos”, añadía para completar un cuadro ciertamente poco esperanzador. Por ello no es extraño que mencionara en su artículo que “algunos bodegueros riojanos me han confiado estar dispuestos a renunciar a la denominación de origen, signo de enorme desencanto cuando se sabe que los reglamentos de la CEE exigen la existencia y la garantía de unas denominaciones de origen controladas”. Ya les comenté en mi anterior artículo que el reciente amago de un bodeguero en ese mismo sentido no era nada original. Y desde luego el contexto actual es radicalmente diferente, para mejor, por supuesto, que el de aquella época. Tan apesadumbrado se mostraba Domingo por la situación, que concluía su artículo con un toque a rebato, pues consideraba que “el rioja no es solamente el vino de la Rioja, pertenece a toda la nación: quiérase o no, ha sabido convertirse en el tinto de calidad para toda España”. Ponderaba minuciosamente el crítico sus características organolépticas, como “el aterciopelado buqué de las grandes añadas”, afirmando que todas esas cualidades “son en definitiva nuestra referencia palatal común y unitaria”. “Señores de las Riojas, no nos roben el rioja. El rioja ha sabido resistir el impacto de las grandes multinacionales, que poco a poco han tenido que irse plegando a la política de calidad, y no soportaríamos que fuera víctima de los propios riojanos”. Obviamente no solo no lo fue, sino que tomó un impulso decisivo en aquella época gracias a las decisiones estratégicas que tomaron profesionales con gran visión de futuro y capacidad de liderazgo. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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