Archivo mensual: julio 2017

LECTURAS DE VERANO: Revisión de conceptos para una nueva zonificación de Rioja

Portada del libro ‘El Vino de Rioja’, de Javier Pascual (Ediciones La Prensa del Rioja, 2003). Galardonado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (O.I.V) como mejor libro en la categoría de “monografías y estudios especializados de carácter descriptivo” y por Gourmand World Cookbook Awards como “Mejor libro sobre vino”, “Mejor fotografía e ilustración sobre vinos” y “Mejor portada”.

En el libro El Vino de Rioja (Ediciones La Prensa del Rioja, 2003), a la hora de describir la zona de producción planteé una subdivisión por comarcas diferente a la clásica de las tres subzonas que contempla la Denominación. El asunto ha tomado ahora nuevo impulso con motivo de la creación de nuevas categorías, como la de ‘Viñedo Singular’, vinculadas al territorio. Aunque son innegables algunos rasgos generales que caracterizan la personalidad vitivinícola diferenciada de las tres subzonas, la intensa evolución de la viticultura ha convertido en obsoletas las tópicas descripciones y en insuficiente la subdivisión. Así por ejemplo, en la descripción de La Rioja Alta que incluí en el libro me referí a “tres áreas o comarcas de características geoclimáticas más o menos homogéneas, aunque de fronteras difusas, que nos permiten acercarnos un poco mejor a las peculiaridades de su vitivinicultura: la Sonsierra, el valle del Hoja-Tirón y la comarca del Najerilla”.

El replanteamiento es si cabe más necesario en el caso de Rioja Baja, una amplia zona que se extiende a lo largo de 70 km desde Logroño hasta Alfaro y con plantaciones de viñedo a altitudes que oscilan entre los 300 m de Aldeanueva de Ebro y los 700 m de Tudelilla. Además de esta cuestión estrictamente ‘técnica’, que exige una nueva subdivisión que reconozca la notable diversidad geoclimática existente, hay otra cuestión que ha puesto de actualidad el debate sobre el cambio de nombre de la subzona. Aun recuerdo aquella lapidaria expresión “el rioja mesocrático” (muy baja expresión, ciertamente) con la que un periodista se refería hace veinte años a los vinos producidos en la subzona Rioja Baja, opinión que luego ha modificado sustancialmente. Escribí en el libro que este juicio valorativo quizás se debiera a que “su propio nombre implica un contenido semántico peyorativo cuando se confronta con “Alta”, sobre todo para quien no conoce la realidad de Rioja, ya que la acepción “Baja” se refiere exclusivamente a la situación geográfica, tomando como referencia el curso del río Ebro, y no a una inferior calidad en el vino, como quienes desconocen estas circunstancias podrían interpretar al leerlo en una etiqueta”. “Posiblemente la ausencia de bodegas comercializadoras enclavadas desde antiguo en la subzona haya sido determinante a la hora de relegar sus vinos a un segundo plano en su consideración cualitativa, a pesar de que la comercialización de los vinos de Rioja Baja ha seguido los mismos cauces que los vinos procedentes de las otras dos subzonas, debido a la práctica tradicional de las bodegas de Rioja de ensamblar partidas procedentes de distintas localidades de Rioja”. Esta práctica encasilló en otros tiempos a los vinos de Rioja Baja como los vinos que debían aportar principalmente grado y color, características fáciles de conseguir gracias a la climatología de la zona.

Desde mitad de los años noventa, la viticultura de Rioja Baja ha experimentado cambios decisivos con la plantación de una importante superficie de la variedad Tempranillo, que ya supera a la antiguamente mayoritaria Garnacha, la aplicación de sistemas de riego para compensar el déficit hídrico que padece la mayor parte de la comarca, así como el adelanto en las fechas de vendimia y el empleo de mejores medios técnicos. La creciente profesionalización de los viticultores, que han llegado a abandonar cultivos como el espárrago en una comarca tradicionalmente dedicada a las fruticultura y productos hortícolas, así como la incorporación de productores individuales y algunas cooperativas a la actividad comercializadora de vinos embotellados, han influido decisivamente en este proceso de renovación vitícola y enológico, que ha exigido fuertes inversiones en tecnología y cambios en la mentalidad de los agricultores. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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LECTURAS DE VERANO: ‘Los Nuevos Viñadores’ de Luis Gutiérrez, el catador de Parker

Portada del libro, editado por Planeta Gastro (19,5x 25,5 cms. 272 pags. Cartoné. PVP: 32,95 €.)

Durante dos años, el experto en vinos Luis Gutiérrez y el fotógrafo Estanis Núñez, han viajado por todo el país hablando, fotografiando, bebiendo y comiendo en compañía de diferentes personas que tienen algo en común: su pasión por el vino y por el viñedo, por la gastronomía y por la vida. Este viaje por España, narrado con estilo periodístico, ha quedado plasmado en el libro ‘Los Nuevos Viñadores’, una selección personal de 14 perfiles, catorce retratos de su historia personal y su esfuerzo por recuperar las variedades autóctonas de cada región. “Estas personas únicas -afirma el autor- viven para enseñar la singularidad de sus viñedos, de sus pueblos y de sus paisajes a través de una botella que pueda trasladar a ese sitio y a ese momento al que la beba. Son los nuevos viñadores. Una nueva generación de viticultores españoles”. 

Luis Gutiérrez es el especialista en vinos españoles más influyente de la actualidad, ya que representa en España a Wine Advocate, la publicación de Robert Parker líder del sector. El propio Parker define en el prólogo del libro a Luis Gutiérrez como “una autoridad y un apasionado de los grandes vinos del mundo, que explora con un detalle y amplitud sin precedentes la extraordinaria geografía, historia, clima y diversidad de suelos y terroirs de la más nueva generación de viñadores del país”. Y concluye definiendo el trabajo realizado por el catador de su guía como “una bocanada de aire fresco que ofrece la detallada opinión de un purista respecto a algunos de los vinos más complejos y fascinantes del mundo».

Confiesa el autor que los 14 perfiles -“una selección personal mía”- hablan de historias, de paisaje, de viñedo y de gastronomía, de pasión y de tradición. “No encontrarán taninos, ni antocianos, ni añadas, ni puntos, ni notas de cata, pero encontrarán un lado humano muchas veces obviado y el contexto de lo que hay en la botella, incluyendo esa gastronomía local que cada uno de nuestros personajes vive a su manera, y de la que el vino forma una parte integral”.  

Ya nos dejaba claro Luis Gutiérrez cuáles son sus preferencias en la entrevista publicada en el nº 218 de La Prensa del Rioja: “lo bueno y lo divertido es encontrar gente que no deja de buscar cosas nuevas, sin aferrarse a la misma fórmula”. Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja y del vino en general está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”.Los que apostaron por las variedades extranjeras en lugar de las autóctonas están sufriendo más”, nos aseguró, remarcando el acierto de la estrategia de Rioja al mantenerse fiel a sus variedades tradicionales.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Tiempos memorables. ‘Viñedos singulares’, ‘Espumosos de Rioja’, nuevo Consejo… y helada severa.

Una foto histórica: los seis presidentes del Consejo Regulador de Rioja durante los últimos 35 años. De i. a d., José María Daroca (2015-2017), Víctor Pascual (2004-2013), Fernando Salamero (2017), Santiago Coello (1982-1992), Angel de Jaime Baró (1992-2004) y Luis Alberto Lecea (2013-2015).

La primavera del 2017 ha llegado preñada de acontecimientos que dejarán huella en la memoria histórica de la D. O. Calificada Rioja. La tardía helada del 29 de abril hizo recordar a muchos la del 16 de abril de 1999 y su nefasto efecto desestabilizador. Con la lección aprendida, hay tiempo suficiente hasta la vendimia para comprobar la merma que puede suponer en el conjunto de la producción de Rioja y para activar los mecanismos de los que actualmente dispone la Denominación para intentar garantizar un equilibrio que resulta imprescindible para mantener un crecimiento estable. Si se consigue, el sector habrá dado una prueba irrefutable de madurez.

Apurando el mandato hasta la última reunión plenaria, el Consejo Regulador ha dado un importante paso con la aprobación de la nueva indicación en el etiquetado de los vinos de Rioja que reconocerá la procedencia del vino de un ‘Viñedo Singular’. Una medida que viene a dar respuesta a las inquietudes del sector y a la propia evolución de las demandas del mercado, como se puso de manifiesto en el debate que organizó La Prensa del Rioja en la Jornada DIAM celebrada en mayo de 2016 (descargar PDF con dossier sobre los debates). Esta nueva categoría de producto complementará en el etiquetado a las tradicionales de envejecimiento y está directamente vinculada al origen, al terruño, y a unas altas exigencias de calidad, tal como indicábamos hace justo un año en el Descorche titulado “Rioja valorizará sus terruños con nuevas indicaciones de calidad”.

El Consejo ha aprobado también incorporar la elaboración de ‘Vinos Espumosos’ amparados por la D. O. Ca. Rioja con el objetivo de añadir un nuevo producto de prestigio y alto nivel a su actual gama de vinos tranquilos (tintos, rosados y blancos). La demanda planteada por el sector está directamente relacionada con la apuesta realizada en 2007 por la potenciación de los vinos blancos con la autorización de siete nuevas variedades blancas y de 2.500 nuevas hectáreas para su plantación, lo que constituiría la base para los espumosos de Rioja.

El cierre del ciclo de alternancia entre viticultores y bodegueros al frente de la Interprofesional representa un hito importante en la consolidación de este modelo de gestión de la Denominación, iniciado de forma pionera en España en marzo de 2004. El sindicato agrario ASAJA y la Federación de Cooperativas han estado al frente de la presidencia dos años cada uno en el mandato transcurrido desde junio de 2013 a junio de 2017. Un buen indicativo del alto grado de consenso con que cuenta el sistema es la normalidad con que se ha producido ahora la renovación de la composición del Consejo Regulador y el relevo en su presidencia, que ha sido asumida por el bodeguero Fernando Salamero a propuesta del Grupo Rioja y con el respaldo casi unánime de las organizaciones del sector. Un alavés de talante conciliador y dialogante, responsable de una bodega tan respetada como Marqués de Riscal, que como vocal más antiguo del Consejo (1982) ha sido uno de los protagonistas de la configuración del actual modelo de Rioja. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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