Archivo mensual: septiembre 2014

La variedad garnacha recupera protagonismo en Rioja

Vinos de garnacha catados en el concurso Cata Capital 2014.

Vinos de garnacha catados en el concurso Cata Capital 2014.

El programa de difusión de la cultura del vino ‘El Rioja y los 5 Sentidos’, que organiza desde 1996 la Consejería de Agricultura de La Rioja, incluye entre las diferentes actividades un concurso de catadores, cuya dirección técnica ha estado a cargo de La Prensa del Rioja desde su creación. En la última edición del concurso, celebrada el pasado 18 de septiembre, quisimos que el protagonismo de las pruebas teóricas y de cata a que se someten los participantes recayera sobre la variedad garnacha con el objetivo de reivindicar el papel que, tras años de ostracismo, está comenzando a recuperar esta uva tradicional de Rioja. Una recuperación que por ahora se limita al interés de algunas bodegas por presentar al mercado vinos elaborados exclusivamente con esta variedad, ya que los datos sobre la evolución de su cultivo son contundentes. Mientras el viñedo de la D.O. Calificada Rioja casi se ha duplicado en los últimos treinta años, la superficie plantada de garnacha, que hasta principios de los años 80 era casi tanta como la de tempranillo, se ha reducido drásticamente. En 1983 había 36.833 hectáreas de viñedo en Rioja, de las que 15.163 (el 41%) eran de tempranillo y 12.362 (el 33%) eran de garnacha. Actualmente hay 51.274 hectáreas de tempranillo (el 81,2% del total del viñedo riojano) frente a 5.070 de garnacha, que representan tan solo el 8%.

Es evidente por tanto que la importancia enológica de una variedad que tradicionalmente formaba parte de los reservas y grandes reservas históricos de Rioja ha perdido peso específico en favor del tempranillo de forma abrumadora. Sin embargo, esta variedad de origen español es la más plantada en el mundo, con unas 200.000 hectáreas, según los informes que tuve ocasión de conocer con motivo de mi participación como jurado en el concurso ‘Garnachas del Mundo’ celebrado el pasado mes de febrero en Perpiñán por iniciativa de la región del Rosellón, donde es la variedad estrella. Un excelente foro para reivindicar el reconocimiento internacional de la garnacha, extendida por países como Italia, Australia, Canadá, África del Sur y Macedonia, además de Francia y España, que son los mayores productores. Frente a conceptos enológicos extendidos en Rioja en épocas recientes sobre la capacidad de envejecimiento de los vinos de garnacha, dado el carácter fuertemente oxidativo que presenta la variedad, se presentaron interesantes estudios como el de Gonzalo Celayeta, enólogo e investigador de la bodega cooperativa San Martín de Navarra, sobre la influencia de los diferentes tipos de madera en la crianza de vinos de garnacha, o el del enólogo del Domaine de Nalys, Pierre Pelissier, sobre la crianza y el envejecimiento de los prestigiosos Châteauneuf-du-Pape tintos, cuya base principal es la garnacha. La facilidad de adaptación de la garnacha (garnatxa en catalán, grenache en francés, cannonau en Italia) a los terrenos secos y climas cálidos hizo que se extendiera con facilidad por las regiones vitícolas del Mediterráneo y que junto a la más tradicional garnacha negra, se hayan desarrollado las variedades rojas (o gris) y blancas para la producción de vinos dulces naturales a los que, con su oxidación, aporta aromas intensos de especias y frutos secos.

Para las pruebas del concurso ‘Cata Capital’ de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’ que he mencionado escogimos cuatro vinos de nueva creación. Por un lado ‘Señorío de Villarrica Rosé’, un típico ‘clarete’ de San Asensio, que es un tipo de rosado con alta proporción de la variedad viura sumada a la garnacha. Junto a éste se cató un rosado, ‘Yursun Rosé’ de Bodegas César del Río de Cordovín, muy del estilo tradicional de Rioja, es decir, 100% garnacha y elaborado al igual que los navarros por el método de ‘sangrado’. En ambos, como indica su etiqueta de ‘rosé’, se ha buscado un toque de modernidad no solo en el color, sino también en su mayor sutileza y complejidad aromática y gustativa. Por otra parte se cataron dos tintos varietales de garnacha con el denominador común de haber sido criados en barrica y de proceder de viñedos de alrededor de cincuenta años situados a más de 550 m de altitud, en zonas límites de cultivo. Como consecuencia de la paulatina reducción de su cultivo, gran parte de la garnacha que queda son plantaciones en vaso de avanzada edad, situadas en los terrenos de secano más elevados y de orografía irregular, con bajos rendimientos productivos, factores que contribuyen a conseguir uvas de calidad excepcional. Y con un magnífico comportamiento en su evolución en barrica, como demostraron los dos vinos catados: ‘Aradón Garnacha’ cosecha 2012 de Vinícola Riojana de Alcanadre, S.Coop., y ‘Experiencias de Paco García 2011 – Viñedos con Alma’ de Bodegas Paco García, de Murillo de Río Leza, con 8 y 12 meses de barrica respectivamente. En ambos destaca el carácter frutal de la variedad, así como la sutileza y elegancia que alcanza la garnacha en terrenos frescos.

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El ‘cluster’ Rioja, ejemplo mundial

Ilustración del artículo de Mikel Larreina publicado en el nº 165 de La Prensa del Rioja.

Ilustración del artículo de Mikel Larreina publicado en el nº 165 de La Prensa del Rioja.

¿Cual es el secreto del éxito de los mejores vinos? Pregunta del millón. Recibía recientemente la reseña de un nuevo libro (‘Strategies of Wine-making territories, Clusters, Governance and Territorial brand’) que recoge las aportaciones de 18 expertos internacionales reunidos en una jornada celebrada en julio de 2012 en el NEOMA Business School. Según explica la directora de Investigación de este centro educativo francés, Valéry Michaux, el objetivo era poder explicar las causas del éxito de un vino, más allá del gusto, del terroir y del marketing. El resultado de la investigación rompe con el mito de que el éxito del vino se debe únicamente a la alquimia entre la composición del suelo, el clima y los conocimientos técnicos locales. “Este trabajo de fondo –afirma Michax- nos ha permitido identificar los tres principales factores -además de la calidad organoléptica del vino mismo- que explican el éxito de un territorio vitícola: la alianza estratégica entre profesionales de un sector local, una gobernanza fuerte e implicada, y el “efecto clúster” son los elementos clave del éxito”.  Como apunta la reseña de la publicación, “los investigadores han analizado casos de distintos viñedos en todo el mundo, incluyendo los de las exitosas regiones de Champagne y Rioja”. “Gracias a la alquimia de los diferentes círculos conectados entre sí (una fuerte cultura empresarial, la competencia directa, gran emulación y cooperación, la experimentación continua, la innovación, la ayuda mutua y la solidaridad), el efecto clúster constituye el impulso sin el cual algunas regiones del mundo jamás podrían haberse hecho un hueco en el panorama internacional vitícola”.

Nos alegra la inclusión de Rioja como referente de éxito a nivel mundial. Con motivo de la redacción del Plan Estratégico de Rioja 2005-2020, dirigido por el catedrático Fernando Gómez Bezares, se acuñó el término ‘enópolis’ para definir el importante cluster del vino constituido históricamente en Rioja, un concepto que hemos divulgado ampliamente en las páginas de La Prensa del Rioja y que está presente en varios libros sobre la Denominación publicados en los últimos años. “El vino de Rioja forma un ‘cluster’ sobre el que el concepto de ‘distrito industrial’ añade connotaciones territoriales, históricas, culturales, incluso de identificación entre la sociedad y determinada actividad económica, lo que hace a las empresas del distrito más competitivas”, escribe Fernando Gómez Bezares en el libro ‘Campo Viejo, la revolución del Rioja’. “Mirando la historia, el ‘cluster’ del Rioja se ha ido construyendo en los últimos mil años, o incluso desde el Imperio Romano, pero fue a finales del siglo XIX cuando tomó el impulso del que hoy disfrutamos. Diferentes factores ayudaron a impulsar el Rioja: un mercado muy amplio y cercano gracias al auge del País Vasco, fáciles comunicaciones con esa zona y con los puertos gracias al ferrocarril, interés del mundo del vino francés, afectado por la filoxera, e inversiones de industriales vascos en nuestra tierra”, concluye el Dr. Bezares.

Por su parte, Mikel Larreina, profesor de Finanzas de la Universidad de Deusto, escribía en La Prensa del Rioja de septiembre de 2006 que “el cluster del vino en Rioja es paradigmático a nivel mundial por la enorme importancia que tiene en la economía regional y en su desarrollo reciente”. Según las conclusiones de su estudio “el cluster del vino Rioja da empleo fijo a unas 14.000 personas y aporta un 21% del PIB regional, cifras que nos permiten afirmar que este cluster es radicalmente distinto al de otros lugares. En el territorio de la D.O.Ca. Rioja hay empresas toneleras, de fabricación de cápsulas y tapones, de maquinaria enológica, de depósitos de acero inoxidable, de cajas… junto a viveros, alcoholeras, asesorías jurídicas y económicas, ingenierías, consultoras de comunicación y publicidad, empresas de transporte, centros privados de formación, programas universitarios específicos, actividades de hostelería y turismo relacionadas con el vino, etc. Este tipo de configuración económica es muy provechoso, dado que permite un mejor reparto de los beneficios del sector vitivinícola en la sociedad regional”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

 

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LIBROS / LECTURAS DE VERANO: El Rioja que traspasó el ‘telón de acero’

Los directivos de Campo Viejo Bezares, Ortigüela, Díaz Yubero y Mendiola, junto a los compradores rusos y su representante en España, Pablo Azcárate, en una visita a la Unión Soviética en 1983.

Los directivos de Campo Viejo Bezares, Ortigüela, Díaz Yubero y Mendiola, junto a los compradores rusos y su representante en España, Pablo Azcárate, en una visita a la Unión Soviética en 1983.

La primera incursión promocional del Consejo Regulador de Rioja esta semana en Moscú me ha parecido una buena ocasión para recordar la historia de las primeras exportaciones a través de unos párrafos del libro ‘Campo Viejo, la revolución del Rioja’, que he escrito recientemente para esta bodega con motivo de su cincuenta aniversario. Vayan a la memoria de quienes realizaron una gan labor pionera en la expansión de Rioja en el mundo.

El comercio y las guerras, sobre todo si son frías, siempre han seguido senderos inescrutables, a menudo cruzados, pero a veces también paralelos. Y por difícil que pueda parecer, años antes de que comenzáramos a oír hablar de la ‘Perestroika’ y de la caída del muro de Berlín, el vino de Rioja había traspasado el ‘telón de acero’ de la mano de Campo Viejo, bodega pionera en la apertura de los mercados del Este a la importación de productos españoles. Lo cierto es que la compañía contaba con la ventaja de disponer de la capacidad técnica y financiera que exigían las grandes operaciones de comercio exterior de vino, algo que no estaba al alcance de la mayoría de las empresas del sector.

En la memoria de José Ortigüela (fundador y director general de la bodega), que llegó a conocer muy bien la URSS y trabar amistad con su embajador en España, quedó grabado lo que él considera un récord histórico, “la operación más grande que debe figurar en los registros del Consejo Regulador: tras una cena en Moscú, en 1980 conseguí colocarle un millón de botellas de Campo Viejo al presidente del monopolio ruso que controlaba las centrales de compra de productos alimenticios”. Los detalles del envío los narra Alex Mendiola (entonces director de exportación), quien sabía que los rusos compraban contenedores a una fábrica de Zaragoza, a la que propuso utilizar los contenedores para el envío del vino, ya que seguían la misma ruta, repartiendo así el coste del transporte. El tren fletado expresamente con los contenedores en Zaragoza paró en Logroño, donde se llenaron con el millón de botellas de Campo Viejo, que a través del puerto de Bilbao llegaron en barco al Mar Negro y de allí a Moscú.

La puerta de entrada en Rusia fue Bulgaria, país al que ya en 1968 se hizo una primera exportación de vinos de mesa de 8 millones de litros. Pero la primera incursión de Ortigüela y Mendiola a Moscú en 1972, a pesar de las recomendaciones que llevaban de las autoridades búlgaras, no traspasó las salas del aeropuerto, donde permanecieron retenidos por falta de visado. Las autoridades del monopolio les esperaban fuera, pero la policía no permitió el contacto y tuvieron que volver a Sofía sin pisar la capital de la entonces Unión Soviética. No mucho tiempo después, SAVIN vendía anualmente a Rusia más de 100 millones de litros de vino blanco, hasta que con el cambio político de 1992 se cortaron las importaciones. “Todo lo pagaban religiosamente, por carta de crédito confirmada”, afirma Mendiola, que también recuerda como significativa una operación de 40.000 cajas de crianza y reserva para celebrar la Pascua rusa, que se vendieron en Moscú en una semana. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

Portada del libro ‘Campo Viejo, la revolución del Rioja’, de Javier Pascual. Ediciones La Prensa del Rioja, Logroño 2012

Portada del libro ‘Campo Viejo, la revolución del Rioja’, de Javier Pascual. Ediciones La Prensa del Rioja, Logroño 2012

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