Archivo mensual: febrero 2014

Récord de producción y de caída del consumo de vino en España

 

Impulsar el conocimiento de la cultura del vino y su consumo entre los jóvenes españoles es un reto fundamental para el sector vitivinícola.

Impulsar el conocimiento de la cultura del vino y su consumo entre los jóvenes españoles es un reto fundamental para el sector vitivinícola.

Sabemos que España es así, país de contrastes y contradicciones. Proclamamos a los cuatro vientos que en el año 2013 hemos conseguido superar en producción de vino a los dos países que tradicionalmente han ostentado ese liderazgo, que son Italia y Francia. España siempre ha tenido la mayor superficie de viñedo, pero sus rendimientos por hectárea eran bajos. A pesar de la notable disminución de hectáreas en estos últimos años, la modernización de la viticultura acompañada de la bonanza climatológica en zonas como La Mancha, ha traído este record productivo español y ese liderazgo inédito hasta la fecha. En esta ocasión Rioja no ha contribuido a desbordar los odres de vino, pues como todos saben hubo una cosecha corta en 2013, inferior incluso al volumen de ventas conseguido durante ese año, que en eso si han puesto empeño los bodegueros riojanos para superar récords.  

Frente a esa buena noticia de que los españoles somos capaces de producir más vino que los vecinos franceses e italianos, y sin entrar a valorar la espinosa cuestión de si también seremos capaces de venderlo mejor, lo que me parece una flagrante contradicción es que también hayamos batido el record de caída del consumo de vino. A una velocidad de vértigo, durante los últimos veinte años el consumo de vino por habitante se ha reducido en España a la mitad del que tienen los franceses. Un dato que avergüenza recordar cuando estamos sacando pecho por alcanzar un nuevo liderazgo mundial que sumar a los conseguidos en futbol y otros deportes.  

Escribe esta semana mi buen amigo Salvador Manjón en La Semana Vitivinícola sobre el consumo interno y “los pocos esfuerzos que desde los colectivos implicados se hacen por darle una solución satisfactoria”. Afirma que “llevamos años lamentándonos de que el consumo cae, que la única alternativa para nuestro sector es la exportación y que cada vez más nuestras bodegas e instituciones le dan la espalda al mercado interior y a sus consumidores”. Y concluye expresando sus deseos de que “nuestras empresas elaboren productos con alto valor añadido, que nuestros vinos no sean ese producto del que abastecerse a bajo precio con el que resultar más competitivos en los mercados internacionales”. Esa debacle del consumo de vino en España, por más que todos venimos lamentándola hasta la saciedad desde hace años, sigue sin visos de solución. Países como Estados Unidos están cerca de alcanzarnos en consumo por habitante.  

Otra cuestión es la orientación estratégica hacia la elaboración de productos con mayor valor añadido, algo en lo que Rioja ha sido punta de lanza. Como región líder de los vinos de calidad españoles, para Rioja es positivo que se hable de España como primer productor mundial, pues si nuestro país es capaz de proyectar una buena imagen, siempre ayudará a que todas las regiones vinícolas puedan exportar más y mejor. Pero sin renunciar a un crecimiento que en los últimos años se ha mantenido dentro de un marco de equilibrio entre producción y ventas, el objetivo fundamental de Rioja ha sido siempre ser líderes en calidad y posicionamiento en los mercados de más valor añadido. A esa estrategia responden medidas como la limitación de los rendimientos de producción de uva por hectárea. Los buenos resultados de esta política han quedado plasmados en las ventas alcanzadas por los vinos de Rioja en 2013, ya que han aumentado tanto en volumen como en valor añadido gracias a la especialización en los vinos criados en barrica. Sin duda un ejemplo a seguir para el conjunto del sector vinícola español. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Borgoña y el reconocimiento internacional del modelo Rioja

Celebración de la jornada Vinomarket 2014 en Borgoña, con el presiente de la D.O.Ca. Rioja, Luis Alberto Lecea, junto al profesor Joël Brémond.

Celebración de la jornada Vinomarket 2014 en Borgoña, con el presiente de la D.O.Ca. Rioja, Luis Alberto Lecea, junto al profesor Joël Brémond.

Supongo que, tras la amplia difusión que tuvo la noticia la semana pasada en muchos medios nacionales, para los lectores de este ‘Descorche’ aún resuenan los ecos de la celebración del éxito que ha supuesto para el vino de Rioja seguir aumentando sus ventas a pesar de la crisis. Pero la salida de tono de algún aguafiestas, que prefiere ver la botella medio vacía, acusando de miopía a quienes la ven medio llena, me ha traído de nuevo al pensamiento a los franceses. Ya se que es recurrente lo de los franceses en esto del vino, pero también es cierto que puede aprenderse mucho de ellos todavía, porque llevan muchas décadas de ventaja, sobre todo en cuestión de imagen, que ni en tecnología ni en calidades tenemos ya nada que envidiar. Y conste que no comparto la tesis que otorga a la influencia de los franceses un papel tan decisivo en el nacimiento de la moderna industria vinícola riojana a finales del Siglo XIX. Fueron mucho más decisivos los capitales invertidos por los industriales vascos, aunque eso es otra historia. 

Puede y debe aprenderse de los franceses, por ejemplo, el saber venderse bien. ¿Han oído alguna vez a algún francés hablar mal de lo suyo? Por el contrario, lo ensalzan hasta el empalago, con fundamento o sin él, y les funciona. La imagen que proyectan las denominaciones y marcas francesas en los consumidores de cualquier país son el referente indiscutible de prestigio y calidad en el universo vinícola. Pues aquí parece nuestra especialidad, bueno, la de algunos, estar siempre aireando nuestros defectos y debilidades a los cuatro vientos. La visión negativa se impone siempre, sea cual sea la circunstancia, aunque, evidentemente, para los agoreros la culpa de todo la tienen los demás. 

Me parece un hecho muy significativo el que una denominación tan prestigiosa como Borgoña haya elegido este año a Rioja como ‘invitado de honor’ para la jornada que reunió el pasado mes de enero a todo el sector vinícola de esa región francesa con el objetivo de analizar la evolución de los mercados. No crean que discutieron sobre el sexo de los ángeles. El centro del debate fue el fuerte reajuste de precios ocasionado por la crisis y la dura competencia, una situación que también preocupa en el resto del mundo, contrariamente a lo que algunos creen aquí en nuestra región. 

El presidente de la Interprofesional de Rioja expuso el modelo organizativo y las estrategias que han llevado a nuestra Denominación a conseguir su actual posicionamiento en los mercados. Un posicionamiento que ha mejorado ostensiblemente en las dos últimas décadas y que se sustenta en la gran fortaleza de una marca colectiva que ha demostrado su capacidad de penetración en el mercado. La acción conjunta de todos los integrantes de la Denominación bajo el paraguas de la marca Rioja contrasta con la fragmentación del modelo organizativo de las denominaciones francesas en general y de Borgoña en particular, que se está replanteando sus estrategias de marketing para dar respuesta a los nuevos retos que plantea un escenario cambiante tanto en la oferta mundial de vinos como en el consumo. 

Creo que la participación de Rioja en ese foro es un claro indicador del reconocimiento que está alcanzando esta Denominación tanto en los mercados como entre las regiones vinícolas más importantes del mundo. Y si desde fuera se nos percibe como una Denominación con un modelo organizativo sólido y competente, parece bastante ridículo que desde dentro se descalifique la estrategia seguida y se menosprecien los logros alcanzados. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Enoturismo, asignatura aprobada

Inauguración en junio de 2013 del calado de barricas acondicionado para enoturismo en la centenaria Bodegas Riojanas de Cenicero.

Inauguración en junio de 2013 del calado de barricas acondicionado para enoturismo en la centenaria Bodegas Riojanas de Cenicero.

La reciente celebración de la Feria Internacional del Turismo en Madrid es una buena escusa para comentar de nuevo la evolución del enoturismo en Rioja. El fomento del enoturismo como herramienta de comunicación y desarrollo integral de la Denominación fue una de las líneas de actuación marcadas por el Plan Estratégico de Rioja en el año 2005, convirtiéndose por tanto en un importante reto de futuro para todo el sector. Así lo han asumido tanto las comunidades autónomas de la Denominación como las bodegas y hoy tenemos que reconocer el gran avance que se ha dado tanto en el ámbito privado como en el de las iniciativas públicas relacionadas con el enoturismo. Es evidente que las bodegas de Rioja han hecho en la última década una apuesta seria por liderar el desarrollo del enoturismo en España.

A diferencia de otros objetivos marcados por el Plan Estratégico, como los comerciales, cuya consecución se ha visto condicionada por la crisis económica, en el caso del enoturismo hemos aprobado con nota el examen, alcanzando unas cotas de desarrollo e implantación de la actividad en el conjunto de las bodegas de Rioja que resultaban difícilmente imaginables en otros tiempos. Seguramente la crisis económica ha sido un estímulo en este sentido, movidos por el afán de buscar fuentes de ingresos alternativas y recursos promocionales que permitan mantener el valor añadido de nuestros vinos. La atención prestada a los nuevos turistas del vino constituye una buena inversión para fidelizar a los consumidores del futuro. También es un instrumento promocional muy eficaz para las marcas de vino que desean transmitir una imagen de calidad y prestigio, ya que sin duda son el propio bodeguero y el entorno en el que nace y se cría el vino sus mejores propagandistas.

En este sentido, Rioja ofrece unas condiciones paisajísticas y un entorno histórico y monumental que la hacen sumamente atractiva para el turismo del vino. Además tiene la mayor concentración de empresas bodegueras del país, de variados tamaños y características, entre las que encontramos desde instalaciones centenarias a espectaculares obras arquitectónicas de vanguardia. La arquitectura bodeguera de Rioja refleja el carácter histórico de la Denominación a través de esas auténticas catedrales del vino que son las bodegas centenarias, con sus impresionantes calados en piedra de sillería. Junto a ello, y en su afán por permanecer siempre en la vanguardia de la vitivinicultura, los proyectos de nuevas bodegas se han llevado a cabo en la última década con propuestas de diseño mucho más atrevidas y la impronta de reconocidos arquitectos. La adecuación de las infraestructuras bodegueras, desde la propia arquitectura a la dotación de personal especializado para atender la demanda turística orientada al mundo del vino, están convirtiendo a esta región, líder y referente internacional de la vitivinicultura española, en un destino obligado para cualquier aficionado.

Personalmente, me resulta muy satisfactorio poder decir esto, ya que hace justamente veinte años el Gobierno de La Rioja nos concedió el Premio al Fomento Turístico por la promoción del turismo y la gastronomía riojana que iniciamos en 1985 desde las páginas de la revista La Prensa del Rioja, cuando aún ni siquiera estaba acuñado el término ‘enoturismo’ y casi nadie pensaba que las bodegas abrirían algún día sus puertas a los turistas, como ya ocurría en Francia o California. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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