Felipe Nalda, enólogo: “Hasta la fecha, el cambio climático ha sido beneficioso en Rioja”

FELIPE NALDA, ENÓLOGO DE BODEGAS RIOJANAS
DESDE 1964 HASTA 2006 (FOTO MIGUEL HERREROS)

En un contexto de preocupación generalizada por las consecuencias del cambio climático, decir algo sobre este fenómeno que pueda sonar a positivo supone arriesgarse a ser encasillado entre los negacionistas o tildado de exceso de frivolidad. Asegura Felipe Nalda Frías, uno de los enólogos más prestigiosos de la vitivinicultura española, que uno de los factores que más han influido en la evolución de la enología en las dos últimas décadas ha sido “el cambio climático, que hasta la fecha ha sido beneficioso en Rioja, porque las uvas maduran mejor y los tratamientos son más eficientes”.

Felipe Nalda no es precisamente un recién llegado que busca notoriedad erigiéndose en líder de opinión. Hombre discreto y alejado de los afanes ‘estelares’ que tan frecuentemente encontramos en el mundo del vino, pertenece a esa estirpe de bodegueros que han fraguado la grandeza de Rioja y a una generación de enólogos que en la década de los años sesenta del pasado siglo fueron primeros actores de la revolución que experimentó esta denominación de Origen.

Desde el conocimiento que otorga esa larga experiencia, Felipe Nalda recuerda que hasta los años 70 algunas cosechas se perdían por enfermedades como el mildiu y el oidio”, como aquella del año 1972, en que no maduraron bien las uvas y no sabía qué hacer con ellas. Una situación muy difícil, sin duda el peor momento en su trayectoria profesional. Eran años de climatología muy adversa para la viticultura –“costaba que la uva madurara y había vendimias con nieve en la viña”- cuyas consecuencias negativas se han visto mitigadas en estas últimas décadas por el avance progresivo del denominado ‘cambio climático. Un cambio que, sin lugar a dudas, está afectando a los cultivos y modificando el carácter de los vinos, modificaciones que en algunas comarcas han resultado beneficiosas, como en opinión de Felipe Nalda es el caso de Rioja: “El cambio climático nos ha llevado por buen camino, de momento, pues ahora ya no se pierde una cosecha; al contrario, se garantizan”.

El maestro consagrado que en 1964, con apenas 24 años, tomó las riendas enológicas de Bodegas Riojanas, llevándolas durante casi medio siglo, habla de la evolución de la enología y de su propio trabajo con la humildad de los sabios.Ha habido un salto muy importante. Los años 80 fueron los de la incorporación de la tecnología, instalación para el frío, acero inoxidable, máquinas de prensado más eficientes… Ya entrada la década de los 90, nos dimos cuenta de la necesidad de que los enólogos saliéramos al viñedo para preocuparnos por la calidad de la uva, pues no éramos magos capaces de convertir uvas mediocres en grandes vinos”. A pesar de la incorporación de la tecnología, piensa que podemos seguir hablado de vinos de “elaboración artesana”, pues tenemos muchos más medios para que el proceso se desarrolle de la mejor forma posible, “pero nuestra intervención es solo para dirigirlo”. Y se muestra convencido de que, además del cambio climático, otro de los cambios más importantes que se han producido en la enología actual ha sido “la incorporación de mujeres a la profesión, por supuesto licenciadas”.

(Texto:  Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja).

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Legiruela, la uva que surgió del frío, escala los muros monacales. Investigadores descubren en Valvanera esta variedad adaptada a climas fríos.

Los monasterios, reserva espiritual y vitícola. En el de Valvanera, justo debajo de la plaza de la Hospedería, entre los arcos y el bar del albergue, trepa por el muro de contención de la explanada una planta de la variedad Legiruela.

Los monasterios no solo fueron durante siglos refugio del conocimiento, albergando con celo entre sus muros saberes en ocasiones prohibidos. Es bien conocido el papel que jugaron en algunos territorios como conservadores y transmisores de la viticultura y elaboración del vino. Hoy encontramos en el Monasterio de Valvanera, encaramado a 1.000 m de altitud a los pies del San Lorenzo, no solo un refugio para el espíritu, sino también para una de las cepas mejor adaptadas a los climas fríos, como es la Legiruela. La han descubierto investigadores de la Universidad de La Rioja / Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (F. Martínez de Toda, J. C. Sancha, P. Balda y J. Ibáñez). Y no por casualidad, pues tienen en su haber otros descubrimientos en nuestra región, desde ‘vitis silvestris’ a cepas de variedades prácticamente desaparecidas, que han sido recuperadas con éxito para nuestra viticultura. El resultado del análisis e identificación realizado en el Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino mostró que la cepa se correspondía con la variedad Legiruela, una variedad blanca especialmente adaptada a climas fríos, con una brotación tardía, que le permite escapar de las heladas de primavera, y una maduración muy temprana, que le permite madurar antes de que lleguen los fríos de otoño. Quien la plantó en Valvanera debía conocer su especial adaptación a esa altitud y su capacidad para madurar en esas condiciones y, por eso, recurrió a ella a pesar de no existir en el viñedo de la región. Debido al importante papel que jugaron en el desarrollo de la vitivinicultura, no parece descabellado pensar en opinión de los investigadores, que fueran los Benedictinos los responsables de la plantación y existencia de esta variedad en Valvanera, aprovechando sus conocimientos sobre viticultura y sobre el comportamiento de otras variedades de vid en zonas vitícolas europeas más frías.

En la próxima edición de La Prensa del Rioja publicaremos un trabajo del equipo de investigación sobre este descubrimiento, que tiene un especial interés en el contexto de la preocupación actual por los efectos del cambio climático sobre la viticultura. (Texto: Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

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Rioja cuenta ya con un centenar de ‘Educadores’ certificados de 22 países

 

El Consejo Regulador recibió en junio al primer grupo de la tercera promoción de ‘educadores de Rioja’, 15 aspirantes de nacionalidad china que disfrutaron de los valores y la cultura del Rioja en la propia Denominación.

El balance de las tres primeras ediciones del Programa Oficial de Educadores de Rioja, puesto en marcha por el Consejo Regulador en 2016, no puede ser más positivo: Rioja cuenta ya con 100 educadores certificados de 22 países. La acogida ha sido tan exitosa, que ha generado una demanda muy superior a la oferta de plazas disponibles por parte de profesionales muy cualificados que presentan sus candidaturas en cada nueva convocatoria. La iniciativa persigue captar a este tipo de profesionales con habilidades de comunicación y capacidad de influencia en sus respectivos países para que actúen como educadores homologados por el Consejo, garantizando así la calidad y rigor del conocimiento que transmitan de los vinos y de las experiencias que ofrece Rioja. La certificación se basa en un aprendizaje teórico ‘online’, así como en una formación práctica que se completa con una visita a la región.

Durante el pasado año 2018, 45 profesionales de todo el mundo cursaron la tercera edición del programa, una promoción que ha estado formada por tres grupos. Como novedad, España y China han contado en esta promoción con un grupo propio, ya que en ediciones anteriores ambos países habían representado más del 60% del total de las inscripciones recibidas, mientras que el tercer grupo ha estado formado por candidatos del resto del mundo. En la visita que realizó en junio al Consejo Regulador uno de los tres grupos de la tercera promoción de ‘educadores de Rioja’, integrado por 15 aspirantes de nacionalidad china, un estudiante del curso llamado Tu Xu aseguró que “la experiencia está siendo muy satisfactoria” y que la mejor manera de conocer y aprender los valores y la cultura de Rioja es mediante esta “inmersión en la Denominación, compartiendo tiempo con su gente”, de quien considera que “su generosidad y autenticidad son, sin duda, su verdadera riqueza”.

Los casi 300 candidatos que se presentaron a esta tercera promoción de educadores mostraban perfiles con amplia experiencia profesional y formativa en el mundo del vino, lo que dificulta una elección que necesariamente ha de ser muy selectiva para cubrir las plazas disponibles. El Consejo Regulador, junto a sus agencias de promoción en los principales mercados de Rioja, realiza esta selección en base al currículo, habilidades de comunicación y una experiencia profesional mínima en el mundo del vino de al menos dos años, bien sea en marketing, educación o sumillería, así como en el comercio y la distribución de vino. Los ‘educadores oficiales de Rioja’ podrán desarrollar actividades formativas por cuenta propia o por cuenta del Consejo Regulador o de las bodegas e importadores de Rioja. La certificación tiene una validez de 4 años y el requisito para renovarla es cumplir una serie de compromisos, como el de impartir un mínimo de actividades formativas, de las que el educador podrá expedir a sus alumnos diplomas avalados por el Consejo Regulador.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Madera de líder para resistir y ganar: la helada del 17 congeló las ventas de Rioja del 18

Portada del nº 227 de La Prensa del Rioja (Foto de Fernando Caballero / Reproimagen)

La vid es una planta resistente y agradecida, curtida en inclemencias climatológicas y cultivadores de toda índole, profundamente enraizada y bien preparada para afrontar las adversidades. Algunas cepas, como la que ilustra la portada del nº 227 de La Prensa del Rioja, posiblemente centenaria, exhiben con orgullo un porte señorial que parece desafiar a las reconversiones al emparrado, a los arranques subvencionados, a las crisis económicas e incluso a la eutipiosis, el moderno cáncer del viñedo, y al propio envejecimiento natural. Madera de líder. Todo un símbolo. Ni esas heladas cíclicas, como la del 29 de abril de 2017 que cercenó sus retoños, le hacen mella. Pero no por esperadas han sido menos preocupantes para las gentes del vino las previsibles consecuencias de esa imprevisible helada. Una merma considerable en la producción de esa cosecha (68 millones de litros menos que en la cosecha 2016) generó un déficit de abastecimiento (34 m de l menos que el volumen total de ventas del año) que permitía prever una subida de precios de materia prima y una caída en las ventas. El reto era que el batacazo no fuera del calibre del ocurrido en los años 1999/2000, en que se acumuló una caída de ventas del 30%. El 7,35% finalmente perdido queda lejos de aquella debacle finisecular, pero eso no significa, como reconoce el presidente del Consejo Regulador, que no se haya generado tensión y que “la tendencia sea preocupante y nos haga replantear la estrategia en el mercado nacional”.

Disponer de una ‘despensa’ rebosante de existencias de vino del 2018, listo para conquistar de nuevo las estanterías perdidas en los supermercados de Alemania y Reino Unido, permite “afrontar con cierta calma un 2019 clave para consolidarse como región líder”, pedía Fernando Salamero confiando en la madurez del sector, para concluir asegurando que “la situación en Rioja es de equilibrio y contamos con ambición y con herramientas suficientes para poder afrontar el futuro con tranquilidad”. Se refería a las esperanzas puestas en el buen funcionamiento del recién creado ‘stock cualitativo’ (al que se han acogido 8 m de l de la cosecha 2018) y al tirón que puedan tener las nuevas indicaciones, como son los Viñedos Singulares (76 solicitudes de inscripción que suman 140 hectáreas) y los Espumosos de Calidad de Rioja, cuya elaboración han comenzado 16 bodegas.

Pero estas herramientas se han creado con el objetivo prioritario de reposicionar en imagen y precio al conjunto de la Denominación, es decir, de incrementar el valor, objetivo que se viene repitiendo como un ‘mantra’ durante los últimos años y que una parte del sector considera contradictorio con la presencia masiva en los segmentos de mercado más competitivos. ‘Dilema habemus’ de difícil solución sobre la estrategia a seguir, pues parece evidente que subir peldaños en valor conlleva sacrificar volumen. Desde luego aquella previsión del Plan Estratégico 2005-2020 de alcanzar los 300 m de l se ha alejado del horizonte, y no porque la revalorización haya alcanzado el nivel deseado (tampoco nadie olfateó entonces la crisis).

Nos recordaba don Camilo José Cela en aquellas memorables reuniones del jurado del Premio Prestigio Rioja en Zalacaín que el lema de su Fundación era ‘El que resiste, gana’, pues se consideraba todo un experto en el arte de la resistencia. Para tener madera de líderes hay que superar muchas pruebas de resistencia y la historia de Rioja ha estado siempre jalonada de ellas, ha sido más una carrera de obstáculos que un camino de vino y rosas, como bien nos ejemplifican esas cepas centenarias que sobreviven en nuestros campos. . (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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La magia de la ‘autenticidad’

“Somos únicos, diferentes a cualquier otro lugar del mundo, y estamos orgullosos de ello” aseguró la consejera del Gobierno de La Rioja Leonor González Menorca, acompañada por el director general de Turismo, Eduardo Rodríguez Osés, cuando presentaron recientemente el nuevo lema que acompañará las campañas de promoción turística de esta región. Debo reconocer que sentí una gran satisfacción cuando escuché que dicho lema era ‘La Rioja Auténtica’, aunque sigo manteniendo una alta estima por el anterior eslogan ‘La tierra con nombre de vino’, cuyo gran acierto le permitirá perdurar indefinidamente. Como resulta obvio, ‘La Rioja Auténtica’ es un lema ideado con el objetivo de transmitir una imagen de La Rioja asociada a las raíces que definen la personalidad y singularidad de este territorio. Y particularmente siempre he pensado que en cualquier mensaje promocional de nuestra región resultaba imprescindible tener en cuenta sus raíces e identidad, pues aportan un gran valor a la comunicación y a la imagen que se desea proyectar. Las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja han dado prueba de ello desde hace casi 35 años. Un motivo más para sentirse satisfecho por el enfoque es su concordancia con otras campañas, lo que siempre contribuye a generar sinergias, tan necesarias en una región pequeña como ésta y, por tanto, con recursos muy limitados. En el planteamiento de La Rioja Turismo subyace una intención similar a la que anima el nuevo ‘mensaje de marca’ lanzado la pasada primavera por el Consejo Regulador para los vinos de Rioja. “Saber quién eres” apela igualmente a los orígenes e identidad como patrimonio irrenunciable y valioso, “vinculando la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad”, que se ha convertido en eje principal de la promoción institucional de los vinos de Rioja. Concepto, por otra parte, excelente valorado por los consumidores cuando se refiere a la credibilidad que los vinos de Rioja han conseguido transmitir respecto a ‘la autenticidad’ de su origen y confianza en los documentos de certificación del Consejo Regulador que acompañan cada botella de Rioja. También hay una gran dosis de autenticidad en la literatura de Andrés Pascual (ver entrevista en nº 226 de La Prensa del Rioja). El escritor desnuda a sus personajes en busca de su yo más profundo y de una verdad que trascienda las apariencias de una sociedad plagada de convencionalismos, del mismo modo que va despojando la realidad de las capas de cebolla que ocultan, como en la simbólicamente llamada ‘Finca Las Brumas’, secretos inconfesables, dramas silenciados y conflictos que el paso del tiempo no consigue disipar. Su última novela “A merced de un dios salvaje” representa también una vuelta a los orígenes, a su tierra natal, cuyos paisajes, pueblos y gentes ha convertido en fuente de inspiración y materia prima narrativa. Autenticidad reforzada por aportar las propias experiencias del autor dentro del mundo del vino y del ámbito rural en que se desarrolla la trama argumental. Como una muestra más de su autenticidad, la novela ha dado lugar a una original iniciativa de La Rioja Turismo que consiste en recorrer una ruta diseñada sobre los mismos escenarios en los que se desarrolla la novela: San Vicente de la Sonsierra, Peciña, Haro, Briones, Nájera y Logroño. Aunque son conceptos contradictorios, en ocasiones la autenticidad también puede estar llena de magia. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Los dioses del vino no son salvajes

‘A merced de un dios salvaje’, última novela del escritor riojano Andrés Pascual, está ambientada en el mundo del vino de Rioja y da visibilidad a una enfermedad rara, llamada el ‘Síndrome de Dravet’, que Andrés Pascual conoció por casualidad en una viña.

Reconozco que más que una pregunta para iniciar la entrevista*, pareció sonar a reproche. Me sorprendía que el título “A merced de un dios salvaje” invocara a los dioses del vino como dioses salvajes, cuando Baco o Dioniso siempre han estado vinculados a la alegría de vivir. Le recordé al protagonista de nuestra entrevista que otro escritor, el Nobel Mario Vargas Llosa, había asegurado que “el vino es la bebida de la convivialidad, es sentimiento y expresión de los sentidos”. “El vino es un símbolo de la cultura a la que pertenezco, está en el corazón mismo de una cultura que ha llevado a su más alta manifestación la idea de la convivencia, el diálogo, la participación y la celebración de la vida”. Lo dijo en la conferencia “La aventura de Dionysio”, pronunciada en Logroño en junio de 1996 con motivo de recibir el Premio Prestigio Rioja.

Relajado tras una exitosa ruta de promoción, Andrés Pascual exhibió su permanente sonrisa de hombre feliz, reflexionó unos segundos y expuso sin titubeos una convincente argumentación, que apuntaba directamente al significado más profundo de la compleja trama de su novela. “Baco y Dioniso son dioses bastante generosos, entre otras cosas porque me han dado la oportunidad de escribir este puñado de páginas. Los dioses salvajes tienen otra cara bastante más perversa. A veces pasan desapercibidos pero son los que realmente nos impiden dar pasos hacia adelante. Cada uno tiene los suyos propios y se manifiestan en forma de enfermedades, conflictos laborales, pecados heredados de nuestros padres, o bien bajo el peso de la tradición o el de la religión… Cualquiera de estas piedras que vamos metiendo en la mochila y nos impiden caminar son dioses salvajes. Baco y Dioniso, muy al contrario, nos echan una mano de vez en cuando para que nos demos cuenta de que la vida, sin ser fácil, es más simple de lo que pensamos”. Se muestra completamente convencido de que “algo tan maravilloso y tan mágico como es el vino no puede generar por sí mismo algo insano, algo que no sea saludable para el alma”.

Con igual fluidez expresiva que su narrativa, Andrés Pascual nos conduce al universo interior de ‘A merced de un dios salvaje’, que pone el foco sobre una enfermedad rara llamada el ‘Síndrome de Dravet’, de la que se enteró por casualidad precisamente en una viña. El autor traza un paralelismo con el heroísmo cotidiano de las cepas del Rioja, que en un suelo pobre y muy duro de trabajar dan un vino excelente. “Este heroísmo me conmovía y por eso lo convertí en el pilar de la novela, que trata de gente que no se doblega ante su destino y que no mira cuánto tiempo le va a costar alcanzar la meta. Simplemente se preocupa de estar siempre caminando hacia ella. Los padres, madres, hermanos, familiares y amigos de aquellos que luchan en el reino de la tormenta, como ellos llaman al ‘Síndrome de Dravet’, eran capaces de seguir viviendo sin hincar la rodilla ante este dios salvaje. Me pareció fascinante no solamente para la novela sino para la vida en general”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

*La entrevista a Andrés Pascual aparecerá publicada en el nº 226 de La Prensa del Rioja la próxima semana.

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Una vendimia estratégica para equilibrar la despensa

Vendimia de la finca El Monte de Bodegas Riojanas en Cenicero. Las tecnologías de la viticultura de precisión están propiciando un salto cualitativo en Rioja.

La vendimia ha vuelto a desarrollarse en la D.O. Calificada Rioja en fechas tradicionales, que fijaban su apogeo en torno a la festividad de la Virgen del Pilar, extendiéndose a lo largo de dos meses desde primeros de septiembre en las localidades más orientales hasta finales de octubre en las zonas occidentales de mayor altitud. Por tanto, a fecha de este escrito -19 de octubre- los vendimiadores afrontan la fase final de una vendimia que aún mantiene cientos de tractores con sus remolques repletos de uva por los caminos y carreteras de la Rioja Alta y Alavesa.

Estoy convencido de que finalmente esta vendimia despejará muchas de las incertidumbres que han jalonado esta campaña vitivinícola. Por el momento ya podemos ver cómo el desasosiego de los viticultores y enólogos en los meses de mayo y junio, que alcanzaba cierto tono de psicosis, pues la amenaza no era para menos, se ha tornado en caras de satisfacción. La climatología primaveral fue muy adversa para el estado sanitario de las vides, generando una gran alarma en el sector y, lo más importante, provocando una respuesta generalizada de los viticultores que ha dado la justa medida del alto nivel de profesionalidad que ha alcanzado este colectivo. Los tratamientos fitosanitarios minimizaron los efectos negativos de la excesiva humedad y la excelente climatología de agosto y septiembre completaron la labor, permitiendo un excelente proceso de maduración y un estado sanitario muy aceptable del fruto a la hora de vendimiar.

En el propio desarrollo de la vendimia estamos viendo como conceptos tradicionales, como el realizarla de forma masiva y continuada, van quedando atrás en Rioja, sustituidos por nuevos métodos orientados a la obtención de la máxima calidad. Las vendimias familiares, aprovechando días festivos, son ya historia, como lo demuestra el hecho de que haya bodegas que no abren sus tolvas esos días festivos. Planificar y realizar la vendimia de forma selectiva y escalonada es ya una realidad generalizada, a la que se suman iniciativas como la que Bodegas Riojanas ponía en marcha esta campaña 2018 y que responde a la tendencia a desarrollar desde el propio viñedo las estrategias de diferenciación de los vinos que demandan actualmente los mercados. El nuevo protocolo de zonificación de Bodegas Riojanas establece la clasificación de las parcelas en base a la medición de la calidad de la uva obtenida en cada una de ellas a partir de una serie de parámetros, lo que permitirá trabajar los mostos con diferentes técnicas enológicas a fin de obtener los mejores resultados en función del tipo de vino al que se van a destinar, así como poner en valor el esfuerzo de los viticultores por conseguir el máximo nivel de calidad en dichas parcelas.

La cosecha también será generosa en cantidad, algo que será fundamental para conseguir volver por la senda del equilibrio, concepto clave en esta Denominación para seguir garantizando el desarrollo estable que ha venido teniendo en los últimos quince años. Hay que recordar en este sentido que, por obra y gracia de una gran helada, la cosecha 2017 fue unos 30 millones de litros inferior al volumen de comercialización alcanzado ese año. El punto de equilibrio que se considera idóneo para esta Denominación es disponer de unas existencias tres veces superiores a las ventas anuales, teniendo en cuenta las diferentes categorías de vinos con envejecimiento que se comercializan. Esta ratio existencias-ventas se encontraba a fecha 31 de diciembre en 2,68, razón por la cual creo que no será exagerado afirmar que la 2018 será una cosecha estratégica para equilibrar la despensa. El potencial productivo podemos calcularlo en base a las 65.579 hectáreas de viñedo con que cuenta la Denominación y al rendimiento máximo autorizado por el Consejo para esta campaña (7.150 kg/h para variedades tintas y 9.900 kg/h para blancas), lo que nos da una producción máxima amparable por la D.O. de 485 millones de kg de uva (unos 340 millones de litros de vino). La cantidad que definitivamente se ampare esta añada será algo inferior, porque no todos los viñedos alcanzan el rendimiento máximo, pero entrará en juego otra novedad, el stock cualitativo, que permitirá almacenar una parte de la producción no amparada. Como es voluntario, todavía una incógnita.

Todas estas circunstancias que han jalonado la campaña no nos permiten, como nos gusta a los periodistas, definir el perfil de la cosecha de una forma muy concreta. Pendientes de lo que puedan decir los verdaderos expertos en esa jornada de balance de vendimia convocada por la Asociación de Enólogos para el próximo 30 de octubre -interesante iniciativa-, probablemente sea una de esas añadas presididas por la heterogeneidad, algo que en Rioja no resulta por otra parte tan extraordinario.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

 

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