Veinte años ‘de Rioja y tapas con los 5 sentidos’

Muestra de varias tapas participantes en el Concurso de Pinchos de La Rioja 2018, donde se aprecia la tendencia a una creciente sofisticación y predominio del concepto ‘miniración’ sobre el ‘bocado’ que caracteriza a la tapa tradicional. Ganó el concurso el bar Sopitas de Arnedo con la tapa ‘Delicia de Arnedo’, elaborada con manita de cerdo rellena de borrajitas confitadas en jamón Ibérico con crujiente de patatas a la riojana.

La celebración del ‘Día Mundial de la Tapa’ este próximo 21 de junio es un buen motivo para resaltar la importancia de la tapa en la cultura gastronómica española, pues sin duda constituye una de sus tradiciones más populares, como muy bien sabemos en La Rioja, que tiene en la calle Laurel uno de sus iconos del turismo gastronómico más reconocidos internacionalmente. También me sirve de excusa para recordar que en septiembre se cumplirán veinte años de la iniciativa ‘De Vino y Tapas con los 5 Sentidos’ que planteé como uno de los ejes temáticos de la 3ª edición de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’, en cuya organización participé. Una iniciativa que pretendía la “exaltación del carácter lúdico festivo del vino y la gastronomía popular” y que mi buen amigo Cristino Álvarez (Caius Apicius de la Agencia Efe) aceptó apadrinar, ofreciéndonos en la sede del Consejo Regulador una conferencia magistral.

“La arraigada costumbre de “ir de vinos”, “hacer la ronda”, “tapear”, “pinchar”, “picar”, “chiquitear”, etc., constituye una parte consustancial de nuestra cultura gastronómica más popular y un hábito social que fomenta la amistad y la comunicación entre las gentes”, escribí entonces en la propuesta de la actividad, concluyendo que “asociar esta costumbre al consumo de vino de calidad, del vino de Rioja en toda su gama, buscando los maridajes más adecuados a cada tipo de “pincho”, es una idea novedosa que puede tener un gran eco popular y ser muy bien recibida por el propio sector vitivinícola”. En efecto lo fue, contó con la participación de 85 establecimientos y con el tiempo evolucionó para convertirse en el exitoso concurso de tapas que se celebra actualmente en el marco de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’.

El Basque Culinary Center realizó en 2014 por encargo del Consejo Regulador de la D.O.Ca Rioja el estudio “La tapa: la experiencia detrás de un bocado”, cuyas conclusiones recogían la opinión de expertos gastronómicos a nivel mundial sobre las claves históricas de la tapa y la definición actual de la experiencia de tapas. “La tapa nace como un concepto gastronómico del siglo XX asentado en la cultura española desde tiempos inmemoriales y en plena expansión mundial en el siglo XXI. Pero más allá de ese concepto estrictamente gastronómico que representa el consumo de una porción pequeña de alimento, el tapeo es ante todo una costumbre típicamente española, una forma de socialización representativa de nuestra forma de vida”.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) ha publicado recientemente el I Estudio Nacional de la Tapa en el que revela que más del 58,5% de los establecimientos hosteleros españoles ofrecen como acompañamiento a la bebida una tapa gratuita, siendo la tortilla de patata y la ensaladilla rusa las más frecuentes. Acompañamiento ideal de las dos bebidas más consumidas en nuestro país, como son la cerveza y el vino, las tapas representan los valores de un estilo de alimentación que nos ha acompañado durante siglos: los valores de la dieta mediterránea. Aunque se consumen por igual en toda la geografía española, las tapas ofrecen variaciones típicas en cada región, que son el reflejo de las peculiaridades de su gastronomía.

Las varias decenas de bares de tapas que jalonan las calles Laurel y San Juan de Logroño, abarrotadas cada fin de semana por una multitud que se desplaza de un bar a otro, son un buen ejemplo de la gran evolución que ha experimentado el tapeo. Con la llegada de la cocina moderna, las tapas se reinventan y cada vez se incorporan nuevas técnicas y composiciones que han dado lugar a lo que podríamos denominar ‘alta cocina en miniatura’. Junto a este tipo de tapas modernas, en realidad ‘miniraciones’, siguen conviviendo las tradicionales, como la tortilla, las banderillas de encurtidos, el típico embuchado, el champiñón a la plancha, las orejas de cerdo y de cordero rebozadas, la zapatilla de jamón, los pimientos rellenos… Y junto a todas ellas una generosa selección de vinos de Rioja de todas las categorías servidos por copas, algo que hace veinte años nos planteábamos como un objetivo que considerábamos casi inalcanzable. Aunque en este sentido, aún cabe margen de mejora, sobre todo en el servicio, que con demasiada frecuencia no está a la altura por la falta de formación del personal contratado. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Joyas jerezanas tan apreciadas como olvidadas

El sumiller José Manuel Massé, gerente de la empresa Delicious Mundo Gourmet, dirigió la cata de vinos de Jerez en Wine Fandango.

El restaurante y wine bar logroñés Wine Fandango tuvo el acierto de traer hasta tierras riojanas una pequeña muestra de los aromas y sabores jerezanos que, casi simultáneamente, estaban protagonizando la feria Vinoble en la capital andaluza. Guiados magistralmente por el sumiller especializado en vinos de Jerez José Manuel Massé, tuvimos ocasión de profundizar en la esencia de estos vinos andaluces, tan apreciados como olvidados por el público español, mediante la degustación de 6 vinos de diferentes tipos que el cocinero Aitor Esnal consiguió maridar de forma sorprendente e incluso arriesgada con otras tantas tapas.

Pocos vinos del mundo he visto que sean capaces de despertar tanta admiración como los de Jerez y que sin embargo, desde hace varias décadas, se hayan instalado en una situación de decadencia que no resulta fácil de explicar en los tiempos de bonanza que han corrido para el mundo del vino en estos inicios del siglo XXI. Las teorías más usuales argumentan razones de pérdida de posicionamiento en cuanto al momento del consumo, pues ni el precio ni los gustos del púbico justifican su escasa presencia en el mercado español (ánimo amigo Juanma Terceño con tu apostolado, que junto a tu Tío Pepe conseguirás revertir la tendencia). “Si hay una feria para locos del vino de verdad, ésa es Vinoble, escaparate perfecto para certificar el dinamismo de las nuevas generaciones del Marco de Jerez y la magia de los vinos dulces y generosos españoles, junto a las nuevas tendencias de vinos sin encabezar”, afirma nuestra colega Amaya Cervera en la crónica que publica en Spanish Wine Lover.

Los seis vinos catados en Wine Fandango nos mostraron la diversidad y las características tan especiales de los vinos de Jerez. Comenzamos con una comparativa entre un fino (El Maestro Sierra de Bodegas El Maestro Sierra) y una manzanilla (Los Caireles de Bodegas Portales Pérez), con los que degustamos la tapa ‘Nem vegan ‘Charly’ relleno de verduritas, setas y noodles. Seguimos con el Oloroso Bertola 12 años de Bodegas Díez-Mérito, perfectamente maridado con la tapa ‘langostino crunchy bravo con salsa de tomate TOP y mahonesa. El Amontillado Tradición VORS 30 años de Bodegas Tradición fue el vino más apreciado de la cata, muy bien acompañado por la tapa Kofta de cordero chamarito con ensalada de quinoa y mahonesa de curry. El quinto vino, un Palo Cortado Península de Bodegas Lustau) aguantó bien el maridaje más comprometido, una tapa de lasaña vietnamita y wanton con salsa de tomate y crujiente. Por último, el siempre exquisito Pedro Ximénez San Emilio, también de Bodegas Lustau, que disfrutamos con una tarta de queso tradicional con toffee de coco y helado de vainilla.

Original propuesta gastronómica la de Wine Fandango, dinámico establecimiento logroñés regentado por la joven pareja formada por Aitor Esnal en la cocina y la sumiller Beatriz Martínez en la sala, que ofrece una variada programación de actividades como cenas y catas temáticas, presentaciones de libros, cursos de cocina y conciertos. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

 

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Un gran anfitrión para un gran concurso. Pekín acoge la celebración del XXV Concurso Mundial de Bruselas

La representación riojana en el jurado del Concurso Mundial de Bruselas que se ha celebrado en Pekín: Maria Diez Nepomuceno, directora de la revista Vivir el Vino, flanqueada por Antonio Palacios, profesor de Cata de la Universidad de La Rioja (d) y Javier Pascual Corral, director de la revista La Prensa del Rioja.

Las cifras del Concurso Mundial de Bruselas, con más de 9.000 muestras de vino de 48 países en competición y un jurado de más de 350 profesionales de todo el mundo, son casi tan abrumadoras como la ciudad que ha acogido este año la celebración de su XXV edición del 10 al 13 de mayo. Resultaba más que evidente para quienes hemos tenido la oportunidad de participar en el jurado que el gobierno chino se ha volcado con el acontecimiento, poniendo a disposición del concurso más recursos materiales y humanos que los que habíamos podido ver en cualquiera de las anteriores ediciones. Seguramente es un síntoma inequívoco de la apuesta estratégica que China está haciendo por el desarrollo de la industria vitivinícola, acorde con el crecimiento exponencial que en la última década ha tenido allí el consumo de vino.

Lo explicó Demei Li, profesor de la Universidad de Agricultura de Beijing y uno de los prescriptores más influyentes del mundo, en la clase magistral que impartió el 10 de mayo a los miembros del jurado. China se ha convertido en el segundo país del mundo en superficie de viñedo después de España y ha alcanzado ya el tercer puesto en cuanto a consumo (la OIV le situaba en 5º lugar en 2016), pues a pesar del escasísimo consumo per cápita y la novedad que supone introducir el producto en los hábitos gastronómicos de la población, la gigantesca dimensión del país hace que las cifras totales crezcan con inusitada rapidez. Lo pudimos comprobar comparando estos datos con los que Demei Li nos ofreció en la Jornada DIAM que organizó nuestra revista La Prensa del Rioja hace cuatro años en Logroño.

También se refirió este experto a los hábitos de consumo, afirmando que China no es un mercado único, que no existe un paladar chino unificado, sino que difiere de una región a otra: salado en el este, picante en el noroeste y dulce en Shanghai. Lo cierto es que por ahora predomina en las motivaciones de consumo el hecho de asociar el vino a los hábitos y formas de vida occidentales, así como a las connotaciones glamurosas de los vinos posicionados en el segmento alto del mercado. Un segmento que algunos vinos autóctonos ya aspiran a ocupar, aunque la calidad media de la mayor parte de la producción sea todavía de un nivel modesto, propio de una viticultura en fase inicial de desarrollo. Tuvimos ocasión de comprobar personalmente estos contrastes en el propio concurso, al que concurrieron casi 500 vinos chinos. Junto a comentarios desfavorables de algunos jurados sobre la calidad de los vinos que les había tocado catar, en otros casos, como el mío en particular, la sorpresa fue grande al comprobar que habíamos dado las mejores puntuaciones de la sesión a un lote de vinos chinos de la variedad merlot, que ninguno de los cinco miembros del jurado habíamos imaginado que podían tener origen local.

Como curiosidad, Ningxia es la región vinícola estelar en China y Heibei la “tierra natal” del primer vino blanco seco chino y el primer vino tinto seco chino. Pero aunque en poco tiempo China será el primer país productor de vino del mundo y el primer país en consumo, nadie piensa en su capacidad de autoabastecimiento. El mercado chino, que ha sido una especie de “tierra prometida” en la última década, seguirá siendo muy atractivo para las exportaciones de las principales regiones productoras del mundo, eso sí, solo para aquellos vinos posicionados en la gama media-alta.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Rioja apela a sus raíces e identidad en su nuevo mensaje de marca

Ilustración realizada con vino por el artista riojano Carlos Corres para el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja.

Que el recorrido por la modernidad te lleve de vuelta a casa, a los orígenes, es lo mejor que te puede pasar si la alternativa es correr como pollo sin cabeza persiguiendo obsesivamente un puesto de honor entre las élites de vanguardia, incluso a costa de asumir valores que no están en tu ADN y que nadie reconoce en ti. La Denominación Rioja ha dado una vez muestra de su profundo sentido del equilibrio y de su visión a largo plazo abordando la renovación, siempre necesaria, de los mensajes que impregnan la comunicación de su imagen de marca. Una imagen de marca que, a pesar de las dificultades que implica una denominación compleja como esta –‘mil y un vinos, mil y un aciertos’ decía el anterior eslogan promocional-, ha conseguido funcionar en los mercados como una auténtica marca comercial, con 400 millones de botellas anuales bajo un único marchamo colectivo, para envidia de los competidores internacionales y presumible disgusto de algunos de la casa que dicen tener otras pretensiones. Al escuchar en la sede de la Real Academia Española -¡escenario perfecto!- el nuevo eslogan ‘saber quién eres’, la primera idea que se me vino a la cabeza fue que apelaba a la propia autoestima del sector vitivinícola riojano, que hacía una llamada a sus viticultores y bodegueros a creer en sí mismos y lo que representan hoy en el mundo del vino. El autor explicó luego que se trataba de “una expresión muy polisémica” cuya verdadera intención era vincular la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad, apelando a los orígenes y a una identidad indisociablemente unida al territorio y sus gentes, a la historia y cultura que los impregnan, donde juega un papel señero y diferenciador la lengua, el español que alumbró sus primeros escritos entre los muros monacales rodeados por los viñedos riojanos. Para quienes siempre hemos tenido estos valores como referencia indispensable a la hora de construir la imagen de los vinos de Rioja, nos produce una honda satisfacción que se haya convertido en eje principal del nuevo mensaje que acompañará la promoción institucional de los vinos de Rioja en más de una docena de países. Máxime con el atrevimiento de conservar por primera vez en todos ellos el eslogan en español que, a pesar del flaco favor que le hace nuestra devoción por el inglés, dicen que es el segundo idioma más hablado en el mundo tras el chino. En este caso, “el idioma es el mensaje”. Comunicar en español es sin duda es una forma muy eficaz de reforzar la identidad del vino de Rioja y de conseguir la diferenciación que se pretende. Dudo de la eficacia promocional de los eslóganes polisémicos, que pueden conducir con facilidad a muchos hacia la confusión, como puede ocurrir con este ‘saber quien eres’ si no se contextualiza adecuadamente. Por ello resulta imprescindible contemplar en su conjunto, con las imágenes y textos que lo ilustran, el nuevo concepto creativo que ha desarrollado la agencia de publicidad Shackleton a partir del estudio de posicionamiento de marca realizado por la consultora Interbrand. Un concepto creativo que se aplicará en las diferentes acciones promocionales que realizará el Consejo Regulador a partir de ahora y que tiene mucho mayor recorrido y significación que el eslogan que lo sintetiza. Lo evidencian algunas frases como “Saber quién eres es vivir orgulloso y fiel a tus principios, a tus tradiciones y tus orígenes, escuchar tus raíces…” Ahora el reto es que también ellos, los que descorchan una botella de Rioja en cualquier rincón del mundo, descubran esa identidad. Y, sobre todo, que sirva de argumento para fidelizarles.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Adiós amigo Cristino, descansa en paz

Fallece a los 70 años el periodista y prestigioso crítico gastronómico de la Agencia EFE ‘Caius Apicius’.

Cristino Álvarez (A Coruña, 1947) falleció el 19 de enero en Madrid. Autor de una docena de libros y colaborador de medios especializados, el periodista de EFE recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 1991 y en 2014 ingresó en la Real Academia de Gastronomía con un discurso sobre el vino y el Camino de Santiago. Jefe de Información en el área de política nacional e internacional, en 1981 comenzó a publicar crónicas semanales de gastronomía bajo el seudónimo Caius Apicius, que finalizaba con la frase “la imaginación a los fogones”. Según la Agencia Efe han sido más de 3.500 crónicas, la última de ellas publicada el pasado 15 de enero. En la fotografía, Cristino Álvarez (d.) en la presentación del libro ‘El Vino de Rioja’ en Salical 2003, junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Ángel de Jaime, y el autor del libro, Javier Pascual.

Su permanente desafío a la enfermedad, que le iba minando desde hace años, no ha conseguido demorar un desenlace tan cruel como excesivamente temprano, pues a sus setenta años Cristino Álvarez siguió exhibiendo en sus escritos hasta el último momento una envidiable brillantez intelectual, un saber enciclopédico y un gran apego a las cosas buenas de la vida, que tanto contribuyó a divulgar y a comprender su alter ego ‘Caius Apicius’ desde su universal tribuna de la agencia EFE. Cronista durante años de la política nacional e internacional, con esa ironía fina de gallego que le caracterizaba iba sorteando las cornadas sin renunciar un ápice a su espíritu crítico y a su visión lúdica de la vida. Y ahí estaba siempre, como su principal baluarte “en la salud y en la enfermedad”, su esposa Maribel, un gran ejemplo para quienes hemos tenido la fortuna de disfrutar de su amistad.

Tuve también la fortuna de disfrutar de la generosidad de Cristino, otra de las muchas cualidades que le convertían en una persona cercana y entrañable, aún siendo el periodista gastronómico con mayor influencia desde que en 1981 sus crónicas semanales para EFE comenzaran a publicarse en multitud de periódicos. No solo accedió a escribir el prólogo del libro ‘El Vino de Rioja’, que publiqué en 2003, sino que protagonizó su presentación en la feria Salical junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Angel de Jaime. ¡Gracias Cristino! Viniendo de alguien con tu gran talla profesional y humana, siempre serán para mí un motivo de orgullo los elogios que nos dedicaste tanto al autor como a la obra. En el acto de presentación dejaste patente tu altísima valoración de los vinos de Rioja, a los que considerabas “una de las mayores joyas gastronómicas con las que contamos en España”. Finalizabas declarándote “enamorado del Rioja” y agradeciendo el esfuerzo por la publicación del libro, “que ayudará a que a mucha gente le guste todavía más el Rioja al llegar a él, junto con la vía de la degustación, por la de la información”.

Ya había mostrado Cristino sobradamente su amor al Rioja cuando, en la primavera de 1996, fue investido en San Asensio cofrade de mérito de la Cofradía del Vino de Rioja. Pronunció un magnífico discurso -como todos los que tuve ocasión de escucharle-, en el que destacaba a Rioja como una de las grandes regiones vinícolas del mundo. “En tiempos en los que el acceso al vino en la mesa familiar no estaba anatematizado en nombre de la salud, (…) aprendí a querer a los ríos en función no del agua, sino justamente del vino, y a ir asociando los más grandes vinos de la Cristiandad a cursos fluviales. (…) Para quien, como yo, nació en los confines occidentales de la vieja Europa, justo en las costas del Mar Tenebroso de los antiguos, al final del antiquísimo Camino de las Estrellas, marcado en el cielo desde el principio de los tiempos y luego cristianizado, el Rioja era un vino “de casa”; al menos, de ese Camino que me atrevería a llamar no “de las Estrellas” ni “de Santiago”, sino “del vino”, en cuyo tramo central está, justamente, el vino por excelencia para el consumidor español, que asocia el Rioja ‑sería mejor hablar de los Riojas‑ al día en que repican gordo, al día que hay algo que celebrar”.

Fueron numerosas las ocasiones en que Cristino aceptó colaborar en nuestras iniciativas, entre las que citaré el apadrinamiento de la actividad ‘De Rioja y Tapas con los 5 Sentidos’, a cuya presentación en la sede del Consejo Regulador acudió en setiembre de 1998. Un ejemplo más de esa generosidad con la que nos obsequió a quienes tuvimos el honor de conocerle. Al igual que en colofón de su discurso de investidura como cofrade –“Estén seguros de que, esté donde esté, conmigo estará siempre el Rioja”– hoy le decimos que, esté donde esté, su ejemplo y sus enseñanzas permanecerán siempre en nuestro recuerdo. Un recuerdo que, con todo el afecto, queremos compartir con Maribel.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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La “Esencia de Rioja” en una exposición de Uzqueda con mucho ‘calado’

Exposición de Eustaquio Uzqueda en CALADO, Mercaderes 10 (entrada por Ruavieja), Logroño. Del 14 de diciembre de 2017 al 22 de enero de 2018. Horario de 12,00 h a 14,00 h en días laborables.

El artista riojano Eustaquio Uzqueda es bien conocido en esta tierra por su estrecha vinculación profesional y artística al mundo del vino, que ha plasmado con frecuencia en las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja y en los libros que hemos editado sobre esta temática, como ‘Historia del vino de Rioja’ en 1991 o ‘El vino de Rioja’ en 2003. También hemos realizado conjuntamente obras como ‘Paseo artístico por Logroño’ (1999) y ‘Logroño arquitectónico’ (2009) que reflejan la otra temática que le apasiona, su ciudad y la visión artística que le sugieren sus monumentos y rincones más tradicionales. Ambas temáticas protagonizan la muestra de su obra más reciente que puede verse en un espacio expositivo tan singular como ‘Calado’, sede de la empresa de comunicación Criteria, que ha rehabilitado los lagos de piedra de sillería que desde la Edad Media ocupaban los bajos de casi todas las casas de la Rúa Vieja, una de las calles más antiguas de la ciudad, en la que se concentraba la actividad bodeguera.

En esta exposición vemos su vertiente más matérica, con obras creadas con materiales reciclados y dibujos a tinta china. Los papeles apergaminados que usa para realizar sus dibujos son de finales del siglo XVIII, los herrajes tienen una antigüedad parecida, las fotos son del siglo XIX, las partituras son de hace 140 años y los periódicos también son originales y ya cuentan con unos cuantos años encima. Además usa brazos y sarmientos de la vid para sus composiciones y esculturas. Todas recuerdan vivencias personales del artista. Ejemplo de ello es el dibujo de la ermita de San Gregorio Ostiense en la Ruavieja de Logroño, como estaba cuando era niño y la visitaba con sus abuelos. Un recuerdo que le ha llevado a promover la fundación de la Cofradía de San Gregorio, de la que es Cofrade Mayor. O la obra en honor a su bisabuelo Santiago Zuazo Suso, músico e impresor, presidente del sindicato de tipógrafos de Logroño y encargado de los talleres del diario La Rioja a principios del siglo XX, que estuvo en la Guerra de Cuba de la que se trajo dos medallas al valor. En la obra se aprecia una foto del mismo en su faceta de músico, sus medallas y una etiqueta de la afamada Bodega López de Heredia que envía vino a la Armada Española tres meses antes de ser destruida.

A través de su prolífica actividad Uzqueda ha desparramado su visión artística de nuestra tierra, y en especial de su ciudad, por tantos lugares y soportes diferentes, que se ha convertido en un gran divulgador de Logroño, no solo a través de sus pinturas sino también de sus escritos y colaboraciones habituales en varios medios de comunicación riojanos. Particularmente, su obra me ha permitido descubrir que NO son pocas las riquezas arquitectónicas de Logroño, contrariamente a la visión pesimista de nuestra historia y patrimonio, de todo lo nuestro en general frente a lo foráneo, que suele transitar nuestro pensamiento colectivo. Como escribí en el libro ‘Logroño arquitectónico’, la acción reivindicadora de la memoria que ejerce Uzqueda a través de sus obras es un incentivo para la conservación de los valores culturales de nuestra sociedad, valores antiguos y modernos, pues ambos son parte indisociable de nuestro pensamiento y forma de ser individual y colectiva. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Relevo generacional y claves para el éxito en las empresas bodegueras de Rioja

Cualquier empresa familiar precisa culminar con éxito el relevo generacional para garantizar su supervivencia. En el sector del vino resulta especialmente significativo, dado el predominio abrumador de este modelo empresarial, que no es exclusivo de las pequeñas bodegas, como cabría pensar, sino que alcanza a las mayores empresas del sector, muchas de las cuales se identifican con el nombre y apellidos de sus propietarios. Así lo evidencia la relación de miembros de la asociación internacional Grandes Familias del Vino. Más allá de constatar esta característica de la estructura empresarial del sector vitivinícola, la repercusión del relevo generacional no se limita a la mera supervivencia de las bodegas, sino que aparece intrínsecamente unida a conceptos como innovación y modernidad. Es el tema de fondo que hemos planteado en el reportaje publicado este mes por La Prensa del Rioja en su número 222, un debate protagonizado por padres e hijos de tres familias bodegueras que representan a tres tipos de bodega muy diferentes.

Parece obvio decir que el sector evoluciona al ritmo que marca la generación más joven cuando ésta asume las riendas de la dirección, pues siempre identificamos juventud con innovación, frente a la defensa de la tradición que siempre parece corresponder a los más mayores. Es precisamente en esa confrontación dialéctica entre la tradición y la innovación donde están las claves del progreso, no solo de cada empresa en particular, sino del conjunto del sector. Pero el análisis de Santiago Frías (Bodegas Riojanas) sobre esta cuestión nos ofrece una interesante clave interpretativa que pone el foco en la propia empresa, más que en las personas, convencido de que la innovación depende mucho más del afán de las empresas por seguir adelante para sobrevivir, que del relevo generacional. “Creo que si las empresas tienen afán por innovar cada día para mejorar, saldrán adelante, independientemente de la generación que esté al frente”, afirma Santiago, que no conoce “ni una sola empresa que se haya quedado quieta y haya sido capaz de sobrevivir, menos aún en un entorno tan cambiante como el nuestro”.

Una mirada al pasado pone de manifiesto que cada generación ha contado con sus hitos innovadores, que han impulsado en cada momento histórico la evolución del sector. Es algo que deben tener muy en cuenta quienes toman el relevo, como también ponen de manifiesto los protagonistas más jóvenes de nuestro reportaje -María de Simón de Bodegas de La Marquesa e Iván del Río de Bodegas César del Río-, que reconocen los logros de sus antecesores y el gran reto que supone mejorar la herencia recibida. Todos ellos tienen muy claro que este reto pasa fundamentalmente por ser capaces de adaptar sus empresas a la rápida evolución que hoy en día experimenta la sociedad y el mercado. El éxito dependerá tanto de su preparación para leer adecuadamente cuáles son esas necesidades de adaptación, como de la habilidad de cada uno para tomar las decisiones que permitan alcanzar ese objetivo. Un éxito que no solo será el de cada bodega en particular, sino que también se convertirá en el éxito colectivo del conjunto de la Denominación, tal como ha venido ocurriendo en Rioja durante las últimas décadas. Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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