Rioja apela a sus raíces e identidad en su nuevo mensaje de marca

Ilustración realizada con vino por el artista riojano Carlos Corres para el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja.

Que el recorrido por la modernidad te lleve de vuelta a casa, a los orígenes, es lo mejor que te puede pasar si la alternativa es correr como pollo sin cabeza persiguiendo obsesivamente un puesto de honor entre las élites de vanguardia, incluso a costa de asumir valores que no están en tu ADN y que nadie reconoce en ti. La Denominación Rioja ha dado una vez muestra de su profundo sentido del equilibrio y de su visión a largo plazo abordando la renovación, siempre necesaria, de los mensajes que impregnan la comunicación de su imagen de marca. Una imagen de marca que, a pesar de las dificultades que implica una denominación compleja como esta –‘mil y un vinos, mil y un aciertos’ decía el anterior eslogan promocional-, ha conseguido funcionar en los mercados como una auténtica marca comercial, con 400 millones de botellas anuales bajo un único marchamo colectivo, para envidia de los competidores internacionales y presumible disgusto de algunos de la casa que dicen tener otras pretensiones. Al escuchar en la sede de la Real Academia Española -¡escenario perfecto!- el nuevo eslogan ‘saber quién eres’, la primera idea que se me vino a la cabeza fue que apelaba a la propia autoestima del sector vitivinícola riojano, que hacía una llamada a sus viticultores y bodegueros a creer en sí mismos y lo que representan hoy en el mundo del vino. El autor explicó luego que se trataba de “una expresión muy polisémica” cuya verdadera intención era vincular la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad, apelando a los orígenes y a una identidad indisociablemente unida al territorio y sus gentes, a la historia y cultura que los impregnan, donde juega un papel señero y diferenciador la lengua, el español que alumbró sus primeros escritos entre los muros monacales rodeados por los viñedos riojanos. Para quienes siempre hemos tenido estos valores como referencia indispensable a la hora de construir la imagen de los vinos de Rioja, nos produce una honda satisfacción que se haya convertido en eje principal del nuevo mensaje que acompañará la promoción institucional de los vinos de Rioja en más de una docena de países. Máxime con el atrevimiento de conservar por primera vez en todos ellos el eslogan en español que, a pesar del flaco favor que le hace nuestra devoción por el inglés, dicen que es el segundo idioma más hablado en el mundo tras el chino. En este caso, “el idioma es el mensaje”. Comunicar en español es sin duda es una forma muy eficaz de reforzar la identidad del vino de Rioja y de conseguir la diferenciación que se pretende. Dudo de la eficacia promocional de los eslóganes polisémicos, que pueden conducir con facilidad a muchos hacia la confusión, como puede ocurrir con este ‘saber quien eres’ si no se contextualiza adecuadamente. Por ello resulta imprescindible contemplar en su conjunto, con las imágenes y textos que lo ilustran, el nuevo concepto creativo que ha desarrollado la agencia de publicidad Shackleton a partir del estudio de posicionamiento de marca realizado por la consultora Interbrand. Un concepto creativo que se aplicará en las diferentes acciones promocionales que realizará el Consejo Regulador a partir de ahora y que tiene mucho mayor recorrido y significación que el eslogan que lo sintetiza. Lo evidencian algunas frases como “Saber quién eres es vivir orgulloso y fiel a tus principios, a tus tradiciones y tus orígenes, escuchar tus raíces…” Ahora el reto es que también ellos, los que descorchan una botella de Rioja en cualquier rincón del mundo, descubran esa identidad. Y, sobre todo, que sirva de argumento para fidelizarles.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Adiós amigo Cristino, descansa en paz

Fallece a los 70 años el periodista y prestigioso crítico gastronómico de la Agencia EFE ‘Caius Apicius’.

Cristino Álvarez (A Coruña, 1947) falleció el 19 de enero en Madrid. Autor de una docena de libros y colaborador de medios especializados, el periodista de EFE recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 1991 y en 2014 ingresó en la Real Academia de Gastronomía con un discurso sobre el vino y el Camino de Santiago. Jefe de Información en el área de política nacional e internacional, en 1981 comenzó a publicar crónicas semanales de gastronomía bajo el seudónimo Caius Apicius, que finalizaba con la frase “la imaginación a los fogones”. Según la Agencia Efe han sido más de 3.500 crónicas, la última de ellas publicada el pasado 15 de enero. En la fotografía, Cristino Álvarez (d.) en la presentación del libro ‘El Vino de Rioja’ en Salical 2003, junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Ángel de Jaime, y el autor del libro, Javier Pascual.

Su permanente desafío a la enfermedad, que le iba minando desde hace años, no ha conseguido demorar un desenlace tan cruel como excesivamente temprano, pues a sus setenta años Cristino Álvarez siguió exhibiendo en sus escritos hasta el último momento una envidiable brillantez intelectual, un saber enciclopédico y un gran apego a las cosas buenas de la vida, que tanto contribuyó a divulgar y a comprender su alter ego ‘Caius Apicius’ desde su universal tribuna de la agencia EFE. Cronista durante años de la política nacional e internacional, con esa ironía fina de gallego que le caracterizaba iba sorteando las cornadas sin renunciar un ápice a su espíritu crítico y a su visión lúdica de la vida. Y ahí estaba siempre, como su principal baluarte “en la salud y en la enfermedad”, su esposa Maribel, un gran ejemplo para quienes hemos tenido la fortuna de disfrutar de su amistad.

Tuve también la fortuna de disfrutar de la generosidad de Cristino, otra de las muchas cualidades que le convertían en una persona cercana y entrañable, aún siendo el periodista gastronómico con mayor influencia desde que en 1981 sus crónicas semanales para EFE comenzaran a publicarse en multitud de periódicos. No solo accedió a escribir el prólogo del libro ‘El Vino de Rioja’, que publiqué en 2003, sino que protagonizó su presentación en la feria Salical junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Angel de Jaime. ¡Gracias Cristino! Viniendo de alguien con tu gran talla profesional y humana, siempre serán para mí un motivo de orgullo los elogios que nos dedicaste tanto al autor como a la obra. En el acto de presentación dejaste patente tu altísima valoración de los vinos de Rioja, a los que considerabas “una de las mayores joyas gastronómicas con las que contamos en España”. Finalizabas declarándote “enamorado del Rioja” y agradeciendo el esfuerzo por la publicación del libro, “que ayudará a que a mucha gente le guste todavía más el Rioja al llegar a él, junto con la vía de la degustación, por la de la información”.

Ya había mostrado Cristino sobradamente su amor al Rioja cuando, en la primavera de 1996, fue investido en San Asensio cofrade de mérito de la Cofradía del Vino de Rioja. Pronunció un magnífico discurso -como todos los que tuve ocasión de escucharle-, en el que destacaba a Rioja como una de las grandes regiones vinícolas del mundo. “En tiempos en los que el acceso al vino en la mesa familiar no estaba anatematizado en nombre de la salud, (…) aprendí a querer a los ríos en función no del agua, sino justamente del vino, y a ir asociando los más grandes vinos de la Cristiandad a cursos fluviales. (…) Para quien, como yo, nació en los confines occidentales de la vieja Europa, justo en las costas del Mar Tenebroso de los antiguos, al final del antiquísimo Camino de las Estrellas, marcado en el cielo desde el principio de los tiempos y luego cristianizado, el Rioja era un vino “de casa”; al menos, de ese Camino que me atrevería a llamar no “de las Estrellas” ni “de Santiago”, sino “del vino”, en cuyo tramo central está, justamente, el vino por excelencia para el consumidor español, que asocia el Rioja ‑sería mejor hablar de los Riojas‑ al día en que repican gordo, al día que hay algo que celebrar”.

Fueron numerosas las ocasiones en que Cristino aceptó colaborar en nuestras iniciativas, entre las que citaré el apadrinamiento de la actividad ‘De Rioja y Tapas con los 5 Sentidos’, a cuya presentación en la sede del Consejo Regulador acudió en setiembre de 1998. Un ejemplo más de esa generosidad con la que nos obsequió a quienes tuvimos el honor de conocerle. Al igual que en colofón de su discurso de investidura como cofrade –“Estén seguros de que, esté donde esté, conmigo estará siempre el Rioja”– hoy le decimos que, esté donde esté, su ejemplo y sus enseñanzas permanecerán siempre en nuestro recuerdo. Un recuerdo que, con todo el afecto, queremos compartir con Maribel.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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La “Esencia de Rioja” en una exposición de Uzqueda con mucho ‘calado’

Exposición de Eustaquio Uzqueda en CALADO, Mercaderes 10 (entrada por Ruavieja), Logroño. Del 14 de diciembre de 2017 al 22 de enero de 2018. Horario de 12,00 h a 14,00 h en días laborables.

El artista riojano Eustaquio Uzqueda es bien conocido en esta tierra por su estrecha vinculación profesional y artística al mundo del vino, que ha plasmado con frecuencia en las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja y en los libros que hemos editado sobre esta temática, como ‘Historia del vino de Rioja’ en 1991 o ‘El vino de Rioja’ en 2003. También hemos realizado conjuntamente obras como ‘Paseo artístico por Logroño’ (1999) y ‘Logroño arquitectónico’ (2009) que reflejan la otra temática que le apasiona, su ciudad y la visión artística que le sugieren sus monumentos y rincones más tradicionales. Ambas temáticas protagonizan la muestra de su obra más reciente que puede verse en un espacio expositivo tan singular como ‘Calado’, sede de la empresa de comunicación Criteria, que ha rehabilitado los lagos de piedra de sillería que desde la Edad Media ocupaban los bajos de casi todas las casas de la Rúa Vieja, una de las calles más antiguas de la ciudad, en la que se concentraba la actividad bodeguera.

En esta exposición vemos su vertiente más matérica, con obras creadas con materiales reciclados y dibujos a tinta china. Los papeles apergaminados que usa para realizar sus dibujos son de finales del siglo XVIII, los herrajes tienen una antigüedad parecida, las fotos son del siglo XIX, las partituras son de hace 140 años y los periódicos también son originales y ya cuentan con unos cuantos años encima. Además usa brazos y sarmientos de la vid para sus composiciones y esculturas. Todas recuerdan vivencias personales del artista. Ejemplo de ello es el dibujo de la ermita de San Gregorio Ostiense en la Ruavieja de Logroño, como estaba cuando era niño y la visitaba con sus abuelos. Un recuerdo que le ha llevado a promover la fundación de la Cofradía de San Gregorio, de la que es Cofrade Mayor. O la obra en honor a su bisabuelo Santiago Zuazo Suso, músico e impresor, presidente del sindicato de tipógrafos de Logroño y encargado de los talleres del diario La Rioja a principios del siglo XX, que estuvo en la Guerra de Cuba de la que se trajo dos medallas al valor. En la obra se aprecia una foto del mismo en su faceta de músico, sus medallas y una etiqueta de la afamada Bodega López de Heredia que envía vino a la Armada Española tres meses antes de ser destruida.

A través de su prolífica actividad Uzqueda ha desparramado su visión artística de nuestra tierra, y en especial de su ciudad, por tantos lugares y soportes diferentes, que se ha convertido en un gran divulgador de Logroño, no solo a través de sus pinturas sino también de sus escritos y colaboraciones habituales en varios medios de comunicación riojanos. Particularmente, su obra me ha permitido descubrir que NO son pocas las riquezas arquitectónicas de Logroño, contrariamente a la visión pesimista de nuestra historia y patrimonio, de todo lo nuestro en general frente a lo foráneo, que suele transitar nuestro pensamiento colectivo. Como escribí en el libro ‘Logroño arquitectónico’, la acción reivindicadora de la memoria que ejerce Uzqueda a través de sus obras es un incentivo para la conservación de los valores culturales de nuestra sociedad, valores antiguos y modernos, pues ambos son parte indisociable de nuestro pensamiento y forma de ser individual y colectiva. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Relevo generacional y claves para el éxito en las empresas bodegueras de Rioja

Cualquier empresa familiar precisa culminar con éxito el relevo generacional para garantizar su supervivencia. En el sector del vino resulta especialmente significativo, dado el predominio abrumador de este modelo empresarial, que no es exclusivo de las pequeñas bodegas, como cabría pensar, sino que alcanza a las mayores empresas del sector, muchas de las cuales se identifican con el nombre y apellidos de sus propietarios. Así lo evidencia la relación de miembros de la asociación internacional Grandes Familias del Vino. Más allá de constatar esta característica de la estructura empresarial del sector vitivinícola, la repercusión del relevo generacional no se limita a la mera supervivencia de las bodegas, sino que aparece intrínsecamente unida a conceptos como innovación y modernidad. Es el tema de fondo que hemos planteado en el reportaje publicado este mes por La Prensa del Rioja en su número 222, un debate protagonizado por padres e hijos de tres familias bodegueras que representan a tres tipos de bodega muy diferentes.

Parece obvio decir que el sector evoluciona al ritmo que marca la generación más joven cuando ésta asume las riendas de la dirección, pues siempre identificamos juventud con innovación, frente a la defensa de la tradición que siempre parece corresponder a los más mayores. Es precisamente en esa confrontación dialéctica entre la tradición y la innovación donde están las claves del progreso, no solo de cada empresa en particular, sino del conjunto del sector. Pero el análisis de Santiago Frías (Bodegas Riojanas) sobre esta cuestión nos ofrece una interesante clave interpretativa que pone el foco en la propia empresa, más que en las personas, convencido de que la innovación depende mucho más del afán de las empresas por seguir adelante para sobrevivir, que del relevo generacional. “Creo que si las empresas tienen afán por innovar cada día para mejorar, saldrán adelante, independientemente de la generación que esté al frente”, afirma Santiago, que no conoce “ni una sola empresa que se haya quedado quieta y haya sido capaz de sobrevivir, menos aún en un entorno tan cambiante como el nuestro”.

Una mirada al pasado pone de manifiesto que cada generación ha contado con sus hitos innovadores, que han impulsado en cada momento histórico la evolución del sector. Es algo que deben tener muy en cuenta quienes toman el relevo, como también ponen de manifiesto los protagonistas más jóvenes de nuestro reportaje -María de Simón de Bodegas de La Marquesa e Iván del Río de Bodegas César del Río-, que reconocen los logros de sus antecesores y el gran reto que supone mejorar la herencia recibida. Todos ellos tienen muy claro que este reto pasa fundamentalmente por ser capaces de adaptar sus empresas a la rápida evolución que hoy en día experimenta la sociedad y el mercado. El éxito dependerá tanto de su preparación para leer adecuadamente cuáles son esas necesidades de adaptación, como de la habilidad de cada uno para tomar las decisiones que permitan alcanzar ese objetivo. Un éxito que no solo será el de cada bodega en particular, sino que también se convertirá en el éxito colectivo del conjunto de la Denominación, tal como ha venido ocurriendo en Rioja durante las últimas décadas. Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Rioja mira al origen con nuevas indicaciones: ‘vinos de zona’, ‘de pueblo’ y ‘viñedo singular’

En La Prensa del Rioja avanzábamos hace un año el principal objetivo de las nuevas indicaciones que ahora han sido aprobadas por la D. O. Ca. Rioja.

Comentábamos en este blog a principios del pasado año 2016 la antigüedad del debate sobre la creación de nuevas indicaciones diferentes a las del envejecimiento en barrica y asegurábamos que había llegado el momento de dar encaje legal a lo que en la práctica era una realidad desde hace tiempo. Porque en el fondo no se trataba de inventar nada, sino de ordenar la oferta existente haciendo posible la diferenciación en el etiquetado de una serie de vinos que ya estaban en el mercado. Un tipo de vinos que tienen como denominador común su vinculación al viñedo concreto del que se elaboran, al terruño. Desde esta perspectiva ha nacido la nueva indicación ‘Viñedo Singular’ y se ha regulado la de ‘vino de pueblo’, que a pesar de su aprobación por el Consejo Regulador en 1999 no había sido desarrollada. El tercer nivel, referido a la ‘zona’, está reconocido también desde hace 18 años y lo utilizan más de un centenar de bodegas. Tan solo se ha modificado formalmente para facilitar que pueda ganar visibilidad la indicación de la subzona, una vieja aspiración de algunas bodegas de Rioja Alavesa.

Estas nuevas indicaciones que darán más protagonismo a las llamadas ‘entidades geográficas menores’, sumadas y combinadas con las tradicionales de envejecimiento, proporcionarán a las bodegas una interesante herramienta de marketing para conseguir la tan demandada diferenciación de sus productos. La diversidad es sin duda una de las características que mejor definen la producción vitivinícola riojana, una diversidad propiciada por el manejo de tres herramientas: las variedades de uva, el terruño y el envejecimiento en barrica. Una diversidad que el consumidor podrá identificar en el etiquetado a través de las correspondientes indicaciones, cuyo control por parte del Consejo Regulador a partir de ahora garantizará la autenticidad que demanda dicho consumidor.

Dentro de este marco de garantías, dichas indicaciones no implican el reconocimiento oficial de una categorización desde el punto de vista cualitativo, independientemente de las diferentes exigencias que en este sentido se plantean para una u otra indicación. Esta idea de la superposición de niveles, como si se tratara de un sistema de categorización piramidal, se está transmitiendo de forma equivocada en diferentes foros y publicaciones, confundiendo quizás los deseos con la realidad. Tanto la clasificación de Rioja por envejecimiento como las nuevas indicaciones responden a un concepto horizontal, en el que no se reconocen ‘categorías’ superiores, aunque tácitamente se otorgue, por ejemplo, un mayor prestigio y reconocimiento a un gran reserva frente a un vino de crianza, o de las exigencias cualitativas que se plantean a los futuros vinos de ‘viñedo singular’ se infiera que formarán parte de la élite de Rioja.

Además, esta diferenciación de vinos que mira al origen no es sustitutiva de las categorías de envejecimiento, sino perfectamente compatible, como ahora mismo puede comprobarse en cientos de ejemplos. Desde luego, que nadie piense que “los cuarenta años de dictadura de la madera en Rioja” -como algunos dicen- han terminado. El envejecimiento de los vinos en barricas de roble es una especialización centenaria de Rioja que le ha proporcionado prestigio, notoriedad y diferenciación entre los consumidores de todo el mundo. Actualmente es la base de su economía, pues la generación de valor añadido pivota fundamentalmente sobre los vinos criados, que superan ya el 65% del total de las ventas. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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LECTURAS DE VERANO: Revisión de conceptos para una nueva zonificación de Rioja

Portada del libro ‘El Vino de Rioja’, de Javier Pascual (Ediciones La Prensa del Rioja, 2003). Galardonado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (O.I.V) como mejor libro en la categoría de “monografías y estudios especializados de carácter descriptivo” y por Gourmand World Cookbook Awards como “Mejor libro sobre vino”, “Mejor fotografía e ilustración sobre vinos” y “Mejor portada”.

En el libro El Vino de Rioja (Ediciones La Prensa del Rioja, 2003), a la hora de describir la zona de producción planteé una subdivisión por comarcas diferente a la clásica de las tres subzonas que contempla la Denominación. El asunto ha tomado ahora nuevo impulso con motivo de la creación de nuevas categorías, como la de ‘Viñedo Singular’, vinculadas al territorio. Aunque son innegables algunos rasgos generales que caracterizan la personalidad vitivinícola diferenciada de las tres subzonas, la intensa evolución de la viticultura ha convertido en obsoletas las tópicas descripciones y en insuficiente la subdivisión. Así por ejemplo, en la descripción de La Rioja Alta que incluí en el libro me referí a “tres áreas o comarcas de características geoclimáticas más o menos homogéneas, aunque de fronteras difusas, que nos permiten acercarnos un poco mejor a las peculiaridades de su vitivinicultura: la Sonsierra, el valle del Hoja-Tirón y la comarca del Najerilla”.

El replanteamiento es si cabe más necesario en el caso de Rioja Baja, una amplia zona que se extiende a lo largo de 70 km desde Logroño hasta Alfaro y con plantaciones de viñedo a altitudes que oscilan entre los 300 m de Aldeanueva de Ebro y los 700 m de Tudelilla. Además de esta cuestión estrictamente ‘técnica’, que exige una nueva subdivisión que reconozca la notable diversidad geoclimática existente, hay otra cuestión que ha puesto de actualidad el debate sobre el cambio de nombre de la subzona. Aun recuerdo aquella lapidaria expresión “el rioja mesocrático” (muy baja expresión, ciertamente) con la que un periodista se refería hace veinte años a los vinos producidos en la subzona Rioja Baja, opinión que luego ha modificado sustancialmente. Escribí en el libro que este juicio valorativo quizás se debiera a que “su propio nombre implica un contenido semántico peyorativo cuando se confronta con “Alta”, sobre todo para quien no conoce la realidad de Rioja, ya que la acepción “Baja” se refiere exclusivamente a la situación geográfica, tomando como referencia el curso del río Ebro, y no a una inferior calidad en el vino, como quienes desconocen estas circunstancias podrían interpretar al leerlo en una etiqueta”. “Posiblemente la ausencia de bodegas comercializadoras enclavadas desde antiguo en la subzona haya sido determinante a la hora de relegar sus vinos a un segundo plano en su consideración cualitativa, a pesar de que la comercialización de los vinos de Rioja Baja ha seguido los mismos cauces que los vinos procedentes de las otras dos subzonas, debido a la práctica tradicional de las bodegas de Rioja de ensamblar partidas procedentes de distintas localidades de Rioja”. Esta práctica encasilló en otros tiempos a los vinos de Rioja Baja como los vinos que debían aportar principalmente grado y color, características fáciles de conseguir gracias a la climatología de la zona.

Desde mitad de los años noventa, la viticultura de Rioja Baja ha experimentado cambios decisivos con la plantación de una importante superficie de la variedad Tempranillo, que ya supera a la antiguamente mayoritaria Garnacha, la aplicación de sistemas de riego para compensar el déficit hídrico que padece la mayor parte de la comarca, así como el adelanto en las fechas de vendimia y el empleo de mejores medios técnicos. La creciente profesionalización de los viticultores, que han llegado a abandonar cultivos como el espárrago en una comarca tradicionalmente dedicada a las fruticultura y productos hortícolas, así como la incorporación de productores individuales y algunas cooperativas a la actividad comercializadora de vinos embotellados, han influido decisivamente en este proceso de renovación vitícola y enológico, que ha exigido fuertes inversiones en tecnología y cambios en la mentalidad de los agricultores. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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LECTURAS DE VERANO: ‘Los Nuevos Viñadores’ de Luis Gutiérrez, el catador de Parker

Portada del libro, editado por Planeta Gastro (19,5x 25,5 cms. 272 pags. Cartoné. PVP: 32,95 €.)

Durante dos años, el experto en vinos Luis Gutiérrez y el fotógrafo Estanis Núñez, han viajado por todo el país hablando, fotografiando, bebiendo y comiendo en compañía de diferentes personas que tienen algo en común: su pasión por el vino y por el viñedo, por la gastronomía y por la vida. Este viaje por España, narrado con estilo periodístico, ha quedado plasmado en el libro ‘Los Nuevos Viñadores’, una selección personal de 14 perfiles, catorce retratos de su historia personal y su esfuerzo por recuperar las variedades autóctonas de cada región. “Estas personas únicas -afirma el autor- viven para enseñar la singularidad de sus viñedos, de sus pueblos y de sus paisajes a través de una botella que pueda trasladar a ese sitio y a ese momento al que la beba. Son los nuevos viñadores. Una nueva generación de viticultores españoles”. 

Luis Gutiérrez es el especialista en vinos españoles más influyente de la actualidad, ya que representa en España a Wine Advocate, la publicación de Robert Parker líder del sector. El propio Parker define en el prólogo del libro a Luis Gutiérrez como “una autoridad y un apasionado de los grandes vinos del mundo, que explora con un detalle y amplitud sin precedentes la extraordinaria geografía, historia, clima y diversidad de suelos y terroirs de la más nueva generación de viñadores del país”. Y concluye definiendo el trabajo realizado por el catador de su guía como “una bocanada de aire fresco que ofrece la detallada opinión de un purista respecto a algunos de los vinos más complejos y fascinantes del mundo».

Confiesa el autor que los 14 perfiles -“una selección personal mía”- hablan de historias, de paisaje, de viñedo y de gastronomía, de pasión y de tradición. “No encontrarán taninos, ni antocianos, ni añadas, ni puntos, ni notas de cata, pero encontrarán un lado humano muchas veces obviado y el contexto de lo que hay en la botella, incluyendo esa gastronomía local que cada uno de nuestros personajes vive a su manera, y de la que el vino forma una parte integral”.  

Ya nos dejaba claro Luis Gutiérrez cuáles son sus preferencias en la entrevista publicada en el nº 218 de La Prensa del Rioja: “lo bueno y lo divertido es encontrar gente que no deja de buscar cosas nuevas, sin aferrarse a la misma fórmula”. Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja y del vino en general está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”.Los que apostaron por las variedades extranjeras en lugar de las autóctonas están sufriendo más”, nos aseguró, remarcando el acierto de la estrategia de Rioja al mantenerse fiel a sus variedades tradicionales.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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