Una vendimia estratégica para equilibrar la despensa

Vendimia de la finca El Monte de Bodegas Riojanas en Cenicero. Las tecnologías de la viticultura de precisión están propiciando un salto cualitativo en Rioja.

La vendimia ha vuelto a desarrollarse en la D.O. Calificada Rioja en fechas tradicionales, que fijaban su apogeo en torno a la festividad de la Virgen del Pilar, extendiéndose a lo largo de dos meses desde primeros de septiembre en las localidades más orientales hasta finales de octubre en las zonas occidentales de mayor altitud. Por tanto, a fecha de este escrito -19 de octubre- los vendimiadores afrontan la fase final de una vendimia que aún mantiene cientos de tractores con sus remolques repletos de uva por los caminos y carreteras de la Rioja Alta y Alavesa.

Estoy convencido de que finalmente esta vendimia despejará muchas de las incertidumbres que han jalonado esta campaña vitivinícola. Por el momento ya podemos ver cómo el desasosiego de los viticultores y enólogos en los meses de mayo y junio, que alcanzaba cierto tono de psicosis, pues la amenaza no era para menos, se ha tornado en caras de satisfacción. La climatología primaveral fue muy adversa para el estado sanitario de las vides, generando una gran alarma en el sector y, lo más importante, provocando una respuesta generalizada de los viticultores que ha dado la justa medida del alto nivel de profesionalidad que ha alcanzado este colectivo. Los tratamientos fitosanitarios minimizaron los efectos negativos de la excesiva humedad y la excelente climatología de agosto y septiembre completaron la labor, permitiendo un excelente proceso de maduración y un estado sanitario muy aceptable del fruto a la hora de vendimiar.

En el propio desarrollo de la vendimia estamos viendo como conceptos tradicionales, como el realizarla de forma masiva y continuada, van quedando atrás en Rioja, sustituidos por nuevos métodos orientados a la obtención de la máxima calidad. Las vendimias familiares, aprovechando días festivos, son ya historia, como lo demuestra el hecho de que haya bodegas que no abren sus tolvas esos días festivos. Planificar y realizar la vendimia de forma selectiva y escalonada es ya una realidad generalizada, a la que se suman iniciativas como la que Bodegas Riojanas ponía en marcha esta campaña 2018 y que responde a la tendencia a desarrollar desde el propio viñedo las estrategias de diferenciación de los vinos que demandan actualmente los mercados. El nuevo protocolo de zonificación de Bodegas Riojanas establece la clasificación de las parcelas en base a la medición de la calidad de la uva obtenida en cada una de ellas a partir de una serie de parámetros, lo que permitirá trabajar los mostos con diferentes técnicas enológicas a fin de obtener los mejores resultados en función del tipo de vino al que se van a destinar, así como poner en valor el esfuerzo de los viticultores por conseguir el máximo nivel de calidad en dichas parcelas.

La cosecha también será generosa en cantidad, algo que será fundamental para conseguir volver por la senda del equilibrio, concepto clave en esta Denominación para seguir garantizando el desarrollo estable que ha venido teniendo en los últimos quince años. Hay que recordar en este sentido que, por obra y gracia de una gran helada, la cosecha 2017 fue unos 30 millones de litros inferior al volumen de comercialización alcanzado ese año. El punto de equilibrio que se considera idóneo para esta Denominación es disponer de unas existencias tres veces superiores a las ventas anuales, teniendo en cuenta las diferentes categorías de vinos con envejecimiento que se comercializan. Esta ratio existencias-ventas se encontraba a fecha 31 de diciembre en 2,68, razón por la cual creo que no será exagerado afirmar que la 2018 será una cosecha estratégica para equilibrar la despensa. El potencial productivo podemos calcularlo en base a las 65.579 hectáreas de viñedo con que cuenta la Denominación y al rendimiento máximo autorizado por el Consejo para esta campaña (7.150 kg/h para variedades tintas y 9.900 kg/h para blancas), lo que nos da una producción máxima amparable por la D.O. de 485 millones de kg de uva (unos 340 millones de litros de vino). La cantidad que definitivamente se ampare esta añada será algo inferior, porque no todos los viñedos alcanzan el rendimiento máximo, pero entrará en juego otra novedad, el stock cualitativo, que permitirá almacenar una parte de la producción no amparada. Como es voluntario, todavía una incógnita.

Todas estas circunstancias que han jalonado la campaña no nos permiten, como nos gusta a los periodistas, definir el perfil de la cosecha de una forma muy concreta. Pendientes de lo que puedan decir los verdaderos expertos en esa jornada de balance de vendimia convocada por la Asociación de Enólogos para el próximo 30 de octubre -interesante iniciativa-, probablemente sea una de esas añadas presididas por la heterogeneidad, algo que en Rioja no resulta por otra parte tan extraordinario.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

 

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El riguroso sistema de control de Rioja evoluciona para ofrecer mayores garantías de autenticidad

Portada del número cinco de La Prensa del Rioja, publicado en 1986 y dedicado a los controles de calidad.

Con el título “El Rioja en el banquillo”, La Prensa del Rioja publicaba el primer reportaje dedicado a los controles de calidad en esta Denominación. Era el número cinco de la revista, año 1986, y aún Rioja no ostentaba el flamante título de ‘Calificada’. Llegaría cinco años después y, en una buena parte, como consecuencia de la implantación por parte del Consejo Regulador durante esa década de los ‘ochenta’ del riguroso sistema de control de calidad, origen, envejecimiento y añadas que describíamos en aquel reportaje. El entonces presidente del Consejo, Santiago Coello, editorializaba sobre el tema destacando “el esfuerzo notable que ha realizado el sector vitivinícola riojano para dotarse de unos medios de control verdaderamente exigentes y sin respuesta equivalente ni aproximada en ningún otro lugar”, al tiempo que aprovechaba para reivindicar una vez más a la Administración del Estado la concesión de la Calificada.

 

Quien le sucedería en la presidencia, Ángel de Jaime, pedía igualmente reconocimiento al “esfuerzo del sector y sus organismos rectores para garantizar al consumidor de forma creíble y eficaz la genuinidad, tipicidad y calidad de los vinos de Rioja”, con lo que daba por cerrado el “ciclo del control” y animaba, recién incorporada España al ‘Mercado Común’, a “encarar sin complejos la nueva situación europea” y resolver la “gran asignatura pendiente”: equilibrar oferta y demanda. “Cuando empiecen a manejarse en Rioja conceptos como acuerdo interprofesional, reserva calitativa o stock regulador se habrá llegado a la culminación del proceso de desarrollo del sector vitivinícola riojano”, concluía. Ambos han llegado, aunque no tan rápido: la Interprofesional en 2003 y el stock cualitativo se ha creado en esta campaña 2018.

 

Siguiendo con el reportaje publicado en 1986, lo completaba Manuel Ruiz Hernandez, prestigioso técnico de la Estación Enológica de Haro, que detallaba los controles analíticos y organolépticos que se realizaban (“exponemos lo que hasta el momento se hace y lo que en el ánimo de nuestra posición en la Europa administrativa se realizará a partir de ahora”), así como una encuesta en la que seis bodegueros valoraban unánimemente como necesarios y beneficiosos los controles establecidos “para hacer creíble a una Denominación y su Consejo”, afirmaba Marcelo Frías, de Bodegas Riojanas.

 

Por mi parte, desde el primer momento tuve muy claro que el control representaba un importante activo de comunicación para Rioja, ya que, como creían sus impulsores y principales actores, reportaba credibilidad a la Denominación y podía contribuir de forma muy positiva a construir la imagen de los vinos de Rioja aportando valor al prestigio que las bodegas históricas de la región les habían procurado desde la segunda mitad del Siglo XIX. “Precisamente por haber alcanzado las más altas cotas de prestigio, Rioja ha sido la primera Denominación en dotarse de un completo, riguroso y eficaz sistema de control que afecta por igual a producción y comercialización y que incide tanto sobre la cantidad como sobre la calidad”, escribí en la introducción del reportaje, que concluía destacando el ‘control por ordenador’ cuando aún la informática se encontraba en sus primeros balbuceos. Actualmente, como puede comprobarse en el reportaje publicado en el nº 225 de La Prensa del Rioja, el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación ha permitido un gran salto cualitativo en el control, al tiempo que gana peso el sistema tradicional de ‘inspección física’, prueba todo ello de la convicción que sigue habiendo en el sector vitivinícola riojano sobre el valor añadido que representa cumplir una normativa más exigente que la de otras denominaciones. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

 

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El enoturismo en Rioja también apuesta por la excelencia para generar valor

Grupo de universitarios de varios países visitando el Barrio de la Estación de Haro.

Si la calidad fue el gran reto que debieron afrontar los vinos riojanos durante décadas, en el Siglo XXI nos encontramos en una nueva etapa del desarrollo de la Denominación, que ha asumido como gran objetivo la ‘EXCELENCIA’ a fin de generar ‘VALOR’. Es un paso ambicioso respecto a la cómoda situación alcanzada en los mercados con una imagen imbatible de excelente relación calidad-precio. Pero ni todos los integrantes del sector están dispuestos a dar el paso, ni el objetivo está al alcance de todos. Lo importante es que se avance en esa dirección y los dirigentes de la Denominación actúen con visión de futuro a la hora de definir las estrategias y adoptar las medidas de gestión que resulten más coherentes para la consecución de ese objetivo de ‘excelencia’. No sirve solo con pronunciamientos teóricos y declaraciones de buenas intenciones. Además de trabajar sobre el producto para mejorar su calidad desde el viñedo a la bodega, es preciso dotarlo de atributos como la historia, el entorno paisajístico y humano, la arquitectura, la gastronomía…

En este contexto, como no podía ser de otra manera, la actual estrategia enoturística de la D.O. Calificada Rioja también se plantea desde la perspectiva de la excelencia para que realmente represente un importante argumento de valor para los vinos de Rioja, tal como planteaba el Plan Estratégico de Rioja 2005-2020. La región vinícola española más prestigiosa ha volcado todo su potencial en el desarrollo de una oferta enoturística de calidad que contribuye a proyectar una imagen de prestigio de sus vinos y a fidelizar a los consumidores. Tanto las administraciones de la tres comunidades autónomas con intereses en la Denominación (La Rioja, Álava y Navarra), como algunos ayuntamientos (Logroño, Haro, Elciego, Aldeanueva de Ebro, Laguardia, etc.) y diversas entidades públicas y privadas, han impulsado el turismo del vino con iniciativas muy diversas. Pero el impulso definitivo ha sido posible gracias a la evolución experimentada por un buen número de bodegas de Rioja, que en las dos últimas décadas han realizado importantes inversiones destinadas a habilitar espacios para visitar sus instalaciones, a incorporar personal cualificado y a programar actividades formativas y de ocio. Un reciente estudio realizado entre un centenar de estas bodegas, que en algún caso llevan abiertas al público desde hace más de 30 años, confirma que la mayoría cuenta con un departamento de enoturismo, que el inglés es el idioma más utilizado y que alguna ha alcanzado los 75.000 visitantes anuales. Aunque no debe olvidarse a la hora de valorar cifras que, a diferencia de otras regiones vinícolas enclavadas en destinos turísticos de primera magnitud, como Andalucía, con millones de visitantes al año, en Rioja el vino se ha convertido en el principal reclamo. Y para más INRI suelen ofrecerse las cifras de visitantes de la DO segmentadas por cada una de las tres Comunidades Autónomas que la integran.

Los recursos de los que dispone la D.O. Ca. Rioja la hacen sumamente atractiva para el ‘turismo del vino’: bodegas antiguas y modernas, espectaculares paisajes de viñedo, valioso entorno histórico y monumental, fiestas populares y eventos organizados en torno al vino, excelente gastronomía… Todo lo necesario para que los turistas se sumerjan en este apasionante mundo del vino que en Rioja impregna a toda la sociedad. Como puede verse en el último número de La Prensa del Rioja, esta DO cuenta con ejemplos destacados de varias bodegas y de municipios como Aldeanueva de Ebro con su ‘ENTREVIÑAS’, un auténtico festival con jornadas profesionales de debate, visitas a bodegas, feria de vinos, catas, concursos, actuaciones musicales… Consolidar la imagen de Rioja como destino enoturístico contribuirá a mejorar el posicionamiento de la marca Rioja en los mercados y, por tanto, a crecer en valor. Como ponía de manifiesto un informe de AC Nielsen “el turismo alrededor del vino será un motor de crecimiento en los próximos años, al igual que el mundo digital, la innovación y el carácter saludable del vino”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Las diez variedades de uva más premiadas en el Concurso Mundial se Bruselas entre las 320 presentadas

Asegura el director general de Concurso Mundial de Bruselas, Thomas Costenoble, que “hoy en día se producen vinos de calidad en todo el planeta, ya que las variedades que en su día fueron autóctonas se han convertido en internacionales y han tenido excelentes resultados en sus nuevos territorios de cultivo”. Ejemplos significativos son la Chardonnay, originaria de Borgoña, que se ha convertido en la variedad blanca más plantada en China, o la Cabernet Sauvignon, originaria de Burdeos, que ha conseguido con los vinos chinos el mayor número de medallas. Destaca igualmente el director del concurso que “los jurados también premiaron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas”. Entre las más de 320 variedades de uva de las que procedían los 9.180 vinos de 48 países que participaron en el Concurso Mundial de Bruselas celebrado en Pekín el pasado mes de mayo, las diez variedades más premiadas por los jurados han sido: Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Chardonnay, Garnacha, Sauvignon Blanc, Touriga Nacional, Pinot Noir y Primitivo.

Originaria de Burdeos, la variedad Merlot es la más cultivada en Francia y hoy en día se encuentra plantada en 37 países. Los vinos franceses de esta variedad obtuvieron el mayor número de medallas (214), seguidos de China (15), España (13) e Italia (10). En China se encuentra la mayor superficie (60.000 ha) de Cabernet Sauvignon del mundo, por lo que no es de extrañar que fuera este país el que más medallas obtuvo con vinos de esta variedad (62 medallas), frente a las 38 de Francia y las 33 de Chile, donde representa cerca del 20% de la superficie vitícola del país. La tercera variedad más premiada, el Tempranillo, es la quinta más cultivada en el mundo, pero concentra en España el 88% de su superficie total, por lo que el 98% de las medallas correspondieron a vinos españoles. La novedad en estos tres primeros puestos respecto al concurso del año pasado es el orden, ya que el Tempranillo ocupó el primer puesto en 2017, probablemente por el hecho de celebrarse el concurso en Valladolid y haber mayor número de vinos y catadores españoles.

La Syrah es hoy en día una variedad de prestigio internacional que procede del Valle del Ródano, en Francia, país con mayor número de medallas (66), seguido de Portugal (32), España (26) y Australia (14), donde es la variedad más plantada. También Francia obtuvo el mayor número de galardones por sus Chardonnays (59 medallas), seguida de Italia (14) y China (13). Otra variedad blanca como la Sauvignon Blanc, tradicionalmente cultivada en Francia, se ha extendido igualmente a muchos países, siendo hoy la variedad blanca más plantada en Chile y en Nueva Zelanda. Estos países del “nuevo mundo” han introducido también el cultivo de una variedad originaria de Borgoña, como es la Pinot Noir, uva tinta con mayor superficie en Suiza, por lo que los dos países con más medallas para vinos de esta variedad son Francia (35) y Suiza (10), aunque también se reparten entre Italia, Australia, Bulgaria y China, con tres medallas cada una. Francia y España, países que producen el 87% de los vinos procedentes de Garnacha, obtuvieron el mayor número de medallas de esta variedad (147 y 52 respectivamente), del mismo modo que las 80 medallas de la variedad Touriga Nacional correspondieron exclusivamente a vinos portugueses y las medallas de la variedad Primitivo sólo fueron para vinos italianos.

Concluye el análisis de los resultados del Concurso su director Thomas Costenoble destacando que “los jurados también valoraron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas, distinguiendo a los países que cultivan principalmente variedades locales”. Así por ejemplo, los viñedos italianos están plantados principalmente con variedades autóctonas, como la Sangiovese (34 medallas) y la Montepulciano (30 medallas), que ocuparon el 2º y 3º lugar para los vinos italianos, precedidas sólo por la Primitivo (58 medallas). Algunos países que cultivan cientos de variedades de uva autóctonas, como Portugal (Touriga Nacional, Castelão, Touriga Franca y Baga) y Grecia (Assyrtiko, Agiorgitiko y Savatiano) han tenido la mayor proporción de medallas para sus vinos más auténticos. También obtuvo el mayor número de medallas para Suiza, próximo anfitrión del concurso, la indígena Chasselas, variedad de uva blanca originaria del norte del Lago Leman que ocupa el 27% del viñedo suizo. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Celebración de Bodegas David Moreno, pionera en enoturismo

David Moreno, acompañado por sus hijas Gemma y Paula, situadas ya al frente de la bodega, junto al presidente de La Rioja y grupo de invitados. (Foto: Gobierno de La Rioja)

No resulta fácil explicar cómo un joven ingeniero industrial de una gran compañía como SEAT decidió cambiar la confortable y segura economía que le proporcionaba su puesto de trabajo por el siempre incierto y arriesgado negocio del vino. Un negocio ‘sin techo’ que en los años sesenta y setenta abandonaron muchos viticultores en busca de las mejores oportunidades que ofrecía la industria en las ciudades. David Moreno decidió regresar a sus orígenes en 1981 y labrarse un futuro en aquello que le apasionaba, el vino. Se caló la boina, como su abuelo Ponciano, y volvió a las viñas que su padre David, panadero en Badarán, había dejado en los años sesenta para irse a Barcelona.

David Moreno celebró el pasado 15 de junio un acto conmemorativo del 30 aniversario de la construcción de su bodega en el que estuvo acompañado por una quincena de representantes de las instituciones y medios de comunicación riojanos. El presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, consideró “ejemplar una trayectoria en la que ha demostrado una gran capacidad de adaptación”, y elogió “el espíritu emprendedor que le ha convertido en una referencia fundamental en Rioja por su firme apuesta por el enoturismo”.

Con la campechanía y naturalidad que le caracterizan, David Moreno rescató la memoria de sus mayores y sus recuerdos infantiles en el pueblo, los inicios humildes del negocio y cómo a base de esfuerzo e ingenio logró abrirse camino en el mundo del vino, siendo la relación directa con los clientes el principal baluarte de la comercialización de sus vinos. Tras varios años elaborando en las antiguas bodegas de cosechero del pueblo, en 1988 construyó su propia bodega, que no ha dejado de ampliar, modernizar y adaptar a la evolución del turismo enológico, en el que fue pionero, vinculándose desde el primer momento al privilegiado enclave en que se encuentra, junto al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano y declarado Patrimonio de la Humanidad.

La gran apuesta de Bodegas David Moreno por un turismo enológico y cultural de calidad la sitúan entre las bodegas más visitadas de La Rioja. En 2016 recibió el premio ‘Mejor Bodega Abierta al Turismo’, que otorga la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), “por su extraordinaria apuesta por el turismo del vino, las múltiples actividades enoturísticas que ofrece a lo largo de todo el año, como el “coupage de barricas” o “la ruta senderista de los 3 guardaviñas”, una yincana del vino denominada “vincana” o los “momentos guardaviñas”, así como por su enfoque al turismo familiar”. Una espectacular prensa de viga de madera de olmo de finales del S XIX -David explica los avatares de su adquisición- recibe al visitante en la nave de elaboración, donde hay un pequeño museo con utensilios antiguos relacionados con la viticultura y la enología. Tampoco falta la proyección de un audiovisual muy didáctico, el recorrido por los calados que mantienen a la vista las paredes del terreno en el que están excavados, el Club del Vino, el comedor Gonzalo de Berceo con capacidad para 60 comensales, el ‘Santuario Vobiscum’ y la moderna ‘enotienda’, en la que se ofrece una degustación de los vinos acompañada siempre por un pincho de ‘chorizo y pan’, tan típico de Badarán. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Veinte años ‘de Rioja y tapas con los 5 sentidos’

Muestra de varias tapas participantes en el Concurso de Pinchos de La Rioja 2018, donde se aprecia la tendencia a una creciente sofisticación y predominio del concepto ‘miniración’ sobre el ‘bocado’ que caracteriza a la tapa tradicional. Ganó el concurso el bar Sopitas de Arnedo con la tapa ‘Delicia de Arnedo’, elaborada con manita de cerdo rellena de borrajitas confitadas en jamón Ibérico con crujiente de patatas a la riojana.

La celebración del ‘Día Mundial de la Tapa’ este próximo 21 de junio es un buen motivo para resaltar la importancia de la tapa en la cultura gastronómica española, pues sin duda constituye una de sus tradiciones más populares, como muy bien sabemos en La Rioja, que tiene en la calle Laurel uno de sus iconos del turismo gastronómico más reconocidos internacionalmente. También me sirve de excusa para recordar que en septiembre se cumplirán veinte años de la iniciativa ‘De Vino y Tapas con los 5 Sentidos’ que planteé como uno de los ejes temáticos de la 3ª edición de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’, en cuya organización participé. Una iniciativa que pretendía la “exaltación del carácter lúdico festivo del vino y la gastronomía popular” y que mi buen amigo Cristino Álvarez (Caius Apicius de la Agencia Efe) aceptó apadrinar, ofreciéndonos en la sede del Consejo Regulador una conferencia magistral.

“La arraigada costumbre de “ir de vinos”, “hacer la ronda”, “tapear”, “pinchar”, “picar”, “chiquitear”, etc., constituye una parte consustancial de nuestra cultura gastronómica más popular y un hábito social que fomenta la amistad y la comunicación entre las gentes”, escribí entonces en la propuesta de la actividad, concluyendo que “asociar esta costumbre al consumo de vino de calidad, del vino de Rioja en toda su gama, buscando los maridajes más adecuados a cada tipo de “pincho”, es una idea novedosa que puede tener un gran eco popular y ser muy bien recibida por el propio sector vitivinícola”. En efecto lo fue, contó con la participación de 85 establecimientos y con el tiempo evolucionó para convertirse en el exitoso concurso de tapas que se celebra actualmente en el marco de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’.

El Basque Culinary Center realizó en 2014 por encargo del Consejo Regulador de la D.O.Ca Rioja el estudio “La tapa: la experiencia detrás de un bocado”, cuyas conclusiones recogían la opinión de expertos gastronómicos a nivel mundial sobre las claves históricas de la tapa y la definición actual de la experiencia de tapas. “La tapa nace como un concepto gastronómico del siglo XX asentado en la cultura española desde tiempos inmemoriales y en plena expansión mundial en el siglo XXI. Pero más allá de ese concepto estrictamente gastronómico que representa el consumo de una porción pequeña de alimento, el tapeo es ante todo una costumbre típicamente española, una forma de socialización representativa de nuestra forma de vida”.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) ha publicado recientemente el I Estudio Nacional de la Tapa en el que revela que más del 58,5% de los establecimientos hosteleros españoles ofrecen como acompañamiento a la bebida una tapa gratuita, siendo la tortilla de patata y la ensaladilla rusa las más frecuentes. Acompañamiento ideal de las dos bebidas más consumidas en nuestro país, como son la cerveza y el vino, las tapas representan los valores de un estilo de alimentación que nos ha acompañado durante siglos: los valores de la dieta mediterránea. Aunque se consumen por igual en toda la geografía española, las tapas ofrecen variaciones típicas en cada región, que son el reflejo de las peculiaridades de su gastronomía.

Las varias decenas de bares de tapas que jalonan las calles Laurel y San Juan de Logroño, abarrotadas cada fin de semana por una multitud que se desplaza de un bar a otro, son un buen ejemplo de la gran evolución que ha experimentado el tapeo. Con la llegada de la cocina moderna, las tapas se reinventan y cada vez se incorporan nuevas técnicas y composiciones que han dado lugar a lo que podríamos denominar ‘alta cocina en miniatura’. Junto a este tipo de tapas modernas, en realidad ‘miniraciones’, siguen conviviendo las tradicionales, como la tortilla, las banderillas de encurtidos, el típico embuchado, el champiñón a la plancha, las orejas de cerdo y de cordero rebozadas, la zapatilla de jamón, los pimientos rellenos… Y junto a todas ellas una generosa selección de vinos de Rioja de todas las categorías servidos por copas, algo que hace veinte años nos planteábamos como un objetivo que considerábamos casi inalcanzable. Aunque en este sentido, aún cabe margen de mejora, sobre todo en el servicio, que con demasiada frecuencia no está a la altura por la falta de formación del personal contratado. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Joyas jerezanas tan apreciadas como olvidadas

El sumiller José Manuel Massé, gerente de la empresa Delicious Mundo Gourmet, dirigió la cata de vinos de Jerez en Wine Fandango.

El restaurante y wine bar logroñés Wine Fandango tuvo el acierto de traer hasta tierras riojanas una pequeña muestra de los aromas y sabores jerezanos que, casi simultáneamente, estaban protagonizando la feria Vinoble en la capital andaluza. Guiados magistralmente por el sumiller especializado en vinos de Jerez José Manuel Massé, tuvimos ocasión de profundizar en la esencia de estos vinos andaluces, tan apreciados como olvidados por el público español, mediante la degustación de 6 vinos de diferentes tipos que el cocinero Aitor Esnal consiguió maridar de forma sorprendente e incluso arriesgada con otras tantas tapas.

Pocos vinos del mundo he visto que sean capaces de despertar tanta admiración como los de Jerez y que sin embargo, desde hace varias décadas, se hayan instalado en una situación de decadencia que no resulta fácil de explicar en los tiempos de bonanza que han corrido para el mundo del vino en estos inicios del siglo XXI. Las teorías más usuales argumentan razones de pérdida de posicionamiento en cuanto al momento del consumo, pues ni el precio ni los gustos del púbico justifican su escasa presencia en el mercado español (ánimo amigo Juanma Terceño con tu apostolado, que junto a tu Tío Pepe conseguirás revertir la tendencia). “Si hay una feria para locos del vino de verdad, ésa es Vinoble, escaparate perfecto para certificar el dinamismo de las nuevas generaciones del Marco de Jerez y la magia de los vinos dulces y generosos españoles, junto a las nuevas tendencias de vinos sin encabezar”, afirma nuestra colega Amaya Cervera en la crónica que publica en Spanish Wine Lover.

Los seis vinos catados en Wine Fandango nos mostraron la diversidad y las características tan especiales de los vinos de Jerez. Comenzamos con una comparativa entre un fino (El Maestro Sierra de Bodegas El Maestro Sierra) y una manzanilla (Los Caireles de Bodegas Portales Pérez), con los que degustamos la tapa ‘Nem vegan ‘Charly’ relleno de verduritas, setas y noodles. Seguimos con el Oloroso Bertola 12 años de Bodegas Díez-Mérito, perfectamente maridado con la tapa ‘langostino crunchy bravo con salsa de tomate TOP y mahonesa. El Amontillado Tradición VORS 30 años de Bodegas Tradición fue el vino más apreciado de la cata, muy bien acompañado por la tapa Kofta de cordero chamarito con ensalada de quinoa y mahonesa de curry. El quinto vino, un Palo Cortado Península de Bodegas Lustau) aguantó bien el maridaje más comprometido, una tapa de lasaña vietnamita y wanton con salsa de tomate y crujiente. Por último, el siempre exquisito Pedro Ximénez San Emilio, también de Bodegas Lustau, que disfrutamos con una tarta de queso tradicional con toffee de coco y helado de vainilla.

Original propuesta gastronómica la de Wine Fandango, dinámico establecimiento logroñés regentado por la joven pareja formada por Aitor Esnal en la cocina y la sumiller Beatriz Martínez en la sala, que ofrece una variada programación de actividades como cenas y catas temáticas, presentaciones de libros, cursos de cocina y conciertos. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

 

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