Rioja mira al origen con nuevas indicaciones: ‘vinos de zona’, ‘de pueblo’ y ‘viñedo singular’

En La Prensa del Rioja avanzábamos hace un año el principal objetivo de las nuevas indicaciones que ahora han sido aprobadas por la D. O. Ca. Rioja.

Comentábamos en este blog a principios del pasado año 2016 la antigüedad del debate sobre la creación de nuevas indicaciones diferentes a las del envejecimiento en barrica y asegurábamos que había llegado el momento de dar encaje legal a lo que en la práctica era una realidad desde hace tiempo. Porque en el fondo no se trataba de inventar nada, sino de ordenar la oferta existente haciendo posible la diferenciación en el etiquetado de una serie de vinos que ya estaban en el mercado. Un tipo de vinos que tienen como denominador común su vinculación al viñedo concreto del que se elaboran, al terruño. Desde esta perspectiva ha nacido la nueva indicación ‘Viñedo Singular’ y se ha regulado la de ‘vino de pueblo’, que a pesar de su aprobación por el Consejo Regulador en 1999 no había sido desarrollada. El tercer nivel, referido a la ‘zona’, está reconocido también desde hace 18 años y lo utilizan más de un centenar de bodegas. Tan solo se ha modificado formalmente para facilitar que pueda ganar visibilidad la indicación de la subzona, una vieja aspiración de algunas bodegas de Rioja Alavesa.

Estas nuevas indicaciones que darán más protagonismo a las llamadas ‘entidades geográficas menores’, sumadas y combinadas con las tradicionales de envejecimiento, proporcionarán a las bodegas una interesante herramienta de marketing para conseguir la tan demandada diferenciación de sus productos. La diversidad es sin duda una de las características que mejor definen la producción vitivinícola riojana, una diversidad propiciada por el manejo de tres herramientas: las variedades de uva, el terruño y el envejecimiento en barrica. Una diversidad que el consumidor podrá identificar en el etiquetado a través de las correspondientes indicaciones, cuyo control por parte del Consejo Regulador a partir de ahora garantizará la autenticidad que demanda dicho consumidor.

Dentro de este marco de garantías, dichas indicaciones no implican el reconocimiento oficial de una categorización desde el punto de vista cualitativo, independientemente de las diferentes exigencias que en este sentido se plantean para una u otra indicación. Esta idea de la superposición de niveles, como si se tratara de un sistema de categorización piramidal, se está transmitiendo de forma equivocada en diferentes foros y publicaciones, confundiendo quizás los deseos con la realidad. Tanto la clasificación de Rioja por envejecimiento como las nuevas indicaciones responden a un concepto horizontal, en el que no se reconocen ‘categorías’ superiores, aunque tácitamente se otorgue, por ejemplo, un mayor prestigio y reconocimiento a un gran reserva frente a un vino de crianza, o de las exigencias cualitativas que se plantean a los futuros vinos de ‘viñedo singular’ se infiera que formarán parte de la élite de Rioja.

Además, esta diferenciación de vinos que mira al origen no es sustitutiva de las categorías de envejecimiento, sino perfectamente compatible, como ahora mismo puede comprobarse en cientos de ejemplos. Desde luego, que nadie piense que “los cuarenta años de dictadura de la madera en Rioja” -como algunos dicen- han terminado. El envejecimiento de los vinos en barricas de roble es una especialización centenaria de Rioja que le ha proporcionado prestigio, notoriedad y diferenciación entre los consumidores de todo el mundo. Actualmente es la base de su economía, pues la generación de valor añadido pivota fundamentalmente sobre los vinos criados, que superan ya el 65% del total de las ventas. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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LECTURAS DE VERANO: Revisión de conceptos para una nueva zonificación de Rioja

Portada del libro ‘El Vino de Rioja’, de Javier Pascual (Ediciones La Prensa del Rioja, 2003). Galardonado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (O.I.V) como mejor libro en la categoría de “monografías y estudios especializados de carácter descriptivo” y por Gourmand World Cookbook Awards como “Mejor libro sobre vino”, “Mejor fotografía e ilustración sobre vinos” y “Mejor portada”.

En el libro El Vino de Rioja (Ediciones La Prensa del Rioja, 2003), a la hora de describir la zona de producción planteé una subdivisión por comarcas diferente a la clásica de las tres subzonas que contempla la Denominación. El asunto ha tomado ahora nuevo impulso con motivo de la creación de nuevas categorías, como la de ‘Viñedo Singular’, vinculadas al territorio. Aunque son innegables algunos rasgos generales que caracterizan la personalidad vitivinícola diferenciada de las tres subzonas, la intensa evolución de la viticultura ha convertido en obsoletas las tópicas descripciones y en insuficiente la subdivisión. Así por ejemplo, en la descripción de La Rioja Alta que incluí en el libro me referí a “tres áreas o comarcas de características geoclimáticas más o menos homogéneas, aunque de fronteras difusas, que nos permiten acercarnos un poco mejor a las peculiaridades de su vitivinicultura: la Sonsierra, el valle del Hoja-Tirón y la comarca del Najerilla”.

El replanteamiento es si cabe más necesario en el caso de Rioja Baja, una amplia zona que se extiende a lo largo de 70 km desde Logroño hasta Alfaro y con plantaciones de viñedo a altitudes que oscilan entre los 300 m de Aldeanueva de Ebro y los 700 m de Tudelilla. Además de esta cuestión estrictamente ‘técnica’, que exige una nueva subdivisión que reconozca la notable diversidad geoclimática existente, hay otra cuestión que ha puesto de actualidad el debate sobre el cambio de nombre de la subzona. Aun recuerdo aquella lapidaria expresión “el rioja mesocrático” (muy baja expresión, ciertamente) con la que un periodista se refería hace veinte años a los vinos producidos en la subzona Rioja Baja, opinión que luego ha modificado sustancialmente. Escribí en el libro que este juicio valorativo quizás se debiera a que “su propio nombre implica un contenido semántico peyorativo cuando se confronta con “Alta”, sobre todo para quien no conoce la realidad de Rioja, ya que la acepción “Baja” se refiere exclusivamente a la situación geográfica, tomando como referencia el curso del río Ebro, y no a una inferior calidad en el vino, como quienes desconocen estas circunstancias podrían interpretar al leerlo en una etiqueta”. “Posiblemente la ausencia de bodegas comercializadoras enclavadas desde antiguo en la subzona haya sido determinante a la hora de relegar sus vinos a un segundo plano en su consideración cualitativa, a pesar de que la comercialización de los vinos de Rioja Baja ha seguido los mismos cauces que los vinos procedentes de las otras dos subzonas, debido a la práctica tradicional de las bodegas de Rioja de ensamblar partidas procedentes de distintas localidades de Rioja”. Esta práctica encasilló en otros tiempos a los vinos de Rioja Baja como los vinos que debían aportar principalmente grado y color, características fáciles de conseguir gracias a la climatología de la zona.

Desde mitad de los años noventa, la viticultura de Rioja Baja ha experimentado cambios decisivos con la plantación de una importante superficie de la variedad Tempranillo, que ya supera a la antiguamente mayoritaria Garnacha, la aplicación de sistemas de riego para compensar el déficit hídrico que padece la mayor parte de la comarca, así como el adelanto en las fechas de vendimia y el empleo de mejores medios técnicos. La creciente profesionalización de los viticultores, que han llegado a abandonar cultivos como el espárrago en una comarca tradicionalmente dedicada a las fruticultura y productos hortícolas, así como la incorporación de productores individuales y algunas cooperativas a la actividad comercializadora de vinos embotellados, han influido decisivamente en este proceso de renovación vitícola y enológico, que ha exigido fuertes inversiones en tecnología y cambios en la mentalidad de los agricultores. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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LECTURAS DE VERANO: ‘Los Nuevos Viñadores’ de Luis Gutiérrez, el catador de Parker

Portada del libro, editado por Planeta Gastro (19,5x 25,5 cms. 272 pags. Cartoné. PVP: 32,95 €.)

Durante dos años, el experto en vinos Luis Gutiérrez y el fotógrafo Estanis Núñez, han viajado por todo el país hablando, fotografiando, bebiendo y comiendo en compañía de diferentes personas que tienen algo en común: su pasión por el vino y por el viñedo, por la gastronomía y por la vida. Este viaje por España, narrado con estilo periodístico, ha quedado plasmado en el libro ‘Los Nuevos Viñadores’, una selección personal de 14 perfiles, catorce retratos de su historia personal y su esfuerzo por recuperar las variedades autóctonas de cada región. “Estas personas únicas -afirma el autor- viven para enseñar la singularidad de sus viñedos, de sus pueblos y de sus paisajes a través de una botella que pueda trasladar a ese sitio y a ese momento al que la beba. Son los nuevos viñadores. Una nueva generación de viticultores españoles”. 

Luis Gutiérrez es el especialista en vinos españoles más influyente de la actualidad, ya que representa en España a Wine Advocate, la publicación de Robert Parker líder del sector. El propio Parker define en el prólogo del libro a Luis Gutiérrez como “una autoridad y un apasionado de los grandes vinos del mundo, que explora con un detalle y amplitud sin precedentes la extraordinaria geografía, historia, clima y diversidad de suelos y terroirs de la más nueva generación de viñadores del país”. Y concluye definiendo el trabajo realizado por el catador de su guía como “una bocanada de aire fresco que ofrece la detallada opinión de un purista respecto a algunos de los vinos más complejos y fascinantes del mundo».

Confiesa el autor que los 14 perfiles -“una selección personal mía”- hablan de historias, de paisaje, de viñedo y de gastronomía, de pasión y de tradición. “No encontrarán taninos, ni antocianos, ni añadas, ni puntos, ni notas de cata, pero encontrarán un lado humano muchas veces obviado y el contexto de lo que hay en la botella, incluyendo esa gastronomía local que cada uno de nuestros personajes vive a su manera, y de la que el vino forma una parte integral”.  

Ya nos dejaba claro Luis Gutiérrez cuáles son sus preferencias en la entrevista publicada en el nº 218 de La Prensa del Rioja: “lo bueno y lo divertido es encontrar gente que no deja de buscar cosas nuevas, sin aferrarse a la misma fórmula”. Para Luis Gutiérrez el futuro de Rioja y del vino en general está “en aquellos vinos que sean capaces de expresar todo lo que tiene que decir el territorio y, a ser posible, con las variedades más específicas de ese territorio”.Los que apostaron por las variedades extranjeras en lugar de las autóctonas están sufriendo más”, nos aseguró, remarcando el acierto de la estrategia de Rioja al mantenerse fiel a sus variedades tradicionales.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Tiempos memorables. ‘Viñedos singulares’, ‘Espumosos de Rioja’, nuevo Consejo… y helada severa.

Una foto histórica: los seis presidentes del Consejo Regulador de Rioja durante los últimos 35 años. De i. a d., José María Daroca (2015-2017), Víctor Pascual (2004-2013), Fernando Salamero (2017), Santiago Coello (1982-1992), Angel de Jaime Baró (1992-2004) y Luis Alberto Lecea (2013-2015).

La primavera del 2017 ha llegado preñada de acontecimientos que dejarán huella en la memoria histórica de la D. O. Calificada Rioja. La tardía helada del 29 de abril hizo recordar a muchos la del 16 de abril de 1999 y su nefasto efecto desestabilizador. Con la lección aprendida, hay tiempo suficiente hasta la vendimia para comprobar la merma que puede suponer en el conjunto de la producción de Rioja y para activar los mecanismos de los que actualmente dispone la Denominación para intentar garantizar un equilibrio que resulta imprescindible para mantener un crecimiento estable. Si se consigue, el sector habrá dado una prueba irrefutable de madurez.

Apurando el mandato hasta la última reunión plenaria, el Consejo Regulador ha dado un importante paso con la aprobación de la nueva indicación en el etiquetado de los vinos de Rioja que reconocerá la procedencia del vino de un ‘Viñedo Singular’. Una medida que viene a dar respuesta a las inquietudes del sector y a la propia evolución de las demandas del mercado, como se puso de manifiesto en el debate que organizó La Prensa del Rioja en la Jornada DIAM celebrada en mayo de 2016 (descargar PDF con dossier sobre los debates). Esta nueva categoría de producto complementará en el etiquetado a las tradicionales de envejecimiento y está directamente vinculada al origen, al terruño, y a unas altas exigencias de calidad, tal como indicábamos hace justo un año en el Descorche titulado “Rioja valorizará sus terruños con nuevas indicaciones de calidad”.

El Consejo ha aprobado también incorporar la elaboración de ‘Vinos Espumosos’ amparados por la D. O. Ca. Rioja con el objetivo de añadir un nuevo producto de prestigio y alto nivel a su actual gama de vinos tranquilos (tintos, rosados y blancos). La demanda planteada por el sector está directamente relacionada con la apuesta realizada en 2007 por la potenciación de los vinos blancos con la autorización de siete nuevas variedades blancas y de 2.500 nuevas hectáreas para su plantación, lo que constituiría la base para los espumosos de Rioja.

El cierre del ciclo de alternancia entre viticultores y bodegueros al frente de la Interprofesional representa un hito importante en la consolidación de este modelo de gestión de la Denominación, iniciado de forma pionera en España en marzo de 2004. El sindicato agrario ASAJA y la Federación de Cooperativas han estado al frente de la presidencia dos años cada uno en el mandato transcurrido desde junio de 2013 a junio de 2017. Un buen indicativo del alto grado de consenso con que cuenta el sistema es la normalidad con que se ha producido ahora la renovación de la composición del Consejo Regulador y el relevo en su presidencia, que ha sido asumida por el bodeguero Fernando Salamero a propuesta del Grupo Rioja y con el respaldo casi unánime de las organizaciones del sector. Un alavés de talante conciliador y dialogante, responsable de una bodega tan respetada como Marqués de Riscal, que como vocal más antiguo del Consejo (1982) ha sido uno de los protagonistas de la configuración del actual modelo de Rioja. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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La primera asociación de bodegas exportadoras de Rioja se fundó en Haro hace 110 años

“El Sindicato de Exportadores de vinos de la Rioja, con domicilio en Haro, viene funcionando desde su creación en abril de 1907 con toda actividad y desplegando un verdadero celo en todas aquellas cuestiones que afectan a los intereses vitivinícolas de la región y nación en general”. Así comenzaba su escrito en la publicación El Mercurio de marzo de 1909 don Arturo Marcelino, bodeguero y presidente de dicho Sindicato de Exportadores, así como alcalde de Haro durante los primeros años del siglo XX, para pasar a reseñar algunas de las actividades realizadas, entre las que destaca “como uno de sus éxitos el que a su instancia haya sido derogada la Ley de 14 de julio de 1894, que permitió la entrada con franquicia de los vinos franceses para su mezcla con los nacionales y destinados a la exportación, monopolio que se ejerció por algunas casas del puerto de Pasajes, con notorio perjuicio, y que exportaban al mercado de Ultramar con la marca “Rioja” como si aquellos caldos extranjeros sirvieran de vehículo, cuando dentro de España los tenemos similares en mejor calidad y marca tan acreditada y preferida por aquellos compatriotas que los necesiten”. El viñedo riojano aún no se había recuperado entonces del ataque de la filoxera, pero era manifiesta la preocupación por el uso fraudulento de la marca “Rioja”, acreditada ya en algunos mercados. La declaración de intenciones de los fundadores del Sindicato no dejaba lugar a dudas cuando afirmaban que “será de suma trascendencia para esta comarca si, entre otros propósitos, prevalece el de garantizar la autenticidad de la procedencia de los vinos de la Rioja en los mercados extranjeros”.

Cita igualmente el presidente la protesta formal llevada a cabo por el Sindicato de Exportadores ante los poderes públicos por las abusivas tarifas aplicadas por la Compañía Trasatlántica de Barcelona (“por fletes desde los puertos del Norte para los vinos en barricas pesetas 44 a Habana, 55 a Veracruz y 66 a Tampico”), tarifas que conculcaban el contrato suscrito por la Compañía con el Gobierno y que le obligaba a no exceder “las que para iguales destinos rijan ordinariamente en servicios extranjeros paralelos”. Y tras afirmar que “digna es de aplauso la conducta que viene siguiendo desde su constitución”, concluye enumerando por orden alfabético a “las importantes casas” fundadoras de este Sindicato: “Ángel Gómez de Arteche, Arturo Marcelino, Ángel Santiago, Bodegas Franco Españolas, Bodegas Bilbaínas, Bodegas Riojanas, Compañía Vinícola del Norte de España, Felipe Ugalde, Félix Azpilicueta Martínez, Federico Paternina, Leonardo Etcheverría, La Rioja Alta, La Rioja Alavesa, Bodegas Hispano-Francesas, Martínez Lacuesta, Viuda de C. Roig y Charles Serres, Viuda e hijo de J. Iturriagagoitia”. La mayoría de estos nombres son hoy prestigiosas bodegas, a las que podemos considerar como auténticos pioneros de la exportación del vino de Rioja, de su vocación universal o globalizadora, que dirían ahora. Por ello, la proyección actual de la D.O Ca. Rioja en los mercados internacionales no es flor de un día, ni mérito exclusivo de neófitos “descubridores” (nuestros bisabuelos ya “hicieron las américas” hace un siglo), sino el fruto del bien hacer de varias generaciones.

El Sindicato de Exportadores de vinos de la Rioja, que apenas aparece citado en la bibliografía existente sobre los vinos de Rioja, sería a nuestro entender la primera agrupación bodeguera creada en la región con objetivos eminentemente orientados a favorecer la comercialización de sus vinos en los mercados exteriores, así como a garantizar el origen con un sello propio, precursor de la certificación del Consejo Regulador, cuya creación en 1925 impulsaron el Sindicato de Exportadores junto a otras asociaciones como la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos de La Rioja, creado en 1910, y la Asociación de Viticultores Riojanos creada en 1912. Esta tradición asociativa evidencia la capacidad demostrada históricamente por el sector vitivinícola riojano para organizarse y vertebrar la defensa sus intereses, lo que sin duda ha constituido un factor clave en el éxito de la Denominación frente a sus competidores. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Balance satisfactorio del 2016 en Rioja

Frente a la 'quiebra' de la D.O. que algún agorero auguraba por supuestos abandonos de bodegas, Rioja ha fortalecido su cohesión interna y ha mejorado su posicionamiento en los mercados.

Frente a la ‘quiebra’ de la D.O. que algún agorero auguraba por supuestos abandonos de bodegas, Rioja ha fortalecido su cohesión interna y ha mejorado su posicionamiento en los mercados.

El excelente balance que la D.O. Calificada Rioja puede exhibir del pasado año 2016 permite confirmar el acierto de la estrategia diseñada por el sector para orientar sus productos hacia los segmentos de más valor añadido. De acuerdo con el balance ofrecido por el Consejo Regulador, Rioja ha logrado un nuevo incremento del valor de sus ventas en torno a un 4%, lo que sumado al 5% del año anterior confirma la mejora del posicionamiento de sus vinos en el mercado.

También los datos del Observatorio Español del Mercado del Vino indican que el valor medio por litro de las exportaciones de Rioja es un 55% superior a la media de los demás vinos con DOP, multiplica por cuatro el precio medio del conjunto de vinos españoles exportados y es un 23,2% superior a la media de todos los vinos embotellados que importan sus doce principales destinos exteriores.

Además, tras un crecimiento acumulado de 25 millones de botellas entre 2013 y 2015, Rioja ha consolidado en 2016 el record alcanzado el año anterior, con un volumen de comercialización de más de 386 millones de botellas anuales en un centenar de países. Destaca especialmente el signo positivo en el mercado español por cuarto año consecutivo y el nuevo aumento de las ventas de vinos blancos, por encima incluso de otras zonas de referencia en este tipo de vinos, fruto de la estrategia impulsada por Rioja para renovar y diversificar su oferta.

El año 2016 -el del 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes- comenzaba con el sobresalto de la salida de la Denominación de una bodega con cierto renombre, del que también el autor del Quijote preferiría no acordarse. Una fuga que algunos titulares sensacionalistas consideraban ‘un terremoto’ para el sector vitivinícola riojano, confundiendo los deseos de quienes los escribían con la realidad. Y aunque el año ha seguido amenizado por las sempiternas veleidades políticas que amenazan con la separación del territorio alavés amparado por la D.O.Ca Rioja, así como con el desaguisado de los criterios de reparto de las nuevas plantaciones de viñedo, que ha hecho olvidar que el verdadero éxito para Rioja es haber conseguido limitar un crecimiento incontrolado y desestabilizador, el balance final de 2016 puede considerarse muy satisfactorio.

Nada ha desviado un ápice a esta denominación de su firme trayectoria, basada en un modelo de calidad que cuenta con la confianza del consumidor, que proporciona rentabilidad a viticultores y bodegas y que ha favorecido el desarrollo de muy diferentes modelos de negocio, desde los viticultores individuales a las cooperativas y desde las pequeñas bodegas de cosechero a las empresas bodegueras más representativas del sector vitivinícola español. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Entre zarcillos, probetas y pupitres. ¡Gracias maestros!

El profesor Martínez de Toda considera que "el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica".

El profesor Martínez de Toda considera que “el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica”.

Aunque no se estilen los gestos de agradecimiento a quienes nos precedieron, considero moralmente justo dar la relevancia que merece a la aportación de los maestros de la ‘ciencia del Rioja’, pues sin duda ha resultado fundamental para cimentar el éxito actual de esta denominación de origen. En estos tiempos de fatua vanidad, frente al reconocimiento a su legado, se lleva más el gesto soberbio de una pretendida superioridad que menosprecia y trata de empequeñecer cuantos logros alcanzaron nuestros mayores. ‘Olvidan’ que el camino de la ciencia, como el de la selva, necesita desbrozadores que lo allanen. A lo largo de sus treinta años de historia, las páginas de nuestra revista han dado testimonio y rendido homenaje a la labor de históricos como Antonio Larrea, con quien tuve el honor de colaborar durante varios años, o de Manuel Ruiz Hernández, quien sigue impartiendo doctrina de forma infatigable casi sesenta años después de su incorporación a la Estación Enológica de Haro. Podría citar a varios más de estos ‘maestros de cabecera de la ciencia del Rioja’, pero en esta ocasión quiero resaltar solamente la figura de un coetáneo mío, el doctor en Viticultura Fernando Martínez de Toda, con motivo del reportaje que le dedicamos en el último nº de La Prensa del Rioja: “La viña en las aulas. Treinta años de investigación aplicada”. Afirma el profesor Martínez de Toda que “el viticultor riojano destaca por su patrimonio cultural vitivinícola y su preparación técnica”. Las tres décadas que lleva impulsando el progreso de la vitivinicultura riojana desde la investigación aplicada y la docencia en las aulas de la Universidad de La Rioja, proporcionan a Fernando Martínez de Toda, el único catedrático de Viticultura que hay en España, una autoridad incontestable. Desde la perspectiva del tiempo será más fácil valorar la importancia de su legado, tanto por su participación en la creación del Magister de Viticultura en 1988, la Licenciatura de Enología en 1996 y el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) en 2008, como por algunos hitos de su labor investigadora -variedades minoritarias en Rioja, análisis genético del material vegetal, mecanización de la viticultura, efectos del cambio climático…- y el fruto de su auténtica vocación: la formación de al menos un millar de enólogos repartidos ahora por toda la geografía española.

portada-219Tal como reflejamos en las páginas de este número especial de La Prensa del Rioja en el que publicamos la entrevista al profesor Martínez de Toda, a su contribución se suman otras igualmente significativas para que la D.O. Ca. Rioja ostente el liderazgo en la innovación vitivinícola. Es el caso de la centenaria Estación Enológica de Haro, que ha incorporado la resonancia magnética para garantizar la trazabilidad y autenticidad de los vinos, o de la industria auxiliar del vino, que cada año nos frece un aluvión de novedades. Una buena parte de estas novedades podrán verse la semana próxima en la feria Enomaq 2017 , el certamen vitivinícola, oleícola y hortofrutícola más prestigioso del sur de Europa, en el que más de 1.000 expositores darán a conocer las últimas novedades en técnicas, de maquinaria y equipos para bodegas y almazaras del 14 al 17 de febrero en Zaragoza. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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