Enoturismo ‘inabarcable’

La Prensa del Rioja fue pionera en la promoción enoturística desde finales de los ochenta

Cuando hace ya algo más de tres décadas publicábamos en La Prensa del Rioja nuestro primer número especial dedicado al turismo, difícilmente hubiéramos podido imaginar esa cifra de 800.000 visitas anuales que según un reciente estudio reciben las bodegas de Rioja. El objetivo de aquella edición fue promocionar en la feria FITUR de aquel año los atractivos de nuestra región, entre los que el vino solo tenía aún una tímida presencia, no del gusto de todos, incluidos los propios bodegueros. Aún no estaba acuñado el término ‘enoturismo’ y casi nadie pensaba que las bodegas abrirían algún día sus puertas a los turistas, como ya ocurría en la clásica región de Burdeos o la floreciente y ‘moderna’ California, que mencionábamos en aquella época de finales de los ochenta como ejemplos muy interesantes a seguir. Fruto de aquella labor pionera en la comunicación enoturística, el Gobierno de La Rioja nos concedió en 1993 el Premio al Fomento Turístico y la Red Mundial de Capitales y Grandes Viñedos el Premio Best Of de Comunicación 2014 de Turismo Vitivinícola en su primera convocatoria.

Ahora ha cambiado tanto la percepción del enoturismo por parte del sector vitivinícola riojano, que la Denominación está asociada a través de esa red de Grandes Capitales del Vino a las regiones que antes fueran un referente para ella y es capaz de ofrecer “un destino turístico ya maduro y de alta calidad, cuyo impacto económico para la DOCa Rioja se evalúa en 166 millones de euros”, según datos facilitados por el Consejo Regulador. Más allá de los datos de visitantes y del número de bodegas que han abierto sus puertas a los turistas del vino con ofertas cada vez más atractivas, el indicador inequívoco de la gran transformación que se ha producido y del potencial que exhibe una región como Rioja es la intensa agenda de actividades que las bodegas programan actualmente para atraer a los turistas.

El éxito de actividades formativas dirigidas a la gestión del enoturismo, como la organizada recientemente por el Consejo Regulador, es buena prueba del gran interés que existe actualmente por su desarrollo. El próximo mes de septiembre, mi buen amigo y excelente profesional del marketing y la comunicación digital, Alvaro Cerrada, ofrecerá un taller en el Aula de La Prensa del Rioja en el que desvelará cuales son las estrategias clave para atraer visitas a la bodega optimizando la publicidad en Facebook. Considera Álvaro que aún queda mucho por hacer, ya que el sector del vino se está quedando atrás en el manejo de nuevas herramientas de comunicación digital y redes sociales.

Sin duda, “Rioja ha demostrado ser capaz de enamorar al visitante con paisaje, arquitectura, historia y gastronomía”, como escribíamos hace años y corroboran ahora los autores del mencionado estudio. Desde La Prensa del Rioja seguimos impulsando el turismo con iniciativas como la edición este año del libro y organización de la exposición ‘La Rioja Inabarcable’. Su objetivo es comunicar a través de la interpretación de 26 artistas riojanos los importantes recursos turísticos de la región, desde los monasterios y arquitectura urbana de sus poblaciones, a los paisajes de viñedos, ríos y montañas, pasando por las fiestas y tradiciones riojanas, lo que en opinión del director general de Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja, Eduardo Rodríguez Osés, resulta un gran acierto, pues los hace sin duda mucho más atractivos. Una nueva visión de esa Rioja auténtica que tiene nombre de vino y que invita al visitante a apasionarse con la magia de esta tierra. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Felipe Nalda, enólogo: “Hasta la fecha, el cambio climático ha sido beneficioso en Rioja”

FELIPE NALDA, ENÓLOGO DE BODEGAS RIOJANAS
DESDE 1964 HASTA 2006 (FOTO MIGUEL HERREROS)

En un contexto de preocupación generalizada por las consecuencias del cambio climático, decir algo sobre este fenómeno que pueda sonar a positivo supone arriesgarse a ser encasillado entre los negacionistas o tildado de exceso de frivolidad. Asegura Felipe Nalda Frías, uno de los enólogos más prestigiosos de la vitivinicultura española, que uno de los factores que más han influido en la evolución de la enología en las dos últimas décadas ha sido “el cambio climático, que hasta la fecha ha sido beneficioso en Rioja, porque las uvas maduran mejor y los tratamientos son más eficientes”.

Felipe Nalda no es precisamente un recién llegado que busca notoriedad erigiéndose en líder de opinión. Hombre discreto y alejado de los afanes ‘estelares’ que tan frecuentemente encontramos en el mundo del vino, pertenece a esa estirpe de bodegueros que han fraguado la grandeza de Rioja y a una generación de enólogos que en la década de los años sesenta del pasado siglo fueron primeros actores de la revolución que experimentó esta denominación de Origen.

Desde el conocimiento que otorga esa larga experiencia, Felipe Nalda recuerda que hasta los años 70 algunas cosechas se perdían por enfermedades como el mildiu y el oidio”, como aquella del año 1972, en que no maduraron bien las uvas y no sabía qué hacer con ellas. Una situación muy difícil, sin duda el peor momento en su trayectoria profesional. Eran años de climatología muy adversa para la viticultura –“costaba que la uva madurara y había vendimias con nieve en la viña”- cuyas consecuencias negativas se han visto mitigadas en estas últimas décadas por el avance progresivo del denominado ‘cambio climático. Un cambio que, sin lugar a dudas, está afectando a los cultivos y modificando el carácter de los vinos, modificaciones que en algunas comarcas han resultado beneficiosas, como en opinión de Felipe Nalda es el caso de Rioja: “El cambio climático nos ha llevado por buen camino, de momento, pues ahora ya no se pierde una cosecha; al contrario, se garantizan”.

El maestro consagrado que en 1964, con apenas 24 años, tomó las riendas enológicas de Bodegas Riojanas, llevándolas durante casi medio siglo, habla de la evolución de la enología y de su propio trabajo con la humildad de los sabios.Ha habido un salto muy importante. Los años 80 fueron los de la incorporación de la tecnología, instalación para el frío, acero inoxidable, máquinas de prensado más eficientes… Ya entrada la década de los 90, nos dimos cuenta de la necesidad de que los enólogos saliéramos al viñedo para preocuparnos por la calidad de la uva, pues no éramos magos capaces de convertir uvas mediocres en grandes vinos”. A pesar de la incorporación de la tecnología, piensa que podemos seguir hablado de vinos de “elaboración artesana”, pues tenemos muchos más medios para que el proceso se desarrolle de la mejor forma posible, “pero nuestra intervención es solo para dirigirlo”. Y se muestra convencido de que, además del cambio climático, otro de los cambios más importantes que se han producido en la enología actual ha sido “la incorporación de mujeres a la profesión, por supuesto licenciadas”.

(Texto:  Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja).

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Legiruela, la uva que surgió del frío, escala los muros monacales. Investigadores descubren en Valvanera esta variedad adaptada a climas fríos.

Los monasterios, reserva espiritual y vitícola. En el de Valvanera, justo debajo de la plaza de la Hospedería, entre los arcos y el bar del albergue, trepa por el muro de contención de la explanada una planta de la variedad Legiruela.

Los monasterios no solo fueron durante siglos refugio del conocimiento, albergando con celo entre sus muros saberes en ocasiones prohibidos. Es bien conocido el papel que jugaron en algunos territorios como conservadores y transmisores de la viticultura y elaboración del vino. Hoy encontramos en el Monasterio de Valvanera, encaramado a 1.000 m de altitud a los pies del San Lorenzo, no solo un refugio para el espíritu, sino también para una de las cepas mejor adaptadas a los climas fríos, como es la Legiruela. La han descubierto investigadores de la Universidad de La Rioja / Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (F. Martínez de Toda, J. C. Sancha, P. Balda y J. Ibáñez). Y no por casualidad, pues tienen en su haber otros descubrimientos en nuestra región, desde ‘vitis silvestris’ a cepas de variedades prácticamente desaparecidas, que han sido recuperadas con éxito para nuestra viticultura. El resultado del análisis e identificación realizado en el Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino mostró que la cepa se correspondía con la variedad Legiruela, una variedad blanca especialmente adaptada a climas fríos, con una brotación tardía, que le permite escapar de las heladas de primavera, y una maduración muy temprana, que le permite madurar antes de que lleguen los fríos de otoño. Quien la plantó en Valvanera debía conocer su especial adaptación a esa altitud y su capacidad para madurar en esas condiciones y, por eso, recurrió a ella a pesar de no existir en el viñedo de la región. Debido al importante papel que jugaron en el desarrollo de la vitivinicultura, no parece descabellado pensar en opinión de los investigadores, que fueran los Benedictinos los responsables de la plantación y existencia de esta variedad en Valvanera, aprovechando sus conocimientos sobre viticultura y sobre el comportamiento de otras variedades de vid en zonas vitícolas europeas más frías.

En la próxima edición de La Prensa del Rioja publicaremos un trabajo del equipo de investigación sobre este descubrimiento, que tiene un especial interés en el contexto de la preocupación actual por los efectos del cambio climático sobre la viticultura. (Texto: Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

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Rioja cuenta ya con un centenar de ‘Educadores’ certificados de 22 países

 

El Consejo Regulador recibió en junio al primer grupo de la tercera promoción de ‘educadores de Rioja’, 15 aspirantes de nacionalidad china que disfrutaron de los valores y la cultura del Rioja en la propia Denominación.

El balance de las tres primeras ediciones del Programa Oficial de Educadores de Rioja, puesto en marcha por el Consejo Regulador en 2016, no puede ser más positivo: Rioja cuenta ya con 100 educadores certificados de 22 países. La acogida ha sido tan exitosa, que ha generado una demanda muy superior a la oferta de plazas disponibles por parte de profesionales muy cualificados que presentan sus candidaturas en cada nueva convocatoria. La iniciativa persigue captar a este tipo de profesionales con habilidades de comunicación y capacidad de influencia en sus respectivos países para que actúen como educadores homologados por el Consejo, garantizando así la calidad y rigor del conocimiento que transmitan de los vinos y de las experiencias que ofrece Rioja. La certificación se basa en un aprendizaje teórico ‘online’, así como en una formación práctica que se completa con una visita a la región.

Durante el pasado año 2018, 45 profesionales de todo el mundo cursaron la tercera edición del programa, una promoción que ha estado formada por tres grupos. Como novedad, España y China han contado en esta promoción con un grupo propio, ya que en ediciones anteriores ambos países habían representado más del 60% del total de las inscripciones recibidas, mientras que el tercer grupo ha estado formado por candidatos del resto del mundo. En la visita que realizó en junio al Consejo Regulador uno de los tres grupos de la tercera promoción de ‘educadores de Rioja’, integrado por 15 aspirantes de nacionalidad china, un estudiante del curso llamado Tu Xu aseguró que “la experiencia está siendo muy satisfactoria” y que la mejor manera de conocer y aprender los valores y la cultura de Rioja es mediante esta “inmersión en la Denominación, compartiendo tiempo con su gente”, de quien considera que “su generosidad y autenticidad son, sin duda, su verdadera riqueza”.

Los casi 300 candidatos que se presentaron a esta tercera promoción de educadores mostraban perfiles con amplia experiencia profesional y formativa en el mundo del vino, lo que dificulta una elección que necesariamente ha de ser muy selectiva para cubrir las plazas disponibles. El Consejo Regulador, junto a sus agencias de promoción en los principales mercados de Rioja, realiza esta selección en base al currículo, habilidades de comunicación y una experiencia profesional mínima en el mundo del vino de al menos dos años, bien sea en marketing, educación o sumillería, así como en el comercio y la distribución de vino. Los ‘educadores oficiales de Rioja’ podrán desarrollar actividades formativas por cuenta propia o por cuenta del Consejo Regulador o de las bodegas e importadores de Rioja. La certificación tiene una validez de 4 años y el requisito para renovarla es cumplir una serie de compromisos, como el de impartir un mínimo de actividades formativas, de las que el educador podrá expedir a sus alumnos diplomas avalados por el Consejo Regulador.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Madera de líder para resistir y ganar: la helada del 17 congeló las ventas de Rioja del 18

Portada del nº 227 de La Prensa del Rioja (Foto de Fernando Caballero / Reproimagen)

La vid es una planta resistente y agradecida, curtida en inclemencias climatológicas y cultivadores de toda índole, profundamente enraizada y bien preparada para afrontar las adversidades. Algunas cepas, como la que ilustra la portada del nº 227 de La Prensa del Rioja, posiblemente centenaria, exhiben con orgullo un porte señorial que parece desafiar a las reconversiones al emparrado, a los arranques subvencionados, a las crisis económicas e incluso a la eutipiosis, el moderno cáncer del viñedo, y al propio envejecimiento natural. Madera de líder. Todo un símbolo. Ni esas heladas cíclicas, como la del 29 de abril de 2017 que cercenó sus retoños, le hacen mella. Pero no por esperadas han sido menos preocupantes para las gentes del vino las previsibles consecuencias de esa imprevisible helada. Una merma considerable en la producción de esa cosecha (68 millones de litros menos que en la cosecha 2016) generó un déficit de abastecimiento (34 m de l menos que el volumen total de ventas del año) que permitía prever una subida de precios de materia prima y una caída en las ventas. El reto era que el batacazo no fuera del calibre del ocurrido en los años 1999/2000, en que se acumuló una caída de ventas del 30%. El 7,35% finalmente perdido queda lejos de aquella debacle finisecular, pero eso no significa, como reconoce el presidente del Consejo Regulador, que no se haya generado tensión y que “la tendencia sea preocupante y nos haga replantear la estrategia en el mercado nacional”.

Disponer de una ‘despensa’ rebosante de existencias de vino del 2018, listo para conquistar de nuevo las estanterías perdidas en los supermercados de Alemania y Reino Unido, permite “afrontar con cierta calma un 2019 clave para consolidarse como región líder”, pedía Fernando Salamero confiando en la madurez del sector, para concluir asegurando que “la situación en Rioja es de equilibrio y contamos con ambición y con herramientas suficientes para poder afrontar el futuro con tranquilidad”. Se refería a las esperanzas puestas en el buen funcionamiento del recién creado ‘stock cualitativo’ (al que se han acogido 8 m de l de la cosecha 2018) y al tirón que puedan tener las nuevas indicaciones, como son los Viñedos Singulares (76 solicitudes de inscripción que suman 140 hectáreas) y los Espumosos de Calidad de Rioja, cuya elaboración han comenzado 16 bodegas.

Pero estas herramientas se han creado con el objetivo prioritario de reposicionar en imagen y precio al conjunto de la Denominación, es decir, de incrementar el valor, objetivo que se viene repitiendo como un ‘mantra’ durante los últimos años y que una parte del sector considera contradictorio con la presencia masiva en los segmentos de mercado más competitivos. ‘Dilema habemus’ de difícil solución sobre la estrategia a seguir, pues parece evidente que subir peldaños en valor conlleva sacrificar volumen. Desde luego aquella previsión del Plan Estratégico 2005-2020 de alcanzar los 300 m de l se ha alejado del horizonte, y no porque la revalorización haya alcanzado el nivel deseado (tampoco nadie olfateó entonces la crisis).

Nos recordaba don Camilo José Cela en aquellas memorables reuniones del jurado del Premio Prestigio Rioja en Zalacaín que el lema de su Fundación era ‘El que resiste, gana’, pues se consideraba todo un experto en el arte de la resistencia. Para tener madera de líderes hay que superar muchas pruebas de resistencia y la historia de Rioja ha estado siempre jalonada de ellas, ha sido más una carrera de obstáculos que un camino de vino y rosas, como bien nos ejemplifican esas cepas centenarias que sobreviven en nuestros campos. . (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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La magia de la ‘autenticidad’

“Somos únicos, diferentes a cualquier otro lugar del mundo, y estamos orgullosos de ello” aseguró la consejera del Gobierno de La Rioja Leonor González Menorca, acompañada por el director general de Turismo, Eduardo Rodríguez Osés, cuando presentaron recientemente el nuevo lema que acompañará las campañas de promoción turística de esta región. Debo reconocer que sentí una gran satisfacción cuando escuché que dicho lema era ‘La Rioja Auténtica’, aunque sigo manteniendo una alta estima por el anterior eslogan ‘La tierra con nombre de vino’, cuyo gran acierto le permitirá perdurar indefinidamente. Como resulta obvio, ‘La Rioja Auténtica’ es un lema ideado con el objetivo de transmitir una imagen de La Rioja asociada a las raíces que definen la personalidad y singularidad de este territorio. Y particularmente siempre he pensado que en cualquier mensaje promocional de nuestra región resultaba imprescindible tener en cuenta sus raíces e identidad, pues aportan un gran valor a la comunicación y a la imagen que se desea proyectar. Las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja han dado prueba de ello desde hace casi 35 años. Un motivo más para sentirse satisfecho por el enfoque es su concordancia con otras campañas, lo que siempre contribuye a generar sinergias, tan necesarias en una región pequeña como ésta y, por tanto, con recursos muy limitados. En el planteamiento de La Rioja Turismo subyace una intención similar a la que anima el nuevo ‘mensaje de marca’ lanzado la pasada primavera por el Consejo Regulador para los vinos de Rioja. “Saber quién eres” apela igualmente a los orígenes e identidad como patrimonio irrenunciable y valioso, “vinculando la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad”, que se ha convertido en eje principal de la promoción institucional de los vinos de Rioja. Concepto, por otra parte, excelente valorado por los consumidores cuando se refiere a la credibilidad que los vinos de Rioja han conseguido transmitir respecto a ‘la autenticidad’ de su origen y confianza en los documentos de certificación del Consejo Regulador que acompañan cada botella de Rioja. También hay una gran dosis de autenticidad en la literatura de Andrés Pascual (ver entrevista en nº 226 de La Prensa del Rioja). El escritor desnuda a sus personajes en busca de su yo más profundo y de una verdad que trascienda las apariencias de una sociedad plagada de convencionalismos, del mismo modo que va despojando la realidad de las capas de cebolla que ocultan, como en la simbólicamente llamada ‘Finca Las Brumas’, secretos inconfesables, dramas silenciados y conflictos que el paso del tiempo no consigue disipar. Su última novela “A merced de un dios salvaje” representa también una vuelta a los orígenes, a su tierra natal, cuyos paisajes, pueblos y gentes ha convertido en fuente de inspiración y materia prima narrativa. Autenticidad reforzada por aportar las propias experiencias del autor dentro del mundo del vino y del ámbito rural en que se desarrolla la trama argumental. Como una muestra más de su autenticidad, la novela ha dado lugar a una original iniciativa de La Rioja Turismo que consiste en recorrer una ruta diseñada sobre los mismos escenarios en los que se desarrolla la novela: San Vicente de la Sonsierra, Peciña, Haro, Briones, Nájera y Logroño. Aunque son conceptos contradictorios, en ocasiones la autenticidad también puede estar llena de magia. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Los dioses del vino no son salvajes

‘A merced de un dios salvaje’, última novela del escritor riojano Andrés Pascual, está ambientada en el mundo del vino de Rioja y da visibilidad a una enfermedad rara, llamada el ‘Síndrome de Dravet’, que Andrés Pascual conoció por casualidad en una viña.

Reconozco que más que una pregunta para iniciar la entrevista*, pareció sonar a reproche. Me sorprendía que el título “A merced de un dios salvaje” invocara a los dioses del vino como dioses salvajes, cuando Baco o Dioniso siempre han estado vinculados a la alegría de vivir. Le recordé al protagonista de nuestra entrevista que otro escritor, el Nobel Mario Vargas Llosa, había asegurado que “el vino es la bebida de la convivialidad, es sentimiento y expresión de los sentidos”. “El vino es un símbolo de la cultura a la que pertenezco, está en el corazón mismo de una cultura que ha llevado a su más alta manifestación la idea de la convivencia, el diálogo, la participación y la celebración de la vida”. Lo dijo en la conferencia “La aventura de Dionysio”, pronunciada en Logroño en junio de 1996 con motivo de recibir el Premio Prestigio Rioja.

Relajado tras una exitosa ruta de promoción, Andrés Pascual exhibió su permanente sonrisa de hombre feliz, reflexionó unos segundos y expuso sin titubeos una convincente argumentación, que apuntaba directamente al significado más profundo de la compleja trama de su novela. “Baco y Dioniso son dioses bastante generosos, entre otras cosas porque me han dado la oportunidad de escribir este puñado de páginas. Los dioses salvajes tienen otra cara bastante más perversa. A veces pasan desapercibidos pero son los que realmente nos impiden dar pasos hacia adelante. Cada uno tiene los suyos propios y se manifiestan en forma de enfermedades, conflictos laborales, pecados heredados de nuestros padres, o bien bajo el peso de la tradición o el de la religión… Cualquiera de estas piedras que vamos metiendo en la mochila y nos impiden caminar son dioses salvajes. Baco y Dioniso, muy al contrario, nos echan una mano de vez en cuando para que nos demos cuenta de que la vida, sin ser fácil, es más simple de lo que pensamos”. Se muestra completamente convencido de que “algo tan maravilloso y tan mágico como es el vino no puede generar por sí mismo algo insano, algo que no sea saludable para el alma”.

Con igual fluidez expresiva que su narrativa, Andrés Pascual nos conduce al universo interior de ‘A merced de un dios salvaje’, que pone el foco sobre una enfermedad rara llamada el ‘Síndrome de Dravet’, de la que se enteró por casualidad precisamente en una viña. El autor traza un paralelismo con el heroísmo cotidiano de las cepas del Rioja, que en un suelo pobre y muy duro de trabajar dan un vino excelente. “Este heroísmo me conmovía y por eso lo convertí en el pilar de la novela, que trata de gente que no se doblega ante su destino y que no mira cuánto tiempo le va a costar alcanzar la meta. Simplemente se preocupa de estar siempre caminando hacia ella. Los padres, madres, hermanos, familiares y amigos de aquellos que luchan en el reino de la tormenta, como ellos llaman al ‘Síndrome de Dravet’, eran capaces de seguir viviendo sin hincar la rodilla ante este dios salvaje. Me pareció fascinante no solamente para la novela sino para la vida en general”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

*La entrevista a Andrés Pascual aparecerá publicada en el nº 226 de La Prensa del Rioja la próxima semana.

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