La magia de la ‘autenticidad’

“Somos únicos, diferentes a cualquier otro lugar del mundo, y estamos orgullosos de ello” aseguró la consejera del Gobierno de La Rioja Leonor González Menorca, acompañada por el director general de Turismo, Eduardo Rodríguez Osés, cuando presentaron recientemente el nuevo lema que acompañará las campañas de promoción turística de esta región. Debo reconocer que sentí una gran satisfacción cuando escuché que dicho lema era ‘La Rioja Auténtica’, aunque sigo manteniendo una alta estima por el anterior eslogan ‘La tierra con nombre de vino’, cuyo gran acierto le permitirá perdurar indefinidamente. Como resulta obvio, ‘La Rioja Auténtica’ es un lema ideado con el objetivo de transmitir una imagen de La Rioja asociada a las raíces que definen la personalidad y singularidad de este territorio. Y particularmente siempre he pensado que en cualquier mensaje promocional de nuestra región resultaba imprescindible tener en cuenta sus raíces e identidad, pues aportan un gran valor a la comunicación y a la imagen que se desea proyectar. Las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja han dado prueba de ello desde hace casi 35 años. Un motivo más para sentirse satisfecho por el enfoque es su concordancia con otras campañas, lo que siempre contribuye a generar sinergias, tan necesarias en una región pequeña como ésta y, por tanto, con recursos muy limitados. En el planteamiento de La Rioja Turismo subyace una intención similar a la que anima el nuevo ‘mensaje de marca’ lanzado la pasada primavera por el Consejo Regulador para los vinos de Rioja. “Saber quién eres” apela igualmente a los orígenes e identidad como patrimonio irrenunciable y valioso, “vinculando la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad”, que se ha convertido en eje principal de la promoción institucional de los vinos de Rioja. Concepto, por otra parte, excelente valorado por los consumidores cuando se refiere a la credibilidad que los vinos de Rioja han conseguido transmitir respecto a ‘la autenticidad’ de su origen y confianza en los documentos de certificación del Consejo Regulador que acompañan cada botella de Rioja. También hay una gran dosis de autenticidad en la literatura de Andrés Pascual (ver entrevista en nº 226 de La Prensa del Rioja). El escritor desnuda a sus personajes en busca de su yo más profundo y de una verdad que trascienda las apariencias de una sociedad plagada de convencionalismos, del mismo modo que va despojando la realidad de las capas de cebolla que ocultan, como en la simbólicamente llamada ‘Finca Las Brumas’, secretos inconfesables, dramas silenciados y conflictos que el paso del tiempo no consigue disipar. Su última novela “A merced de un dios salvaje” representa también una vuelta a los orígenes, a su tierra natal, cuyos paisajes, pueblos y gentes ha convertido en fuente de inspiración y materia prima narrativa. Autenticidad reforzada por aportar las propias experiencias del autor dentro del mundo del vino y del ámbito rural en que se desarrolla la trama argumental. Como una muestra más de su autenticidad, la novela ha dado lugar a una original iniciativa de La Rioja Turismo que consiste en recorrer una ruta diseñada sobre los mismos escenarios en los que se desarrolla la novela: San Vicente de la Sonsierra, Peciña, Haro, Briones, Nájera y Logroño. Aunque son conceptos contradictorios, en ocasiones la autenticidad también puede estar llena de magia. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Los dioses del vino no son salvajes

‘A merced de un dios salvaje’, última novela del escritor riojano Andrés Pascual, está ambientada en el mundo del vino de Rioja y da visibilidad a una enfermedad rara, llamada el ‘Síndrome de Dravet’, que Andrés Pascual conoció por casualidad en una viña.

Reconozco que más que una pregunta para iniciar la entrevista*, pareció sonar a reproche. Me sorprendía que el título “A merced de un dios salvaje” invocara a los dioses del vino como dioses salvajes, cuando Baco o Dioniso siempre han estado vinculados a la alegría de vivir. Le recordé al protagonista de nuestra entrevista que otro escritor, el Nobel Mario Vargas Llosa, había asegurado que “el vino es la bebida de la convivialidad, es sentimiento y expresión de los sentidos”. “El vino es un símbolo de la cultura a la que pertenezco, está en el corazón mismo de una cultura que ha llevado a su más alta manifestación la idea de la convivencia, el diálogo, la participación y la celebración de la vida”. Lo dijo en la conferencia “La aventura de Dionysio”, pronunciada en Logroño en junio de 1996 con motivo de recibir el Premio Prestigio Rioja.

Relajado tras una exitosa ruta de promoción, Andrés Pascual exhibió su permanente sonrisa de hombre feliz, reflexionó unos segundos y expuso sin titubeos una convincente argumentación, que apuntaba directamente al significado más profundo de la compleja trama de su novela. “Baco y Dioniso son dioses bastante generosos, entre otras cosas porque me han dado la oportunidad de escribir este puñado de páginas. Los dioses salvajes tienen otra cara bastante más perversa. A veces pasan desapercibidos pero son los que realmente nos impiden dar pasos hacia adelante. Cada uno tiene los suyos propios y se manifiestan en forma de enfermedades, conflictos laborales, pecados heredados de nuestros padres, o bien bajo el peso de la tradición o el de la religión… Cualquiera de estas piedras que vamos metiendo en la mochila y nos impiden caminar son dioses salvajes. Baco y Dioniso, muy al contrario, nos echan una mano de vez en cuando para que nos demos cuenta de que la vida, sin ser fácil, es más simple de lo que pensamos”. Se muestra completamente convencido de que “algo tan maravilloso y tan mágico como es el vino no puede generar por sí mismo algo insano, algo que no sea saludable para el alma”.

Con igual fluidez expresiva que su narrativa, Andrés Pascual nos conduce al universo interior de ‘A merced de un dios salvaje’, que pone el foco sobre una enfermedad rara llamada el ‘Síndrome de Dravet’, de la que se enteró por casualidad precisamente en una viña. El autor traza un paralelismo con el heroísmo cotidiano de las cepas del Rioja, que en un suelo pobre y muy duro de trabajar dan un vino excelente. “Este heroísmo me conmovía y por eso lo convertí en el pilar de la novela, que trata de gente que no se doblega ante su destino y que no mira cuánto tiempo le va a costar alcanzar la meta. Simplemente se preocupa de estar siempre caminando hacia ella. Los padres, madres, hermanos, familiares y amigos de aquellos que luchan en el reino de la tormenta, como ellos llaman al ‘Síndrome de Dravet’, eran capaces de seguir viviendo sin hincar la rodilla ante este dios salvaje. Me pareció fascinante no solamente para la novela sino para la vida en general”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

*La entrevista a Andrés Pascual aparecerá publicada en el nº 226 de La Prensa del Rioja la próxima semana.

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Una vendimia estratégica para equilibrar la despensa

Vendimia de la finca El Monte de Bodegas Riojanas en Cenicero. Las tecnologías de la viticultura de precisión están propiciando un salto cualitativo en Rioja.

La vendimia ha vuelto a desarrollarse en la D.O. Calificada Rioja en fechas tradicionales, que fijaban su apogeo en torno a la festividad de la Virgen del Pilar, extendiéndose a lo largo de dos meses desde primeros de septiembre en las localidades más orientales hasta finales de octubre en las zonas occidentales de mayor altitud. Por tanto, a fecha de este escrito -19 de octubre- los vendimiadores afrontan la fase final de una vendimia que aún mantiene cientos de tractores con sus remolques repletos de uva por los caminos y carreteras de la Rioja Alta y Alavesa.

Estoy convencido de que finalmente esta vendimia despejará muchas de las incertidumbres que han jalonado esta campaña vitivinícola. Por el momento ya podemos ver cómo el desasosiego de los viticultores y enólogos en los meses de mayo y junio, que alcanzaba cierto tono de psicosis, pues la amenaza no era para menos, se ha tornado en caras de satisfacción. La climatología primaveral fue muy adversa para el estado sanitario de las vides, generando una gran alarma en el sector y, lo más importante, provocando una respuesta generalizada de los viticultores que ha dado la justa medida del alto nivel de profesionalidad que ha alcanzado este colectivo. Los tratamientos fitosanitarios minimizaron los efectos negativos de la excesiva humedad y la excelente climatología de agosto y septiembre completaron la labor, permitiendo un excelente proceso de maduración y un estado sanitario muy aceptable del fruto a la hora de vendimiar.

En el propio desarrollo de la vendimia estamos viendo como conceptos tradicionales, como el realizarla de forma masiva y continuada, van quedando atrás en Rioja, sustituidos por nuevos métodos orientados a la obtención de la máxima calidad. Las vendimias familiares, aprovechando días festivos, son ya historia, como lo demuestra el hecho de que haya bodegas que no abren sus tolvas esos días festivos. Planificar y realizar la vendimia de forma selectiva y escalonada es ya una realidad generalizada, a la que se suman iniciativas como la que Bodegas Riojanas ponía en marcha esta campaña 2018 y que responde a la tendencia a desarrollar desde el propio viñedo las estrategias de diferenciación de los vinos que demandan actualmente los mercados. El nuevo protocolo de zonificación de Bodegas Riojanas establece la clasificación de las parcelas en base a la medición de la calidad de la uva obtenida en cada una de ellas a partir de una serie de parámetros, lo que permitirá trabajar los mostos con diferentes técnicas enológicas a fin de obtener los mejores resultados en función del tipo de vino al que se van a destinar, así como poner en valor el esfuerzo de los viticultores por conseguir el máximo nivel de calidad en dichas parcelas.

La cosecha también será generosa en cantidad, algo que será fundamental para conseguir volver por la senda del equilibrio, concepto clave en esta Denominación para seguir garantizando el desarrollo estable que ha venido teniendo en los últimos quince años. Hay que recordar en este sentido que, por obra y gracia de una gran helada, la cosecha 2017 fue unos 30 millones de litros inferior al volumen de comercialización alcanzado ese año. El punto de equilibrio que se considera idóneo para esta Denominación es disponer de unas existencias tres veces superiores a las ventas anuales, teniendo en cuenta las diferentes categorías de vinos con envejecimiento que se comercializan. Esta ratio existencias-ventas se encontraba a fecha 31 de diciembre en 2,68, razón por la cual creo que no será exagerado afirmar que la 2018 será una cosecha estratégica para equilibrar la despensa. El potencial productivo podemos calcularlo en base a las 65.579 hectáreas de viñedo con que cuenta la Denominación y al rendimiento máximo autorizado por el Consejo para esta campaña (7.150 kg/h para variedades tintas y 9.900 kg/h para blancas), lo que nos da una producción máxima amparable por la D.O. de 485 millones de kg de uva (unos 340 millones de litros de vino). La cantidad que definitivamente se ampare esta añada será algo inferior, porque no todos los viñedos alcanzan el rendimiento máximo, pero entrará en juego otra novedad, el stock cualitativo, que permitirá almacenar una parte de la producción no amparada. Como es voluntario, todavía una incógnita.

Todas estas circunstancias que han jalonado la campaña no nos permiten, como nos gusta a los periodistas, definir el perfil de la cosecha de una forma muy concreta. Pendientes de lo que puedan decir los verdaderos expertos en esa jornada de balance de vendimia convocada por la Asociación de Enólogos para el próximo 30 de octubre -interesante iniciativa-, probablemente sea una de esas añadas presididas por la heterogeneidad, algo que en Rioja no resulta por otra parte tan extraordinario.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

 

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El riguroso sistema de control de Rioja evoluciona para ofrecer mayores garantías de autenticidad

Portada del número cinco de La Prensa del Rioja, publicado en 1986 y dedicado a los controles de calidad.

Con el título “El Rioja en el banquillo”, La Prensa del Rioja publicaba el primer reportaje dedicado a los controles de calidad en esta Denominación. Era el número cinco de la revista, año 1986, y aún Rioja no ostentaba el flamante título de ‘Calificada’. Llegaría cinco años después y, en una buena parte, como consecuencia de la implantación por parte del Consejo Regulador durante esa década de los ‘ochenta’ del riguroso sistema de control de calidad, origen, envejecimiento y añadas que describíamos en aquel reportaje. El entonces presidente del Consejo, Santiago Coello, editorializaba sobre el tema destacando “el esfuerzo notable que ha realizado el sector vitivinícola riojano para dotarse de unos medios de control verdaderamente exigentes y sin respuesta equivalente ni aproximada en ningún otro lugar”, al tiempo que aprovechaba para reivindicar una vez más a la Administración del Estado la concesión de la Calificada.

 

Quien le sucedería en la presidencia, Ángel de Jaime, pedía igualmente reconocimiento al “esfuerzo del sector y sus organismos rectores para garantizar al consumidor de forma creíble y eficaz la genuinidad, tipicidad y calidad de los vinos de Rioja”, con lo que daba por cerrado el “ciclo del control” y animaba, recién incorporada España al ‘Mercado Común’, a “encarar sin complejos la nueva situación europea” y resolver la “gran asignatura pendiente”: equilibrar oferta y demanda. “Cuando empiecen a manejarse en Rioja conceptos como acuerdo interprofesional, reserva calitativa o stock regulador se habrá llegado a la culminación del proceso de desarrollo del sector vitivinícola riojano”, concluía. Ambos han llegado, aunque no tan rápido: la Interprofesional en 2003 y el stock cualitativo se ha creado en esta campaña 2018.

 

Siguiendo con el reportaje publicado en 1986, lo completaba Manuel Ruiz Hernandez, prestigioso técnico de la Estación Enológica de Haro, que detallaba los controles analíticos y organolépticos que se realizaban (“exponemos lo que hasta el momento se hace y lo que en el ánimo de nuestra posición en la Europa administrativa se realizará a partir de ahora”), así como una encuesta en la que seis bodegueros valoraban unánimemente como necesarios y beneficiosos los controles establecidos “para hacer creíble a una Denominación y su Consejo”, afirmaba Marcelo Frías, de Bodegas Riojanas.

 

Por mi parte, desde el primer momento tuve muy claro que el control representaba un importante activo de comunicación para Rioja, ya que, como creían sus impulsores y principales actores, reportaba credibilidad a la Denominación y podía contribuir de forma muy positiva a construir la imagen de los vinos de Rioja aportando valor al prestigio que las bodegas históricas de la región les habían procurado desde la segunda mitad del Siglo XIX. “Precisamente por haber alcanzado las más altas cotas de prestigio, Rioja ha sido la primera Denominación en dotarse de un completo, riguroso y eficaz sistema de control que afecta por igual a producción y comercialización y que incide tanto sobre la cantidad como sobre la calidad”, escribí en la introducción del reportaje, que concluía destacando el ‘control por ordenador’ cuando aún la informática se encontraba en sus primeros balbuceos. Actualmente, como puede comprobarse en el reportaje publicado en el nº 225 de La Prensa del Rioja, el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación ha permitido un gran salto cualitativo en el control, al tiempo que gana peso el sistema tradicional de ‘inspección física’, prueba todo ello de la convicción que sigue habiendo en el sector vitivinícola riojano sobre el valor añadido que representa cumplir una normativa más exigente que la de otras denominaciones. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

 

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El enoturismo en Rioja también apuesta por la excelencia para generar valor

Grupo de universitarios de varios países visitando el Barrio de la Estación de Haro.

Si la calidad fue el gran reto que debieron afrontar los vinos riojanos durante décadas, en el Siglo XXI nos encontramos en una nueva etapa del desarrollo de la Denominación, que ha asumido como gran objetivo la ‘EXCELENCIA’ a fin de generar ‘VALOR’. Es un paso ambicioso respecto a la cómoda situación alcanzada en los mercados con una imagen imbatible de excelente relación calidad-precio. Pero ni todos los integrantes del sector están dispuestos a dar el paso, ni el objetivo está al alcance de todos. Lo importante es que se avance en esa dirección y los dirigentes de la Denominación actúen con visión de futuro a la hora de definir las estrategias y adoptar las medidas de gestión que resulten más coherentes para la consecución de ese objetivo de ‘excelencia’. No sirve solo con pronunciamientos teóricos y declaraciones de buenas intenciones. Además de trabajar sobre el producto para mejorar su calidad desde el viñedo a la bodega, es preciso dotarlo de atributos como la historia, el entorno paisajístico y humano, la arquitectura, la gastronomía…

En este contexto, como no podía ser de otra manera, la actual estrategia enoturística de la D.O. Calificada Rioja también se plantea desde la perspectiva de la excelencia para que realmente represente un importante argumento de valor para los vinos de Rioja, tal como planteaba el Plan Estratégico de Rioja 2005-2020. La región vinícola española más prestigiosa ha volcado todo su potencial en el desarrollo de una oferta enoturística de calidad que contribuye a proyectar una imagen de prestigio de sus vinos y a fidelizar a los consumidores. Tanto las administraciones de la tres comunidades autónomas con intereses en la Denominación (La Rioja, Álava y Navarra), como algunos ayuntamientos (Logroño, Haro, Elciego, Aldeanueva de Ebro, Laguardia, etc.) y diversas entidades públicas y privadas, han impulsado el turismo del vino con iniciativas muy diversas. Pero el impulso definitivo ha sido posible gracias a la evolución experimentada por un buen número de bodegas de Rioja, que en las dos últimas décadas han realizado importantes inversiones destinadas a habilitar espacios para visitar sus instalaciones, a incorporar personal cualificado y a programar actividades formativas y de ocio. Un reciente estudio realizado entre un centenar de estas bodegas, que en algún caso llevan abiertas al público desde hace más de 30 años, confirma que la mayoría cuenta con un departamento de enoturismo, que el inglés es el idioma más utilizado y que alguna ha alcanzado los 75.000 visitantes anuales. Aunque no debe olvidarse a la hora de valorar cifras que, a diferencia de otras regiones vinícolas enclavadas en destinos turísticos de primera magnitud, como Andalucía, con millones de visitantes al año, en Rioja el vino se ha convertido en el principal reclamo. Y para más INRI suelen ofrecerse las cifras de visitantes de la DO segmentadas por cada una de las tres Comunidades Autónomas que la integran.

Los recursos de los que dispone la D.O. Ca. Rioja la hacen sumamente atractiva para el ‘turismo del vino’: bodegas antiguas y modernas, espectaculares paisajes de viñedo, valioso entorno histórico y monumental, fiestas populares y eventos organizados en torno al vino, excelente gastronomía… Todo lo necesario para que los turistas se sumerjan en este apasionante mundo del vino que en Rioja impregna a toda la sociedad. Como puede verse en el último número de La Prensa del Rioja, esta DO cuenta con ejemplos destacados de varias bodegas y de municipios como Aldeanueva de Ebro con su ‘ENTREVIÑAS’, un auténtico festival con jornadas profesionales de debate, visitas a bodegas, feria de vinos, catas, concursos, actuaciones musicales… Consolidar la imagen de Rioja como destino enoturístico contribuirá a mejorar el posicionamiento de la marca Rioja en los mercados y, por tanto, a crecer en valor. Como ponía de manifiesto un informe de AC Nielsen “el turismo alrededor del vino será un motor de crecimiento en los próximos años, al igual que el mundo digital, la innovación y el carácter saludable del vino”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Las diez variedades de uva más premiadas en el Concurso Mundial se Bruselas entre las 320 presentadas

Asegura el director general de Concurso Mundial de Bruselas, Thomas Costenoble, que “hoy en día se producen vinos de calidad en todo el planeta, ya que las variedades que en su día fueron autóctonas se han convertido en internacionales y han tenido excelentes resultados en sus nuevos territorios de cultivo”. Ejemplos significativos son la Chardonnay, originaria de Borgoña, que se ha convertido en la variedad blanca más plantada en China, o la Cabernet Sauvignon, originaria de Burdeos, que ha conseguido con los vinos chinos el mayor número de medallas. Destaca igualmente el director del concurso que “los jurados también premiaron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas”. Entre las más de 320 variedades de uva de las que procedían los 9.180 vinos de 48 países que participaron en el Concurso Mundial de Bruselas celebrado en Pekín el pasado mes de mayo, las diez variedades más premiadas por los jurados han sido: Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Chardonnay, Garnacha, Sauvignon Blanc, Touriga Nacional, Pinot Noir y Primitivo.

Originaria de Burdeos, la variedad Merlot es la más cultivada en Francia y hoy en día se encuentra plantada en 37 países. Los vinos franceses de esta variedad obtuvieron el mayor número de medallas (214), seguidos de China (15), España (13) e Italia (10). En China se encuentra la mayor superficie (60.000 ha) de Cabernet Sauvignon del mundo, por lo que no es de extrañar que fuera este país el que más medallas obtuvo con vinos de esta variedad (62 medallas), frente a las 38 de Francia y las 33 de Chile, donde representa cerca del 20% de la superficie vitícola del país. La tercera variedad más premiada, el Tempranillo, es la quinta más cultivada en el mundo, pero concentra en España el 88% de su superficie total, por lo que el 98% de las medallas correspondieron a vinos españoles. La novedad en estos tres primeros puestos respecto al concurso del año pasado es el orden, ya que el Tempranillo ocupó el primer puesto en 2017, probablemente por el hecho de celebrarse el concurso en Valladolid y haber mayor número de vinos y catadores españoles.

La Syrah es hoy en día una variedad de prestigio internacional que procede del Valle del Ródano, en Francia, país con mayor número de medallas (66), seguido de Portugal (32), España (26) y Australia (14), donde es la variedad más plantada. También Francia obtuvo el mayor número de galardones por sus Chardonnays (59 medallas), seguida de Italia (14) y China (13). Otra variedad blanca como la Sauvignon Blanc, tradicionalmente cultivada en Francia, se ha extendido igualmente a muchos países, siendo hoy la variedad blanca más plantada en Chile y en Nueva Zelanda. Estos países del “nuevo mundo” han introducido también el cultivo de una variedad originaria de Borgoña, como es la Pinot Noir, uva tinta con mayor superficie en Suiza, por lo que los dos países con más medallas para vinos de esta variedad son Francia (35) y Suiza (10), aunque también se reparten entre Italia, Australia, Bulgaria y China, con tres medallas cada una. Francia y España, países que producen el 87% de los vinos procedentes de Garnacha, obtuvieron el mayor número de medallas de esta variedad (147 y 52 respectivamente), del mismo modo que las 80 medallas de la variedad Touriga Nacional correspondieron exclusivamente a vinos portugueses y las medallas de la variedad Primitivo sólo fueron para vinos italianos.

Concluye el análisis de los resultados del Concurso su director Thomas Costenoble destacando que “los jurados también valoraron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas, distinguiendo a los países que cultivan principalmente variedades locales”. Así por ejemplo, los viñedos italianos están plantados principalmente con variedades autóctonas, como la Sangiovese (34 medallas) y la Montepulciano (30 medallas), que ocuparon el 2º y 3º lugar para los vinos italianos, precedidas sólo por la Primitivo (58 medallas). Algunos países que cultivan cientos de variedades de uva autóctonas, como Portugal (Touriga Nacional, Castelão, Touriga Franca y Baga) y Grecia (Assyrtiko, Agiorgitiko y Savatiano) han tenido la mayor proporción de medallas para sus vinos más auténticos. También obtuvo el mayor número de medallas para Suiza, próximo anfitrión del concurso, la indígena Chasselas, variedad de uva blanca originaria del norte del Lago Leman que ocupa el 27% del viñedo suizo. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Celebración de Bodegas David Moreno, pionera en enoturismo

David Moreno, acompañado por sus hijas Gemma y Paula, situadas ya al frente de la bodega, junto al presidente de La Rioja y grupo de invitados. (Foto: Gobierno de La Rioja)

No resulta fácil explicar cómo un joven ingeniero industrial de una gran compañía como SEAT decidió cambiar la confortable y segura economía que le proporcionaba su puesto de trabajo por el siempre incierto y arriesgado negocio del vino. Un negocio ‘sin techo’ que en los años sesenta y setenta abandonaron muchos viticultores en busca de las mejores oportunidades que ofrecía la industria en las ciudades. David Moreno decidió regresar a sus orígenes en 1981 y labrarse un futuro en aquello que le apasionaba, el vino. Se caló la boina, como su abuelo Ponciano, y volvió a las viñas que su padre David, panadero en Badarán, había dejado en los años sesenta para irse a Barcelona.

David Moreno celebró el pasado 15 de junio un acto conmemorativo del 30 aniversario de la construcción de su bodega en el que estuvo acompañado por una quincena de representantes de las instituciones y medios de comunicación riojanos. El presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, consideró “ejemplar una trayectoria en la que ha demostrado una gran capacidad de adaptación”, y elogió “el espíritu emprendedor que le ha convertido en una referencia fundamental en Rioja por su firme apuesta por el enoturismo”.

Con la campechanía y naturalidad que le caracterizan, David Moreno rescató la memoria de sus mayores y sus recuerdos infantiles en el pueblo, los inicios humildes del negocio y cómo a base de esfuerzo e ingenio logró abrirse camino en el mundo del vino, siendo la relación directa con los clientes el principal baluarte de la comercialización de sus vinos. Tras varios años elaborando en las antiguas bodegas de cosechero del pueblo, en 1988 construyó su propia bodega, que no ha dejado de ampliar, modernizar y adaptar a la evolución del turismo enológico, en el que fue pionero, vinculándose desde el primer momento al privilegiado enclave en que se encuentra, junto al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano y declarado Patrimonio de la Humanidad.

La gran apuesta de Bodegas David Moreno por un turismo enológico y cultural de calidad la sitúan entre las bodegas más visitadas de La Rioja. En 2016 recibió el premio ‘Mejor Bodega Abierta al Turismo’, que otorga la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), “por su extraordinaria apuesta por el turismo del vino, las múltiples actividades enoturísticas que ofrece a lo largo de todo el año, como el “coupage de barricas” o “la ruta senderista de los 3 guardaviñas”, una yincana del vino denominada “vincana” o los “momentos guardaviñas”, así como por su enfoque al turismo familiar”. Una espectacular prensa de viga de madera de olmo de finales del S XIX -David explica los avatares de su adquisición- recibe al visitante en la nave de elaboración, donde hay un pequeño museo con utensilios antiguos relacionados con la viticultura y la enología. Tampoco falta la proyección de un audiovisual muy didáctico, el recorrido por los calados que mantienen a la vista las paredes del terreno en el que están excavados, el Club del Vino, el comedor Gonzalo de Berceo con capacidad para 60 comensales, el ‘Santuario Vobiscum’ y la moderna ‘enotienda’, en la que se ofrece una degustación de los vinos acompañada siempre por un pincho de ‘chorizo y pan’, tan típico de Badarán. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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