Archivo de la categoría: Vinos y Bodegas

Los dioses del vino no son salvajes

‘A merced de un dios salvaje’, última novela del escritor riojano Andrés Pascual, está ambientada en el mundo del vino de Rioja y da visibilidad a una enfermedad rara, llamada el ‘Síndrome de Dravet’, que Andrés Pascual conoció por casualidad en una viña.

Reconozco que más que una pregunta para iniciar la entrevista*, pareció sonar a reproche. Me sorprendía que el título “A merced de un dios salvaje” invocara a los dioses del vino como dioses salvajes, cuando Baco o Dioniso siempre han estado vinculados a la alegría de vivir. Le recordé al protagonista de nuestra entrevista que otro escritor, el Nobel Mario Vargas Llosa, había asegurado que “el vino es la bebida de la convivialidad, es sentimiento y expresión de los sentidos”. “El vino es un símbolo de la cultura a la que pertenezco, está en el corazón mismo de una cultura que ha llevado a su más alta manifestación la idea de la convivencia, el diálogo, la participación y la celebración de la vida”. Lo dijo en la conferencia “La aventura de Dionysio”, pronunciada en Logroño en junio de 1996 con motivo de recibir el Premio Prestigio Rioja.

Relajado tras una exitosa ruta de promoción, Andrés Pascual exhibió su permanente sonrisa de hombre feliz, reflexionó unos segundos y expuso sin titubeos una convincente argumentación, que apuntaba directamente al significado más profundo de la compleja trama de su novela. “Baco y Dioniso son dioses bastante generosos, entre otras cosas porque me han dado la oportunidad de escribir este puñado de páginas. Los dioses salvajes tienen otra cara bastante más perversa. A veces pasan desapercibidos pero son los que realmente nos impiden dar pasos hacia adelante. Cada uno tiene los suyos propios y se manifiestan en forma de enfermedades, conflictos laborales, pecados heredados de nuestros padres, o bien bajo el peso de la tradición o el de la religión… Cualquiera de estas piedras que vamos metiendo en la mochila y nos impiden caminar son dioses salvajes. Baco y Dioniso, muy al contrario, nos echan una mano de vez en cuando para que nos demos cuenta de que la vida, sin ser fácil, es más simple de lo que pensamos”. Se muestra completamente convencido de que “algo tan maravilloso y tan mágico como es el vino no puede generar por sí mismo algo insano, algo que no sea saludable para el alma”.

Con igual fluidez expresiva que su narrativa, Andrés Pascual nos conduce al universo interior de ‘A merced de un dios salvaje’, que pone el foco sobre una enfermedad rara llamada el ‘Síndrome de Dravet’, de la que se enteró por casualidad precisamente en una viña. El autor traza un paralelismo con el heroísmo cotidiano de las cepas del Rioja, que en un suelo pobre y muy duro de trabajar dan un vino excelente. “Este heroísmo me conmovía y por eso lo convertí en el pilar de la novela, que trata de gente que no se doblega ante su destino y que no mira cuánto tiempo le va a costar alcanzar la meta. Simplemente se preocupa de estar siempre caminando hacia ella. Los padres, madres, hermanos, familiares y amigos de aquellos que luchan en el reino de la tormenta, como ellos llaman al ‘Síndrome de Dravet’, eran capaces de seguir viviendo sin hincar la rodilla ante este dios salvaje. Me pareció fascinante no solamente para la novela sino para la vida en general”. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

*La entrevista a Andrés Pascual aparecerá publicada en el nº 226 de La Prensa del Rioja la próxima semana.

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Las diez variedades de uva más premiadas en el Concurso Mundial se Bruselas entre las 320 presentadas

Asegura el director general de Concurso Mundial de Bruselas, Thomas Costenoble, que “hoy en día se producen vinos de calidad en todo el planeta, ya que las variedades que en su día fueron autóctonas se han convertido en internacionales y han tenido excelentes resultados en sus nuevos territorios de cultivo”. Ejemplos significativos son la Chardonnay, originaria de Borgoña, que se ha convertido en la variedad blanca más plantada en China, o la Cabernet Sauvignon, originaria de Burdeos, que ha conseguido con los vinos chinos el mayor número de medallas. Destaca igualmente el director del concurso que “los jurados también premiaron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas”. Entre las más de 320 variedades de uva de las que procedían los 9.180 vinos de 48 países que participaron en el Concurso Mundial de Bruselas celebrado en Pekín el pasado mes de mayo, las diez variedades más premiadas por los jurados han sido: Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Chardonnay, Garnacha, Sauvignon Blanc, Touriga Nacional, Pinot Noir y Primitivo.

Originaria de Burdeos, la variedad Merlot es la más cultivada en Francia y hoy en día se encuentra plantada en 37 países. Los vinos franceses de esta variedad obtuvieron el mayor número de medallas (214), seguidos de China (15), España (13) e Italia (10). En China se encuentra la mayor superficie (60.000 ha) de Cabernet Sauvignon del mundo, por lo que no es de extrañar que fuera este país el que más medallas obtuvo con vinos de esta variedad (62 medallas), frente a las 38 de Francia y las 33 de Chile, donde representa cerca del 20% de la superficie vitícola del país. La tercera variedad más premiada, el Tempranillo, es la quinta más cultivada en el mundo, pero concentra en España el 88% de su superficie total, por lo que el 98% de las medallas correspondieron a vinos españoles. La novedad en estos tres primeros puestos respecto al concurso del año pasado es el orden, ya que el Tempranillo ocupó el primer puesto en 2017, probablemente por el hecho de celebrarse el concurso en Valladolid y haber mayor número de vinos y catadores españoles.

La Syrah es hoy en día una variedad de prestigio internacional que procede del Valle del Ródano, en Francia, país con mayor número de medallas (66), seguido de Portugal (32), España (26) y Australia (14), donde es la variedad más plantada. También Francia obtuvo el mayor número de galardones por sus Chardonnays (59 medallas), seguida de Italia (14) y China (13). Otra variedad blanca como la Sauvignon Blanc, tradicionalmente cultivada en Francia, se ha extendido igualmente a muchos países, siendo hoy la variedad blanca más plantada en Chile y en Nueva Zelanda. Estos países del “nuevo mundo” han introducido también el cultivo de una variedad originaria de Borgoña, como es la Pinot Noir, uva tinta con mayor superficie en Suiza, por lo que los dos países con más medallas para vinos de esta variedad son Francia (35) y Suiza (10), aunque también se reparten entre Italia, Australia, Bulgaria y China, con tres medallas cada una. Francia y España, países que producen el 87% de los vinos procedentes de Garnacha, obtuvieron el mayor número de medallas de esta variedad (147 y 52 respectivamente), del mismo modo que las 80 medallas de la variedad Touriga Nacional correspondieron exclusivamente a vinos portugueses y las medallas de la variedad Primitivo sólo fueron para vinos italianos.

Concluye el análisis de los resultados del Concurso su director Thomas Costenoble destacando que “los jurados también valoraron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas, distinguiendo a los países que cultivan principalmente variedades locales”. Así por ejemplo, los viñedos italianos están plantados principalmente con variedades autóctonas, como la Sangiovese (34 medallas) y la Montepulciano (30 medallas), que ocuparon el 2º y 3º lugar para los vinos italianos, precedidas sólo por la Primitivo (58 medallas). Algunos países que cultivan cientos de variedades de uva autóctonas, como Portugal (Touriga Nacional, Castelão, Touriga Franca y Baga) y Grecia (Assyrtiko, Agiorgitiko y Savatiano) han tenido la mayor proporción de medallas para sus vinos más auténticos. También obtuvo el mayor número de medallas para Suiza, próximo anfitrión del concurso, la indígena Chasselas, variedad de uva blanca originaria del norte del Lago Leman que ocupa el 27% del viñedo suizo. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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Celebración de Bodegas David Moreno, pionera en enoturismo

David Moreno, acompañado por sus hijas Gemma y Paula, situadas ya al frente de la bodega, junto al presidente de La Rioja y grupo de invitados. (Foto: Gobierno de La Rioja)

No resulta fácil explicar cómo un joven ingeniero industrial de una gran compañía como SEAT decidió cambiar la confortable y segura economía que le proporcionaba su puesto de trabajo por el siempre incierto y arriesgado negocio del vino. Un negocio ‘sin techo’ que en los años sesenta y setenta abandonaron muchos viticultores en busca de las mejores oportunidades que ofrecía la industria en las ciudades. David Moreno decidió regresar a sus orígenes en 1981 y labrarse un futuro en aquello que le apasionaba, el vino. Se caló la boina, como su abuelo Ponciano, y volvió a las viñas que su padre David, panadero en Badarán, había dejado en los años sesenta para irse a Barcelona.

David Moreno celebró el pasado 15 de junio un acto conmemorativo del 30 aniversario de la construcción de su bodega en el que estuvo acompañado por una quincena de representantes de las instituciones y medios de comunicación riojanos. El presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, consideró “ejemplar una trayectoria en la que ha demostrado una gran capacidad de adaptación”, y elogió “el espíritu emprendedor que le ha convertido en una referencia fundamental en Rioja por su firme apuesta por el enoturismo”.

Con la campechanía y naturalidad que le caracterizan, David Moreno rescató la memoria de sus mayores y sus recuerdos infantiles en el pueblo, los inicios humildes del negocio y cómo a base de esfuerzo e ingenio logró abrirse camino en el mundo del vino, siendo la relación directa con los clientes el principal baluarte de la comercialización de sus vinos. Tras varios años elaborando en las antiguas bodegas de cosechero del pueblo, en 1988 construyó su propia bodega, que no ha dejado de ampliar, modernizar y adaptar a la evolución del turismo enológico, en el que fue pionero, vinculándose desde el primer momento al privilegiado enclave en que se encuentra, junto al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano y declarado Patrimonio de la Humanidad.

La gran apuesta de Bodegas David Moreno por un turismo enológico y cultural de calidad la sitúan entre las bodegas más visitadas de La Rioja. En 2016 recibió el premio ‘Mejor Bodega Abierta al Turismo’, que otorga la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), “por su extraordinaria apuesta por el turismo del vino, las múltiples actividades enoturísticas que ofrece a lo largo de todo el año, como el “coupage de barricas” o “la ruta senderista de los 3 guardaviñas”, una yincana del vino denominada “vincana” o los “momentos guardaviñas”, así como por su enfoque al turismo familiar”. Una espectacular prensa de viga de madera de olmo de finales del S XIX -David explica los avatares de su adquisición- recibe al visitante en la nave de elaboración, donde hay un pequeño museo con utensilios antiguos relacionados con la viticultura y la enología. Tampoco falta la proyección de un audiovisual muy didáctico, el recorrido por los calados que mantienen a la vista las paredes del terreno en el que están excavados, el Club del Vino, el comedor Gonzalo de Berceo con capacidad para 60 comensales, el ‘Santuario Vobiscum’ y la moderna ‘enotienda’, en la que se ofrece una degustación de los vinos acompañada siempre por un pincho de ‘chorizo y pan’, tan típico de Badarán. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Joyas jerezanas tan apreciadas como olvidadas

El sumiller José Manuel Massé, gerente de la empresa Delicious Mundo Gourmet, dirigió la cata de vinos de Jerez en Wine Fandango.

El restaurante y wine bar logroñés Wine Fandango tuvo el acierto de traer hasta tierras riojanas una pequeña muestra de los aromas y sabores jerezanos que, casi simultáneamente, estaban protagonizando la feria Vinoble en la capital andaluza. Guiados magistralmente por el sumiller especializado en vinos de Jerez José Manuel Massé, tuvimos ocasión de profundizar en la esencia de estos vinos andaluces, tan apreciados como olvidados por el público español, mediante la degustación de 6 vinos de diferentes tipos que el cocinero Aitor Esnal consiguió maridar de forma sorprendente e incluso arriesgada con otras tantas tapas.

Pocos vinos del mundo he visto que sean capaces de despertar tanta admiración como los de Jerez y que sin embargo, desde hace varias décadas, se hayan instalado en una situación de decadencia que no resulta fácil de explicar en los tiempos de bonanza que han corrido para el mundo del vino en estos inicios del siglo XXI. Las teorías más usuales argumentan razones de pérdida de posicionamiento en cuanto al momento del consumo, pues ni el precio ni los gustos del púbico justifican su escasa presencia en el mercado español (ánimo amigo Juanma Terceño con tu apostolado, que junto a tu Tío Pepe conseguirás revertir la tendencia). “Si hay una feria para locos del vino de verdad, ésa es Vinoble, escaparate perfecto para certificar el dinamismo de las nuevas generaciones del Marco de Jerez y la magia de los vinos dulces y generosos españoles, junto a las nuevas tendencias de vinos sin encabezar”, afirma nuestra colega Amaya Cervera en la crónica que publica en Spanish Wine Lover.

Los seis vinos catados en Wine Fandango nos mostraron la diversidad y las características tan especiales de los vinos de Jerez. Comenzamos con una comparativa entre un fino (El Maestro Sierra de Bodegas El Maestro Sierra) y una manzanilla (Los Caireles de Bodegas Portales Pérez), con los que degustamos la tapa ‘Nem vegan ‘Charly’ relleno de verduritas, setas y noodles. Seguimos con el Oloroso Bertola 12 años de Bodegas Díez-Mérito, perfectamente maridado con la tapa ‘langostino crunchy bravo con salsa de tomate TOP y mahonesa. El Amontillado Tradición VORS 30 años de Bodegas Tradición fue el vino más apreciado de la cata, muy bien acompañado por la tapa Kofta de cordero chamarito con ensalada de quinoa y mahonesa de curry. El quinto vino, un Palo Cortado Península de Bodegas Lustau) aguantó bien el maridaje más comprometido, una tapa de lasaña vietnamita y wanton con salsa de tomate y crujiente. Por último, el siempre exquisito Pedro Ximénez San Emilio, también de Bodegas Lustau, que disfrutamos con una tarta de queso tradicional con toffee de coco y helado de vainilla.

Original propuesta gastronómica la de Wine Fandango, dinámico establecimiento logroñés regentado por la joven pareja formada por Aitor Esnal en la cocina y la sumiller Beatriz Martínez en la sala, que ofrece una variada programación de actividades como cenas y catas temáticas, presentaciones de libros, cursos de cocina y conciertos. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

 

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Un gran anfitrión para un gran concurso. Pekín acoge la celebración del XXV Concurso Mundial de Bruselas

La representación riojana en el jurado del Concurso Mundial de Bruselas que se ha celebrado en Pekín: Maria Diez Nepomuceno, directora de la revista Vivir el Vino, flanqueada por Antonio Palacios, profesor de Cata de la Universidad de La Rioja (d) y Javier Pascual Corral, director de la revista La Prensa del Rioja.

Las cifras del Concurso Mundial de Bruselas, con más de 9.000 muestras de vino de 48 países en competición y un jurado de más de 350 profesionales de todo el mundo, son casi tan abrumadoras como la ciudad que ha acogido este año la celebración de su XXV edición del 10 al 13 de mayo. Resultaba más que evidente para quienes hemos tenido la oportunidad de participar en el jurado que el gobierno chino se ha volcado con el acontecimiento, poniendo a disposición del concurso más recursos materiales y humanos que los que habíamos podido ver en cualquiera de las anteriores ediciones. Seguramente es un síntoma inequívoco de la apuesta estratégica que China está haciendo por el desarrollo de la industria vitivinícola, acorde con el crecimiento exponencial que en la última década ha tenido allí el consumo de vino.

Lo explicó Demei Li, profesor de la Universidad de Agricultura de Beijing y uno de los prescriptores más influyentes del mundo, en la clase magistral que impartió el 10 de mayo a los miembros del jurado. China se ha convertido en el segundo país del mundo en superficie de viñedo después de España y ha alcanzado ya el tercer puesto en cuanto a consumo (la OIV le situaba en 5º lugar en 2016), pues a pesar del escasísimo consumo per cápita y la novedad que supone introducir el producto en los hábitos gastronómicos de la población, la gigantesca dimensión del país hace que las cifras totales crezcan con inusitada rapidez. Lo pudimos comprobar comparando estos datos con los que Demei Li nos ofreció en la Jornada DIAM que organizó nuestra revista La Prensa del Rioja hace cuatro años en Logroño.

También se refirió este experto a los hábitos de consumo, afirmando que China no es un mercado único, que no existe un paladar chino unificado, sino que difiere de una región a otra: salado en el este, picante en el noroeste y dulce en Shanghai. Lo cierto es que por ahora predomina en las motivaciones de consumo el hecho de asociar el vino a los hábitos y formas de vida occidentales, así como a las connotaciones glamurosas de los vinos posicionados en el segmento alto del mercado. Un segmento que algunos vinos autóctonos ya aspiran a ocupar, aunque la calidad media de la mayor parte de la producción sea todavía de un nivel modesto, propio de una viticultura en fase inicial de desarrollo. Tuvimos ocasión de comprobar personalmente estos contrastes en el propio concurso, al que concurrieron casi 500 vinos chinos. Junto a comentarios desfavorables de algunos jurados sobre la calidad de los vinos que les había tocado catar, en otros casos, como el mío en particular, la sorpresa fue grande al comprobar que habíamos dado las mejores puntuaciones de la sesión a un lote de vinos chinos de la variedad merlot, que ninguno de los cinco miembros del jurado habíamos imaginado que podían tener origen local.

Como curiosidad, Ningxia es la región vinícola estelar en China y Heibei la “tierra natal” del primer vino blanco seco chino y el primer vino tinto seco chino. Pero aunque en poco tiempo China será el primer país productor de vino del mundo y el primer país en consumo, nadie piensa en su capacidad de autoabastecimiento. El mercado chino, que ha sido una especie de “tierra prometida” en la última década, seguirá siendo muy atractivo para las exportaciones de las principales regiones productoras del mundo, eso sí, solo para aquellos vinos posicionados en la gama media-alta.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Adiós amigo Cristino, descansa en paz

Fallece a los 70 años el periodista y prestigioso crítico gastronómico de la Agencia EFE ‘Caius Apicius’.

Cristino Álvarez (A Coruña, 1947) falleció el 19 de enero en Madrid. Autor de una docena de libros y colaborador de medios especializados, el periodista de EFE recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 1991 y en 2014 ingresó en la Real Academia de Gastronomía con un discurso sobre el vino y el Camino de Santiago. Jefe de Información en el área de política nacional e internacional, en 1981 comenzó a publicar crónicas semanales de gastronomía bajo el seudónimo Caius Apicius, que finalizaba con la frase “la imaginación a los fogones”. Según la Agencia Efe han sido más de 3.500 crónicas, la última de ellas publicada el pasado 15 de enero. En la fotografía, Cristino Álvarez (d.) en la presentación del libro ‘El Vino de Rioja’ en Salical 2003, junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Ángel de Jaime, y el autor del libro, Javier Pascual.

Su permanente desafío a la enfermedad, que le iba minando desde hace años, no ha conseguido demorar un desenlace tan cruel como excesivamente temprano, pues a sus setenta años Cristino Álvarez siguió exhibiendo en sus escritos hasta el último momento una envidiable brillantez intelectual, un saber enciclopédico y un gran apego a las cosas buenas de la vida, que tanto contribuyó a divulgar y a comprender su alter ego ‘Caius Apicius’ desde su universal tribuna de la agencia EFE. Cronista durante años de la política nacional e internacional, con esa ironía fina de gallego que le caracterizaba iba sorteando las cornadas sin renunciar un ápice a su espíritu crítico y a su visión lúdica de la vida. Y ahí estaba siempre, como su principal baluarte “en la salud y en la enfermedad”, su esposa Maribel, un gran ejemplo para quienes hemos tenido la fortuna de disfrutar de su amistad.

Tuve también la fortuna de disfrutar de la generosidad de Cristino, otra de las muchas cualidades que le convertían en una persona cercana y entrañable, aún siendo el periodista gastronómico con mayor influencia desde que en 1981 sus crónicas semanales para EFE comenzaran a publicarse en multitud de periódicos. No solo accedió a escribir el prólogo del libro ‘El Vino de Rioja’, que publiqué en 2003, sino que protagonizó su presentación en la feria Salical junto al entonces presidente del Consejo Regulador, Angel de Jaime. ¡Gracias Cristino! Viniendo de alguien con tu gran talla profesional y humana, siempre serán para mí un motivo de orgullo los elogios que nos dedicaste tanto al autor como a la obra. En el acto de presentación dejaste patente tu altísima valoración de los vinos de Rioja, a los que considerabas “una de las mayores joyas gastronómicas con las que contamos en España”. Finalizabas declarándote “enamorado del Rioja” y agradeciendo el esfuerzo por la publicación del libro, “que ayudará a que a mucha gente le guste todavía más el Rioja al llegar a él, junto con la vía de la degustación, por la de la información”.

Ya había mostrado Cristino sobradamente su amor al Rioja cuando, en la primavera de 1996, fue investido en San Asensio cofrade de mérito de la Cofradía del Vino de Rioja. Pronunció un magnífico discurso -como todos los que tuve ocasión de escucharle-, en el que destacaba a Rioja como una de las grandes regiones vinícolas del mundo. “En tiempos en los que el acceso al vino en la mesa familiar no estaba anatematizado en nombre de la salud, (…) aprendí a querer a los ríos en función no del agua, sino justamente del vino, y a ir asociando los más grandes vinos de la Cristiandad a cursos fluviales. (…) Para quien, como yo, nació en los confines occidentales de la vieja Europa, justo en las costas del Mar Tenebroso de los antiguos, al final del antiquísimo Camino de las Estrellas, marcado en el cielo desde el principio de los tiempos y luego cristianizado, el Rioja era un vino “de casa”; al menos, de ese Camino que me atrevería a llamar no “de las Estrellas” ni “de Santiago”, sino “del vino”, en cuyo tramo central está, justamente, el vino por excelencia para el consumidor español, que asocia el Rioja ‑sería mejor hablar de los Riojas‑ al día en que repican gordo, al día que hay algo que celebrar”.

Fueron numerosas las ocasiones en que Cristino aceptó colaborar en nuestras iniciativas, entre las que citaré el apadrinamiento de la actividad ‘De Rioja y Tapas con los 5 Sentidos’, a cuya presentación en la sede del Consejo Regulador acudió en setiembre de 1998. Un ejemplo más de esa generosidad con la que nos obsequió a quienes tuvimos el honor de conocerle. Al igual que en colofón de su discurso de investidura como cofrade –“Estén seguros de que, esté donde esté, conmigo estará siempre el Rioja”– hoy le decimos que, esté donde esté, su ejemplo y sus enseñanzas permanecerán siempre en nuestro recuerdo. Un recuerdo que, con todo el afecto, queremos compartir con Maribel.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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La “Esencia de Rioja” en una exposición de Uzqueda con mucho ‘calado’

Exposición de Eustaquio Uzqueda en CALADO, Mercaderes 10 (entrada por Ruavieja), Logroño. Del 14 de diciembre de 2017 al 22 de enero de 2018. Horario de 12,00 h a 14,00 h en días laborables.

El artista riojano Eustaquio Uzqueda es bien conocido en esta tierra por su estrecha vinculación profesional y artística al mundo del vino, que ha plasmado con frecuencia en las páginas de nuestra revista La Prensa del Rioja y en los libros que hemos editado sobre esta temática, como ‘Historia del vino de Rioja’ en 1991 o ‘El vino de Rioja’ en 2003. También hemos realizado conjuntamente obras como ‘Paseo artístico por Logroño’ (1999) y ‘Logroño arquitectónico’ (2009) que reflejan la otra temática que le apasiona, su ciudad y la visión artística que le sugieren sus monumentos y rincones más tradicionales. Ambas temáticas protagonizan la muestra de su obra más reciente que puede verse en un espacio expositivo tan singular como ‘Calado’, sede de la empresa de comunicación Criteria, que ha rehabilitado los lagos de piedra de sillería que desde la Edad Media ocupaban los bajos de casi todas las casas de la Rúa Vieja, una de las calles más antiguas de la ciudad, en la que se concentraba la actividad bodeguera.

En esta exposición vemos su vertiente más matérica, con obras creadas con materiales reciclados y dibujos a tinta china. Los papeles apergaminados que usa para realizar sus dibujos son de finales del siglo XVIII, los herrajes tienen una antigüedad parecida, las fotos son del siglo XIX, las partituras son de hace 140 años y los periódicos también son originales y ya cuentan con unos cuantos años encima. Además usa brazos y sarmientos de la vid para sus composiciones y esculturas. Todas recuerdan vivencias personales del artista. Ejemplo de ello es el dibujo de la ermita de San Gregorio Ostiense en la Ruavieja de Logroño, como estaba cuando era niño y la visitaba con sus abuelos. Un recuerdo que le ha llevado a promover la fundación de la Cofradía de San Gregorio, de la que es Cofrade Mayor. O la obra en honor a su bisabuelo Santiago Zuazo Suso, músico e impresor, presidente del sindicato de tipógrafos de Logroño y encargado de los talleres del diario La Rioja a principios del siglo XX, que estuvo en la Guerra de Cuba de la que se trajo dos medallas al valor. En la obra se aprecia una foto del mismo en su faceta de músico, sus medallas y una etiqueta de la afamada Bodega López de Heredia que envía vino a la Armada Española tres meses antes de ser destruida.

A través de su prolífica actividad Uzqueda ha desparramado su visión artística de nuestra tierra, y en especial de su ciudad, por tantos lugares y soportes diferentes, que se ha convertido en un gran divulgador de Logroño, no solo a través de sus pinturas sino también de sus escritos y colaboraciones habituales en varios medios de comunicación riojanos. Particularmente, su obra me ha permitido descubrir que NO son pocas las riquezas arquitectónicas de Logroño, contrariamente a la visión pesimista de nuestra historia y patrimonio, de todo lo nuestro en general frente a lo foráneo, que suele transitar nuestro pensamiento colectivo. Como escribí en el libro ‘Logroño arquitectónico’, la acción reivindicadora de la memoria que ejerce Uzqueda a través de sus obras es un incentivo para la conservación de los valores culturales de nuestra sociedad, valores antiguos y modernos, pues ambos son parte indisociable de nuestro pensamiento y forma de ser individual y colectiva. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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