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Las diez variedades de uva más premiadas en el Concurso Mundial se Bruselas entre las 320 presentadas

Asegura el director general de Concurso Mundial de Bruselas, Thomas Costenoble, que “hoy en día se producen vinos de calidad en todo el planeta, ya que las variedades que en su día fueron autóctonas se han convertido en internacionales y han tenido excelentes resultados en sus nuevos territorios de cultivo”. Ejemplos significativos son la Chardonnay, originaria de Borgoña, que se ha convertido en la variedad blanca más plantada en China, o la Cabernet Sauvignon, originaria de Burdeos, que ha conseguido con los vinos chinos el mayor número de medallas. Destaca igualmente el director del concurso que “los jurados también premiaron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas”. Entre las más de 320 variedades de uva de las que procedían los 9.180 vinos de 48 países que participaron en el Concurso Mundial de Bruselas celebrado en Pekín el pasado mes de mayo, las diez variedades más premiadas por los jurados han sido: Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Chardonnay, Garnacha, Sauvignon Blanc, Touriga Nacional, Pinot Noir y Primitivo.

Originaria de Burdeos, la variedad Merlot es la más cultivada en Francia y hoy en día se encuentra plantada en 37 países. Los vinos franceses de esta variedad obtuvieron el mayor número de medallas (214), seguidos de China (15), España (13) e Italia (10). En China se encuentra la mayor superficie (60.000 ha) de Cabernet Sauvignon del mundo, por lo que no es de extrañar que fuera este país el que más medallas obtuvo con vinos de esta variedad (62 medallas), frente a las 38 de Francia y las 33 de Chile, donde representa cerca del 20% de la superficie vitícola del país. La tercera variedad más premiada, el Tempranillo, es la quinta más cultivada en el mundo, pero concentra en España el 88% de su superficie total, por lo que el 98% de las medallas correspondieron a vinos españoles. La novedad en estos tres primeros puestos respecto al concurso del año pasado es el orden, ya que el Tempranillo ocupó el primer puesto en 2017, probablemente por el hecho de celebrarse el concurso en Valladolid y haber mayor número de vinos y catadores españoles.

La Syrah es hoy en día una variedad de prestigio internacional que procede del Valle del Ródano, en Francia, país con mayor número de medallas (66), seguido de Portugal (32), España (26) y Australia (14), donde es la variedad más plantada. También Francia obtuvo el mayor número de galardones por sus Chardonnays (59 medallas), seguida de Italia (14) y China (13). Otra variedad blanca como la Sauvignon Blanc, tradicionalmente cultivada en Francia, se ha extendido igualmente a muchos países, siendo hoy la variedad blanca más plantada en Chile y en Nueva Zelanda. Estos países del “nuevo mundo” han introducido también el cultivo de una variedad originaria de Borgoña, como es la Pinot Noir, uva tinta con mayor superficie en Suiza, por lo que los dos países con más medallas para vinos de esta variedad son Francia (35) y Suiza (10), aunque también se reparten entre Italia, Australia, Bulgaria y China, con tres medallas cada una. Francia y España, países que producen el 87% de los vinos procedentes de Garnacha, obtuvieron el mayor número de medallas de esta variedad (147 y 52 respectivamente), del mismo modo que las 80 medallas de la variedad Touriga Nacional correspondieron exclusivamente a vinos portugueses y las medallas de la variedad Primitivo sólo fueron para vinos italianos.

Concluye el análisis de los resultados del Concurso su director Thomas Costenoble destacando que “los jurados también valoraron la autenticidad y la calidad de los vinos procedentes de variedades autóctonas, distinguiendo a los países que cultivan principalmente variedades locales”. Así por ejemplo, los viñedos italianos están plantados principalmente con variedades autóctonas, como la Sangiovese (34 medallas) y la Montepulciano (30 medallas), que ocuparon el 2º y 3º lugar para los vinos italianos, precedidas sólo por la Primitivo (58 medallas). Algunos países que cultivan cientos de variedades de uva autóctonas, como Portugal (Touriga Nacional, Castelão, Touriga Franca y Baga) y Grecia (Assyrtiko, Agiorgitiko y Savatiano) han tenido la mayor proporción de medallas para sus vinos más auténticos. También obtuvo el mayor número de medallas para Suiza, próximo anfitrión del concurso, la indígena Chasselas, variedad de uva blanca originaria del norte del Lago Leman que ocupa el 27% del viñedo suizo. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

 

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La variedad garnacha recupera protagonismo en Rioja

Vinos de garnacha catados en el concurso Cata Capital 2014.

Vinos de garnacha catados en el concurso Cata Capital 2014.

El programa de difusión de la cultura del vino ‘El Rioja y los 5 Sentidos’, que organiza desde 1996 la Consejería de Agricultura de La Rioja, incluye entre las diferentes actividades un concurso de catadores, cuya dirección técnica ha estado a cargo de La Prensa del Rioja desde su creación. En la última edición del concurso, celebrada el pasado 18 de septiembre, quisimos que el protagonismo de las pruebas teóricas y de cata a que se someten los participantes recayera sobre la variedad garnacha con el objetivo de reivindicar el papel que, tras años de ostracismo, está comenzando a recuperar esta uva tradicional de Rioja. Una recuperación que por ahora se limita al interés de algunas bodegas por presentar al mercado vinos elaborados exclusivamente con esta variedad, ya que los datos sobre la evolución de su cultivo son contundentes. Mientras el viñedo de la D.O. Calificada Rioja casi se ha duplicado en los últimos treinta años, la superficie plantada de garnacha, que hasta principios de los años 80 era casi tanta como la de tempranillo, se ha reducido drásticamente. En 1983 había 36.833 hectáreas de viñedo en Rioja, de las que 15.163 (el 41%) eran de tempranillo y 12.362 (el 33%) eran de garnacha. Actualmente hay 51.274 hectáreas de tempranillo (el 81,2% del total del viñedo riojano) frente a 5.070 de garnacha, que representan tan solo el 8%.

Es evidente por tanto que la importancia enológica de una variedad que tradicionalmente formaba parte de los reservas y grandes reservas históricos de Rioja ha perdido peso específico en favor del tempranillo de forma abrumadora. Sin embargo, esta variedad de origen español es la más plantada en el mundo, con unas 200.000 hectáreas, según los informes que tuve ocasión de conocer con motivo de mi participación como jurado en el concurso ‘Garnachas del Mundo’ celebrado el pasado mes de febrero en Perpiñán por iniciativa de la región del Rosellón, donde es la variedad estrella. Un excelente foro para reivindicar el reconocimiento internacional de la garnacha, extendida por países como Italia, Australia, Canadá, África del Sur y Macedonia, además de Francia y España, que son los mayores productores. Frente a conceptos enológicos extendidos en Rioja en épocas recientes sobre la capacidad de envejecimiento de los vinos de garnacha, dado el carácter fuertemente oxidativo que presenta la variedad, se presentaron interesantes estudios como el de Gonzalo Celayeta, enólogo e investigador de la bodega cooperativa San Martín de Navarra, sobre la influencia de los diferentes tipos de madera en la crianza de vinos de garnacha, o el del enólogo del Domaine de Nalys, Pierre Pelissier, sobre la crianza y el envejecimiento de los prestigiosos Châteauneuf-du-Pape tintos, cuya base principal es la garnacha. La facilidad de adaptación de la garnacha (garnatxa en catalán, grenache en francés, cannonau en Italia) a los terrenos secos y climas cálidos hizo que se extendiera con facilidad por las regiones vitícolas del Mediterráneo y que junto a la más tradicional garnacha negra, se hayan desarrollado las variedades rojas (o gris) y blancas para la producción de vinos dulces naturales a los que, con su oxidación, aporta aromas intensos de especias y frutos secos.

Para las pruebas del concurso ‘Cata Capital’ de ‘El Rioja y los 5 Sentidos’ que he mencionado escogimos cuatro vinos de nueva creación. Por un lado ‘Señorío de Villarrica Rosé’, un típico ‘clarete’ de San Asensio, que es un tipo de rosado con alta proporción de la variedad viura sumada a la garnacha. Junto a éste se cató un rosado, ‘Yursun Rosé’ de Bodegas César del Río de Cordovín, muy del estilo tradicional de Rioja, es decir, 100% garnacha y elaborado al igual que los navarros por el método de ‘sangrado’. En ambos, como indica su etiqueta de ‘rosé’, se ha buscado un toque de modernidad no solo en el color, sino también en su mayor sutileza y complejidad aromática y gustativa. Por otra parte se cataron dos tintos varietales de garnacha con el denominador común de haber sido criados en barrica y de proceder de viñedos de alrededor de cincuenta años situados a más de 550 m de altitud, en zonas límites de cultivo. Como consecuencia de la paulatina reducción de su cultivo, gran parte de la garnacha que queda son plantaciones en vaso de avanzada edad, situadas en los terrenos de secano más elevados y de orografía irregular, con bajos rendimientos productivos, factores que contribuyen a conseguir uvas de calidad excepcional. Y con un magnífico comportamiento en su evolución en barrica, como demostraron los dos vinos catados: ‘Aradón Garnacha’ cosecha 2012 de Vinícola Riojana de Alcanadre, S.Coop., y ‘Experiencias de Paco García 2011 – Viñedos con Alma’ de Bodegas Paco García, de Murillo de Río Leza, con 8 y 12 meses de barrica respectivamente. En ambos destaca el carácter frutal de la variedad, así como la sutileza y elegancia que alcanza la garnacha en terrenos frescos.

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