Archivo de la etiqueta: Control de calidad

Un punto de madura sensatez a propósito de la larga y cálida vendimia del 2016

La vendimia en cajas refleja una realidad cada vez más extendida en la D.O. Ca. Rioja, acorde con su vocación de liderazgo en calidad.

La vendimia en cajas refleja una realidad cada vez más extendida en la D.O. Ca. Rioja, acorde con su vocación de liderazgo en calidad.

Uvas ‘de esperanza’ decíamos hace un par de vendimias, cuando el repunte de precios y positiva evolución del mercado evidenciaban que se dejaban atrás los peores años de la última crisis económica. Las uvas de la excepcional cosecha 2016 podrían darnos muchos más motivos para elevar el grado de optimismo del calificativo. Y así lo hemos hecho, coincidiendo con otras muchas fuentes informativas del sector, incluyendo los balances hechos públicos por unas cuantas bodegas. Desafortunadamente no han faltado, una vez más, los propagandistas del ‘Rioja en negativo’, como muy bien apunta la joven bodeguera Raquel Pérez en el reportaje publicado en el número de diciembre de La Prensa del Rioja y que protagonizan siete bodegueras riojanas.

Desde su perspectiva de vocal del Consejo Regulador, Raquel Pérez pone el foco sobre la diferenciación de Rioja con otras regiones vinícolas cuando asegura que “desde nuestra profesionalidad tenemos que tomar decisiones, aunque algunas sean impopulares, pero en comparación a lo que hacen otras Denominaciones yo veo que aquí se hacen bien las cosas, algo de lo que te das cuenta cuando viajas”. Por eso no entiende que, al igual que para muchas personas lo suyo es lo peor, “solo nos fijemos en lo malo”. Lo ilustra con un ejemplo de lo ocurrido en esta pasada vendimia, en la que “el control del rendimiento del viñedo ha sido algo muy bueno, pero la imagen que nosotros mismos hemos dado es la de tirar la uva por superproducción y no como consecuencia de un mayor control para aumentar calidad”. No ha sido casual la difusión de esa imagen. Como el propio presidente del Consejo, José María Daroca, aseguró en una entrevista, “en otra prestigiosa Denominación han descalificado más parcelas y tirado tantas uvas como aquí, pero nadie del sector ha salido a los medios a exponerlo públicamente”. La efímera campaña se aireó con llamativas fotos en las redes sociales y pueriles lamentaciones.

Llueve sobre mojado. Llueven, en este caso piedras, sobre el mismo tejado. Por poner solo un ejemplo, hace justamente veinte años la revista Decanter publicaba un reportaje sobre Rioja en la que tres jóvenes bodegueros riojanos decían de todo menos bonito sobre la Denominación. La llamada de atención del entonces presidente del Consejo, Ángel de Jaime, en un artículo titulado ‘Piedras contra nuestro tejado’ fue muy mal encajada por dichos bodegueros. Raquel Pérez pone un punto de madura sensatez cuando lamenta profundamente ese afán por resaltar lo negativo, “cuando tenemos motivos más que sobrados para sentirnos muy orgullosos de un modelo en el que, con diferentes apuestas y sensibilidades, todos tenemos cabida y nos respetamos”.

Más allá de la autocrítica, que siempre resulta muy saludable y contribuye a mejorar, estos kamikazes del vino se empecinan en la autoflagelación pública. Si de verdad les mueve la defensa del interés general, hay para ello cauces mucho más eficaces y discretos. No es solo una cuestión de comunicación, pues ya no estamos en 1996. ¿O quizás sí somos capaces de seguir tropezando en la misma piedra, o mejor dicho, tirándola al propio tejado? (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Calificaciones y calificaciones: cuestión de credibilidad

La valoración oficial de la cosecha 2015 de Rioja se ha obtenido de la calificación de 4.475 muestras, mientras que en otra prestigiosa denominación ha sido suficiente la cata de 10 muestras previamente seleccionadas.

La valoración oficial de la cosecha 2015 de Rioja se ha obtenido de la calificación de 4.475 muestras, mientras que en otra prestigiosa denominación ha sido suficiente la cata de 10 muestras previamente seleccionadas.

Al público consumidor le gustan las calificaciones de cosecha porque, al menos en teoría y con carácter muy general, le proporcionan una orientación básica sobre la calidad de los vinos de una determinada añada, del mismo modo que pueden hacerlo las puntuaciones que los críticos otorgan a las diferentes marcas que valoran en sus catas. Estos mismos críticos no son sin embargo muy partidarios de las calificaciones de cosecha porque consideran que una nota media global es pura aritmética, ya que en toda cosecha hay un amplio abanico de calidades, que es lo que realmente se va a encontrar el consumidor cuando descorche una botella de esa cosecha.

A principios de los años ochenta, Rioja fue pionera en la puesta en marcha de la calificación de los vinos elaborados en cada cosecha, requisito imprescindible para alcanzar la categoría máxima de D.O. Calificada que consiguió en 1991. De ese minucioso examen, tanto analítico como de cata, de las muestras tomadas por los veedores del Consejo bodega a bodega, depósito por depósito, se obtienen dos conclusiones. La primera y más importante, si cada muestra merece o no, en base a su calidad, obtener la certificación del Consejo como vino de Rioja. La segunda es pura estadística: de los resultados obtenidos tras catar y analizar las 4.454 muestras tomadas de esta última cosecha 2015 se obtiene una media que constituye la valoración oficial de la cosecha.

Independientemente del valor y utilidad que uno pueda darle a esta valoración general de la cosecha, resulta obvio que desde un punto de vista técnico la objetividad es impecable. Imaginen ahora que, en lugar de proceder calculadora en mano para obtener la media estadística, los responsables técnicos del Consejo realizaran una selección de medio centenar de vinos (el 1% de las muestras totales) y los sometieran a la valoración de un grupo de expertos catadores para que éstos emitieran su veredicto sobre la calidad de la cosecha. Resultaría prácticamente imposible que ninguna cosecha obtuviera otra nota que no fuera excelente. Cualquier cosecha, por irregular que sea, tiene un porcentaje significativo de vinos excelentes, particularmente en Rioja que abarca un territorio con características climáticas y edafológicas diversas.

Pues esta hipótesis que planteo no es ninguna entelequia, es lo que literalmente se ha hecho en una prestigiosa denominación de origen española, según explica con detalle la nota de prensa oficial de la calificación de cosecha emitida simultáneamente a la de Rioja el pasado 8 de abril. Dice la nota que el Consejo Regulador de esa denominación “ha contado con la opinión de un Comité Excepcional de Calificación de la Cosecha, formado por nueve de los mejores sumilleres de España, que el 4 de abril llevaron a cabo una cata a ciegas de diez vinos representativos de la región previamente seleccionados por el Departamento Técnico, tras sucesivas catas de más de 300 referencias“.

En absoluto dudo de que la calificación ‘excelente’ otorgada por unanimidad por tan egregio jurado pueda hacerse extensiva este año al conjunto de la cosecha de esa denominación, pero no creo que el método contribuya a dar a las denominaciones de origen y sus consejos reguladores la credibilidad necesaria. De lo que sí estoy seguro es de que algunos de esos prescriptores que han puesto en solfa la utilidad de las valoraciones generales de cosecha no solo pasan ahora por alto hacer comentario alguno, sino que incluso se prestan complacientes a participar en el juego. (Texto: Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

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La Ley de Consejos Reguladores reconocerá el modelo de control de Rioja

Control de calidad previo a la vendimia realizado por un técnico del Servicio Habilitado de Veedores del Consejo Regulador

Control de calidad previo a la vendimia realizado por un técnico del Servicio Habilitado de Veedores del Consejo Regulador

No sabemos aún si el exministro de Agricultura Miguel Arias Cañete alcanzará sus aspiraciones de ser comisario europeo, pero al menos nos dejó a los riojanos como regalo de despedida la promesa de que la Ley de Denominaciones de Origen atenderá las demandas del sector vitivinícola riojano en cuanto a mantener el modelo de control de calidad que ha venido aplicando el Consejo Regulador. Es un objetivo que el sector ha perseguido durante 10 años, pues desde la promulgación de la Ley del Vino de 2003, de paternidad política bien conocida, el marco legal de la Denominación ha sido un motivo de gran preocupación. Es ilógico que se haya dilatado tanto la solución, porque si algo ha sido ya plenamente reconocido por cualquier iniciado en el mundo del vino es que el Consejo Regulador de Rioja ha sido capaz de aplicar de forma muy eficaz una normativa de autocontrol mucho más rigurosa que la de otras zonas vitivinícolas. Por ejemplo, es una de las pocas en el mundo que exige el embotellado en origen para toda su producción. Esta actuación ha transmitido seguridad y confianza a los consumidores, como se ha evidenciado en diversos estudios de mercado, y ha contribuido a que los vinos de Rioja hayan alcanzado la posición de liderazgo que actualmente ocupan entre las más prestigiosas denominaciones de origen históricas del mundo.

Dicho esto, hemos de reconocer que, a pesar de su antigüedad, no todo el público consumidor sabe muy bien para qué sirven los consejos reguladores y si son necesarios o no. La misión fundamental de los consejos reguladores es garantizar la autenticidad y la calidad de los vinos que se producen en el marco geográfico amparado por una denominación de origen, además de promocionar su imagen y defender los intereses del sector. Y aunque alguno haya dicho que consideraba al Consejo Regulador de Rioja como un obstáculo para sus aspiraciones, si la gran mayoría de viticultores y bodegueros no fueran plenamente conscientes de su necesidad y utilidad, el Consejo no existiría. En realidad son los propios bodegueros y viticultores quienes integran el Consejo Regulador y financian sus actuaciones tanto en materia de control de calidad como en promoción.

En definitiva, el sector vitivinícola riojano gestiona a través del Consejo Regulador el modelo de Denominación que mayoritariamente ha decidido configurar a lo largo del tiempo, un modelo siempre en proceso de adaptación a las necesidades de cada momento. Por ello, ciertas acusaciones de inmovilismo dirigidas contra el Consejo Regulador solo pueden hacerse desde el desconocimiento de la propia estructura y funcionamiento de la entidad, así como desde el desconocimiento de la evolución histórica de esta Denominación, sin duda la zona más dinámica de la vitivinicultura española y una de las más punteras en el panorama internacional. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Las contraetiquetas que certifican el envejecimiento en barrica de los vinos de Rioja cumplen 40 años

contraetiquetas_montaje AEscribía hace unas semanas en este espacio que el próximo mes de abril se cumplirán 40 años de la creación por parte del Consejo Regulador de Rioja de la primera contraetiqueta que diferenciaba a los vinos criados en barrica de roble. Aunque Rioja fue pionera en el control y la certificación del envejecimiento de los vinos, estos 40 años no es demasiado tiempo si tenemos en cuenta la tradición centenaria en la crianza en barrica y la existencia del Consejo Regulador desde hace 90 años. En realidad sabemos muy poco sobre la utilización de las contraetiquetas o documentos de garantía expedidos por el Consejo desde su creación en 1925 hasta mediados de los años setenta. El primer Reglamento del año 1928 describía así las características del sello de garantía: “Un rectángulo de papel fino de 3 por 4 centímetros de lado, en cuyo anverso llevará, en el borde superior del lado mayor, un espacio de medio centímetro de ancho para poder colocar en él su número correspondiente; en igual espacio del borde inferior la frase “Vino de Rioja”; en el borde de la izquierda y paralelo a él, el nombre “Marca”, y en el borde de la derecha igualmente la palabra “Garantía”; en el centro del sello y en todo su espacio libre, una alegoría apropiada a su objeto, y que el Consejo determinará, timbrándose por ahora los sellos a una sola tinta, llevando engomado su anverso”. Se conserva algún ejemplar de esta primera contraetiqueta, pero yo nunca he podido encontrar ninguna botella antigua que lo llevara. Es ya en las botellas de los años sesenta donde pueden verse contraetiquetas con el sello del Consejo Regulador, que en algunos casos eran creación de las propias bodegas, similares a las contraetiquetas informativas que utilizan hoy en día muchas bodegas.  

Fue por tanto a partir de abril de 1974 cuando se diferenciaron por primera vez con un modelo de contraetiqueta específico las botellas de Rioja de crianza, completándose la gama con las categorías de reserva y gran reserva a partir de 1980. Así ha permanecido hasta hoy esta clasificación oficial de los vinos de Rioja de acuerdo con el tiempo de envejecimiento en barrica, siendo obligatorio que toda botella de Rioja que sale al mercado lleve el documento de garantía del Consejo que le corresponda. Desde la perspectiva del tiempo es indudable que esta clasificación ha tenido un gran impacto en el desarrollo de la comercialización de los vinos de Rioja, que inician en la década de los ochenta un espectacular giro cuantitativo y cualitativo, consolidado en la primera década de este siglo XXI con la proyección hacia los mercados de exportación.  

La categorización de sus vinos de acuerdo con el criterio del envejecimiento en barrica de roble ha representado para la D.O. Ca. Rioja una excelente herramienta de marketing, que ha contribuido a fijar en el consumidor la imagen de una región especializada en el envejecimiento de los vinos y ha proporcionado un gran impulso al posicionamiento de los vinos de Rioja en los segmentos de más valor añadido del mercado. Un posicionamiento que tuvo un hito histórico en 1993 con la decisión estratégica de comercializar toda la producción de Rioja embotellada, prohibiendo la venta a granel. También ha contribuido al éxito de Rioja la fiabilidad del control establecido por el Consejo Regulador para la certificación de los vinos. Por ello parece absurdo que hoy se esté contemplando la posibilidad de cambiar este sistema de control a golpe de decreto, sin garantía alguna de que lo que se propone permitirá mejorar lo conseguido.  (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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