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Rioja apela a sus raíces e identidad en su nuevo mensaje de marca

Ilustración realizada con vino por el artista riojano Carlos Corres para el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja.

Que el recorrido por la modernidad te lleve de vuelta a casa, a los orígenes, es lo mejor que te puede pasar si la alternativa es correr como pollo sin cabeza persiguiendo obsesivamente un puesto de honor entre las élites de vanguardia, incluso a costa de asumir valores que no están en tu ADN y que nadie reconoce en ti. La Denominación Rioja ha dado una vez muestra de su profundo sentido del equilibrio y de su visión a largo plazo abordando la renovación, siempre necesaria, de los mensajes que impregnan la comunicación de su imagen de marca. Una imagen de marca que, a pesar de las dificultades que implica una denominación compleja como esta –‘mil y un vinos, mil y un aciertos’ decía el anterior eslogan promocional-, ha conseguido funcionar en los mercados como una auténtica marca comercial, con 400 millones de botellas anuales bajo un único marchamo colectivo, para envidia de los competidores internacionales y presumible disgusto de algunos de la casa que dicen tener otras pretensiones. Al escuchar en la sede de la Real Academia Española -¡escenario perfecto!- el nuevo eslogan ‘saber quién eres’, la primera idea que se me vino a la cabeza fue que apelaba a la propia autoestima del sector vitivinícola riojano, que hacía una llamada a sus viticultores y bodegueros a creer en sí mismos y lo que representan hoy en el mundo del vino. El autor explicó luego que se trataba de “una expresión muy polisémica” cuya verdadera intención era vincular la imagen del vino de Rioja a conceptos como la autenticidad, apelando a los orígenes y a una identidad indisociablemente unida al territorio y sus gentes, a la historia y cultura que los impregnan, donde juega un papel señero y diferenciador la lengua, el español que alumbró sus primeros escritos entre los muros monacales rodeados por los viñedos riojanos. Para quienes siempre hemos tenido estos valores como referencia indispensable a la hora de construir la imagen de los vinos de Rioja, nos produce una honda satisfacción que se haya convertido en eje principal del nuevo mensaje que acompañará la promoción institucional de los vinos de Rioja en más de una docena de países. Máxime con el atrevimiento de conservar por primera vez en todos ellos el eslogan en español que, a pesar del flaco favor que le hace nuestra devoción por el inglés, dicen que es el segundo idioma más hablado en el mundo tras el chino. En este caso, “el idioma es el mensaje”. Comunicar en español es sin duda es una forma muy eficaz de reforzar la identidad del vino de Rioja y de conseguir la diferenciación que se pretende. Dudo de la eficacia promocional de los eslóganes polisémicos, que pueden conducir con facilidad a muchos hacia la confusión, como puede ocurrir con este ‘saber quien eres’ si no se contextualiza adecuadamente. Por ello resulta imprescindible contemplar en su conjunto, con las imágenes y textos que lo ilustran, el nuevo concepto creativo que ha desarrollado la agencia de publicidad Shackleton a partir del estudio de posicionamiento de marca realizado por la consultora Interbrand. Un concepto creativo que se aplicará en las diferentes acciones promocionales que realizará el Consejo Regulador a partir de ahora y que tiene mucho mayor recorrido y significación que el eslogan que lo sintetiza. Lo evidencian algunas frases como “Saber quién eres es vivir orgulloso y fiel a tus principios, a tus tradiciones y tus orígenes, escuchar tus raíces…” Ahora el reto es que también ellos, los que descorchan una botella de Rioja en cualquier rincón del mundo, descubran esa identidad. Y, sobre todo, que sirva de argumento para fidelizarles.

(Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Rioja mira al origen con nuevas indicaciones: ‘vinos de zona’, ‘de pueblo’ y ‘viñedo singular’

En La Prensa del Rioja avanzábamos hace un año el principal objetivo de las nuevas indicaciones que ahora han sido aprobadas por la D. O. Ca. Rioja.

Comentábamos en este blog a principios del pasado año 2016 la antigüedad del debate sobre la creación de nuevas indicaciones diferentes a las del envejecimiento en barrica y asegurábamos que había llegado el momento de dar encaje legal a lo que en la práctica era una realidad desde hace tiempo. Porque en el fondo no se trataba de inventar nada, sino de ordenar la oferta existente haciendo posible la diferenciación en el etiquetado de una serie de vinos que ya estaban en el mercado. Un tipo de vinos que tienen como denominador común su vinculación al viñedo concreto del que se elaboran, al terruño. Desde esta perspectiva ha nacido la nueva indicación ‘Viñedo Singular’ y se ha regulado la de ‘vino de pueblo’, que a pesar de su aprobación por el Consejo Regulador en 1999 no había sido desarrollada. El tercer nivel, referido a la ‘zona’, está reconocido también desde hace 18 años y lo utilizan más de un centenar de bodegas. Tan solo se ha modificado formalmente para facilitar que pueda ganar visibilidad la indicación de la subzona, una vieja aspiración de algunas bodegas de Rioja Alavesa.

Estas nuevas indicaciones que darán más protagonismo a las llamadas ‘entidades geográficas menores’, sumadas y combinadas con las tradicionales de envejecimiento, proporcionarán a las bodegas una interesante herramienta de marketing para conseguir la tan demandada diferenciación de sus productos. La diversidad es sin duda una de las características que mejor definen la producción vitivinícola riojana, una diversidad propiciada por el manejo de tres herramientas: las variedades de uva, el terruño y el envejecimiento en barrica. Una diversidad que el consumidor podrá identificar en el etiquetado a través de las correspondientes indicaciones, cuyo control por parte del Consejo Regulador a partir de ahora garantizará la autenticidad que demanda dicho consumidor.

Dentro de este marco de garantías, dichas indicaciones no implican el reconocimiento oficial de una categorización desde el punto de vista cualitativo, independientemente de las diferentes exigencias que en este sentido se plantean para una u otra indicación. Esta idea de la superposición de niveles, como si se tratara de un sistema de categorización piramidal, se está transmitiendo de forma equivocada en diferentes foros y publicaciones, confundiendo quizás los deseos con la realidad. Tanto la clasificación de Rioja por envejecimiento como las nuevas indicaciones responden a un concepto horizontal, en el que no se reconocen ‘categorías’ superiores, aunque tácitamente se otorgue, por ejemplo, un mayor prestigio y reconocimiento a un gran reserva frente a un vino de crianza, o de las exigencias cualitativas que se plantean a los futuros vinos de ‘viñedo singular’ se infiera que formarán parte de la élite de Rioja.

Además, esta diferenciación de vinos que mira al origen no es sustitutiva de las categorías de envejecimiento, sino perfectamente compatible, como ahora mismo puede comprobarse en cientos de ejemplos. Desde luego, que nadie piense que “los cuarenta años de dictadura de la madera en Rioja” -como algunos dicen- han terminado. El envejecimiento de los vinos en barricas de roble es una especialización centenaria de Rioja que le ha proporcionado prestigio, notoriedad y diferenciación entre los consumidores de todo el mundo. Actualmente es la base de su economía, pues la generación de valor añadido pivota fundamentalmente sobre los vinos criados, que superan ya el 65% del total de las ventas. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Tiempos memorables. ‘Viñedos singulares’, ‘Espumosos de Rioja’, nuevo Consejo… y helada severa.

Una foto histórica: los seis presidentes del Consejo Regulador de Rioja durante los últimos 35 años. De i. a d., José María Daroca (2015-2017), Víctor Pascual (2004-2013), Fernando Salamero (2017), Santiago Coello (1982-1992), Angel de Jaime Baró (1992-2004) y Luis Alberto Lecea (2013-2015).

La primavera del 2017 ha llegado preñada de acontecimientos que dejarán huella en la memoria histórica de la D. O. Calificada Rioja. La tardía helada del 29 de abril hizo recordar a muchos la del 16 de abril de 1999 y su nefasto efecto desestabilizador. Con la lección aprendida, hay tiempo suficiente hasta la vendimia para comprobar la merma que puede suponer en el conjunto de la producción de Rioja y para activar los mecanismos de los que actualmente dispone la Denominación para intentar garantizar un equilibrio que resulta imprescindible para mantener un crecimiento estable. Si se consigue, el sector habrá dado una prueba irrefutable de madurez.

Apurando el mandato hasta la última reunión plenaria, el Consejo Regulador ha dado un importante paso con la aprobación de la nueva indicación en el etiquetado de los vinos de Rioja que reconocerá la procedencia del vino de un ‘Viñedo Singular’. Una medida que viene a dar respuesta a las inquietudes del sector y a la propia evolución de las demandas del mercado, como se puso de manifiesto en el debate que organizó La Prensa del Rioja en la Jornada DIAM celebrada en mayo de 2016 (descargar PDF con dossier sobre los debates). Esta nueva categoría de producto complementará en el etiquetado a las tradicionales de envejecimiento y está directamente vinculada al origen, al terruño, y a unas altas exigencias de calidad, tal como indicábamos hace justo un año en el Descorche titulado “Rioja valorizará sus terruños con nuevas indicaciones de calidad”.

El Consejo ha aprobado también incorporar la elaboración de ‘Vinos Espumosos’ amparados por la D. O. Ca. Rioja con el objetivo de añadir un nuevo producto de prestigio y alto nivel a su actual gama de vinos tranquilos (tintos, rosados y blancos). La demanda planteada por el sector está directamente relacionada con la apuesta realizada en 2007 por la potenciación de los vinos blancos con la autorización de siete nuevas variedades blancas y de 2.500 nuevas hectáreas para su plantación, lo que constituiría la base para los espumosos de Rioja.

El cierre del ciclo de alternancia entre viticultores y bodegueros al frente de la Interprofesional representa un hito importante en la consolidación de este modelo de gestión de la Denominación, iniciado de forma pionera en España en marzo de 2004. El sindicato agrario ASAJA y la Federación de Cooperativas han estado al frente de la presidencia dos años cada uno en el mandato transcurrido desde junio de 2013 a junio de 2017. Un buen indicativo del alto grado de consenso con que cuenta el sistema es la normalidad con que se ha producido ahora la renovación de la composición del Consejo Regulador y el relevo en su presidencia, que ha sido asumida por el bodeguero Fernando Salamero a propuesta del Grupo Rioja y con el respaldo casi unánime de las organizaciones del sector. Un alavés de talante conciliador y dialogante, responsable de una bodega tan respetada como Marqués de Riscal, que como vocal más antiguo del Consejo (1982) ha sido uno de los protagonistas de la configuración del actual modelo de Rioja. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Balance satisfactorio del 2016 en Rioja

Frente a la 'quiebra' de la D.O. que algún agorero auguraba por supuestos abandonos de bodegas, Rioja ha fortalecido su cohesión interna y ha mejorado su posicionamiento en los mercados.

Frente a la ‘quiebra’ de la D.O. que algún agorero auguraba por supuestos abandonos de bodegas, Rioja ha fortalecido su cohesión interna y ha mejorado su posicionamiento en los mercados.

El excelente balance que la D.O. Calificada Rioja puede exhibir del pasado año 2016 permite confirmar el acierto de la estrategia diseñada por el sector para orientar sus productos hacia los segmentos de más valor añadido. De acuerdo con el balance ofrecido por el Consejo Regulador, Rioja ha logrado un nuevo incremento del valor de sus ventas en torno a un 4%, lo que sumado al 5% del año anterior confirma la mejora del posicionamiento de sus vinos en el mercado.

También los datos del Observatorio Español del Mercado del Vino indican que el valor medio por litro de las exportaciones de Rioja es un 55% superior a la media de los demás vinos con DOP, multiplica por cuatro el precio medio del conjunto de vinos españoles exportados y es un 23,2% superior a la media de todos los vinos embotellados que importan sus doce principales destinos exteriores.

Además, tras un crecimiento acumulado de 25 millones de botellas entre 2013 y 2015, Rioja ha consolidado en 2016 el record alcanzado el año anterior, con un volumen de comercialización de más de 386 millones de botellas anuales en un centenar de países. Destaca especialmente el signo positivo en el mercado español por cuarto año consecutivo y el nuevo aumento de las ventas de vinos blancos, por encima incluso de otras zonas de referencia en este tipo de vinos, fruto de la estrategia impulsada por Rioja para renovar y diversificar su oferta.

El año 2016 -el del 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes- comenzaba con el sobresalto de la salida de la Denominación de una bodega con cierto renombre, del que también el autor del Quijote preferiría no acordarse. Una fuga que algunos titulares sensacionalistas consideraban ‘un terremoto’ para el sector vitivinícola riojano, confundiendo los deseos de quienes los escribían con la realidad. Y aunque el año ha seguido amenizado por las sempiternas veleidades políticas que amenazan con la separación del territorio alavés amparado por la D.O.Ca Rioja, así como con el desaguisado de los criterios de reparto de las nuevas plantaciones de viñedo, que ha hecho olvidar que el verdadero éxito para Rioja es haber conseguido limitar un crecimiento incontrolado y desestabilizador, el balance final de 2016 puede considerarse muy satisfactorio.

Nada ha desviado un ápice a esta denominación de su firme trayectoria, basada en un modelo de calidad que cuenta con la confianza del consumidor, que proporciona rentabilidad a viticultores y bodegas y que ha favorecido el desarrollo de muy diferentes modelos de negocio, desde los viticultores individuales a las cooperativas y desde las pequeñas bodegas de cosechero a las empresas bodegueras más representativas del sector vitivinícola español. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Calificaciones y calificaciones: cuestión de credibilidad

La valoración oficial de la cosecha 2015 de Rioja se ha obtenido de la calificación de 4.475 muestras, mientras que en otra prestigiosa denominación ha sido suficiente la cata de 10 muestras previamente seleccionadas.

La valoración oficial de la cosecha 2015 de Rioja se ha obtenido de la calificación de 4.475 muestras, mientras que en otra prestigiosa denominación ha sido suficiente la cata de 10 muestras previamente seleccionadas.

Al público consumidor le gustan las calificaciones de cosecha porque, al menos en teoría y con carácter muy general, le proporcionan una orientación básica sobre la calidad de los vinos de una determinada añada, del mismo modo que pueden hacerlo las puntuaciones que los críticos otorgan a las diferentes marcas que valoran en sus catas. Estos mismos críticos no son sin embargo muy partidarios de las calificaciones de cosecha porque consideran que una nota media global es pura aritmética, ya que en toda cosecha hay un amplio abanico de calidades, que es lo que realmente se va a encontrar el consumidor cuando descorche una botella de esa cosecha.

A principios de los años ochenta, Rioja fue pionera en la puesta en marcha de la calificación de los vinos elaborados en cada cosecha, requisito imprescindible para alcanzar la categoría máxima de D.O. Calificada que consiguió en 1991. De ese minucioso examen, tanto analítico como de cata, de las muestras tomadas por los veedores del Consejo bodega a bodega, depósito por depósito, se obtienen dos conclusiones. La primera y más importante, si cada muestra merece o no, en base a su calidad, obtener la certificación del Consejo como vino de Rioja. La segunda es pura estadística: de los resultados obtenidos tras catar y analizar las 4.454 muestras tomadas de esta última cosecha 2015 se obtiene una media que constituye la valoración oficial de la cosecha.

Independientemente del valor y utilidad que uno pueda darle a esta valoración general de la cosecha, resulta obvio que desde un punto de vista técnico la objetividad es impecable. Imaginen ahora que, en lugar de proceder calculadora en mano para obtener la media estadística, los responsables técnicos del Consejo realizaran una selección de medio centenar de vinos (el 1% de las muestras totales) y los sometieran a la valoración de un grupo de expertos catadores para que éstos emitieran su veredicto sobre la calidad de la cosecha. Resultaría prácticamente imposible que ninguna cosecha obtuviera otra nota que no fuera excelente. Cualquier cosecha, por irregular que sea, tiene un porcentaje significativo de vinos excelentes, particularmente en Rioja que abarca un territorio con características climáticas y edafológicas diversas.

Pues esta hipótesis que planteo no es ninguna entelequia, es lo que literalmente se ha hecho en una prestigiosa denominación de origen española, según explica con detalle la nota de prensa oficial de la calificación de cosecha emitida simultáneamente a la de Rioja el pasado 8 de abril. Dice la nota que el Consejo Regulador de esa denominación “ha contado con la opinión de un Comité Excepcional de Calificación de la Cosecha, formado por nueve de los mejores sumilleres de España, que el 4 de abril llevaron a cabo una cata a ciegas de diez vinos representativos de la región previamente seleccionados por el Departamento Técnico, tras sucesivas catas de más de 300 referencias“.

En absoluto dudo de que la calificación ‘excelente’ otorgada por unanimidad por tan egregio jurado pueda hacerse extensiva este año al conjunto de la cosecha de esa denominación, pero no creo que el método contribuya a dar a las denominaciones de origen y sus consejos reguladores la credibilidad necesaria. De lo que sí estoy seguro es de que algunos de esos prescriptores que han puesto en solfa la utilidad de las valoraciones generales de cosecha no solo pasan ahora por alto hacer comentario alguno, sino que incluso se prestan complacientes a participar en el juego. (Texto: Javier Pascual, director de La Prensa del Rioja)

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Rioja estudia nuevas indicaciones de calidad

COPA_VIÑA-brCon motivo de la celebración del cuarenta aniversario de la creación por parte del Consejo Regulador de Rioja de la primera contraetiqueta que diferenciaba a los vinos criados en barrica de roble, escribí en este espacio hace dos años que “la categorización de sus vinos de acuerdo con el criterio del envejecimiento en barrica de roble ha representado para la D.O. Ca. Rioja una excelente herramienta comercial, que ha contribuido a fijar en el consumidor la imagen de una región especializada en el envejecimiento de los vinos y ha proporcionado un gran impulso al posicionamiento de los vinos de Rioja en los segmentos de más valor añadido del mercado“. Y concluía afirmando que “ante la evolución que ha experimentado en este periodo la demanda de los consumidores y los estilos de elaboración de los vinos, creo que podría ser un buen momento para plantearse la conveniencia de que este modelo de clasificación de los vinos de Rioja evolucione también. Es cuestión de analizar y sopesar ventajas e inconvenientes, porque nada hay inamovible”.

Aunque el debate es antiguo y tuvo momentos álgidos con motivo de la elaboración del Reglamento para la Calificada a finales de los años ochenta, en que ya se proponía diferenciar un ‘Rioja genérico’ de un ‘Rioja superior’, así como de la tramitación parlamentaria de la Ley del Vino del año 2003, que introducía figuras como los ‘pagos calificados’, parece que ahora toca. Es normal en Rioja que las decisiones importantes se cuezan a fuego lento durante unos veinte años. Contrariamente a lo que algunos dan a entender, no se trata de ‘inventar’ hora nuevos tipos de vinos a golpe de reglamento, ni descubrir de repente vinos de calidad superior, porque Rioja ya los tiene y comercializa en cualquiera de sus actuales categorías. Pero se piensa que algunos de esos vinos podrían obtener un mejor reconocimiento e identificación de sus características por parte del consumidor mediante la creación de nuevas indicaciones, que vendrían a sumarse a las ya existentes. Ese parece el espíritu y la letra de las propuestas que varias asociaciones del sector han presentado este mes de febrero a la Comisión de Plan Estratégico del Consejo Regulador.

“Cada vez son más los productores riojanos que se interesan por incorporar vinos procedentes de una entidad geográfica menor a su tradicional gama de vinos elaborados mediante ensamblaje de vinos procedentes de diferentes localidades de la Denominación. Pues bien, este dinamismo e inquietud permanente por mejorar y diversificar la ya amplia oferta de vinos comercializados por las bodegas de Rioja encuentra en el Consejo Regulador un marco adecuado para favorecer su desarrollo sin menoscabar el alto nivel de garantías que el consumidor espera de esta entidad respecto a la calidad de los productos amparados y a la veracidad de las indicaciones contenidas en el etiquetado”. Este párrafo parece escrito hoy, pero no, está literalmente reproducido de una nota de prensa del Consejo Regulador emitida en marzo de 1999 para informar sobre la autorización de la indicación en el etiquetado del nombre de la subzona (Rioja Alavesa, Rioja Alta y Rioja Baja) e incluso del término municipal, así como del control específico establecido por el Consejo para garantizar al consumidor lo indicado en la etiqueta.

No puede decirse que el debate haya estado muerto desde entonces, porque algunas bodegas con inquietudes sobre la posibilidad de distinguir sus vinos con figuras como el ‘pago calificado’, vinos ‘de finca’, etc., han planteado en más de una ocasión al Consejo las exigencias para establecer un proceso de certificación para ese tipo de vinos, sin que hasta la fecha pareciera haber motivación suficiente para abordarlo. Las propuestas concretas que ahora están sobre la mesa son un paso adelante que evidencian una sensibilidad mucho mayor por parte del conjunto del sector sobre la necesidad de dar un encaje con respaldo administrativo a la gran cantidad de vinos de esas características que se vienen haciendo en Rioja desde hace veinte años. Ordenar de alguna manera toda esa oferta que escapa a las categorizaciones actuales según el envejecimiento en barrica. Pero, salvo sorpresa, queda mucho por discutir para equilibrar los diferentes intereses en juego y sopesar ventajas e inconvenientes, porque la gran mayoría está convencida de que Rioja ha sido capaz de desarrollar con éxito su propio modelo, sin necesidad de copiar a otros. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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Y mientras ellos ladran, Rioja cabalga

Portada de La Prensa del Rioja (junio de 2005), revista que durante treinta años a dedicado reportajes especiales a las distintas comarcas de Rioja destacando sus singularidades y la rica diversidad que conforma la D.O. Calificada Rioja

Portada de La Prensa del Rioja (junio de 2005), revista que durante treinta años a dedicado reportajes especiales a las distintas comarcas de Rioja destacando sus singularidades y la rica diversidad que conforma la D.O. Calificada Rioja

López de Lacalle pone sus cartas al descubierto reclamando al PNV amparo legal para la nueva situación de su bodega Artadi.

Los argumentos expuestos por López de Lacalle como razones para el abandono de la D. O. Calificada Rioja resultan demagógicos e insostenibles si se analiza con un mínimo de rigor la realidad actual de la vitivinicultura riojana. Una realidad que falsea y distorsiona el comunicado difundido a bombo y platillo por Artadi a todo el orbe vitivinícola para publicitar su gesto “heroico”, al decir de algunos escribidores afines a la fabulación. Los objetivos de carácter estrictamente vitivinícola que López de Lacalle aseguraba perseguir en su bien orquestada campaña publicitaria resultan perfectamente alcanzables en el marco de la Denominación para todos los operadores. Otros objetivos, no.

La comparecencia de López de Lacalle ante la Comisión de Agricultura de las Juntas Generales de Álava el 21 de enero ha situado definitivamente el conflicto planteado por el bodeguero contra la D.O. Ca. Rioja en su verdadero contexto y explica por sí misma las verdaderas razones que han motivado su abandono de la Denominación. La intervención de López de Lacalle ha sido un mitin de nacionalismo vitivinícola en el que ha reclamado de las autoridades peneuvistas similar tipo de amparo legal al que tenía su bodega y sus vinos hasta su salida voluntaria de la D.O. Calificada Rioja. Para justificar la reclamación al PNV de una actuación política en su favor, López de Lacalle se sigue aferrando a la supuesta disidencia de otras pequeñas bodegas familiares de Rioja Alavesa, ninguna de las cuales se ha manifestado públicamente hasta la fecha en ese sentido.

Y mientras ellos ladran,  Rioja cabalga, pues no en vano se encuentra en un momento crucial de su historia, en plena fase expansiva en los mercados internacionales y con retos muy importantes que pretenden dar un gran impulso innovador a su evolución con el objetivo de alcanzar un mejor posicionamiento e incrementar el valor de los vinos, inquietudes que comparte la inmensa mayoría del sector, integrado por 600 bodegas y 16.000 viticultores. Sus representantes han venido aportando durante estos últimos años a las mesas de negociación propuestas sobre nuevas posibilidades de diferenciación y categorización de los vinos, mayores exigencias de calidad en el proceso de certificación, caracterización de terrenos según su aptitud vitícola, proyectos de I+D+i, etc.

La hoja de ruta la marcó el Plan Estratégico de Rioja 2005-2020, que fijaba como principal objetivo “convertir a Rioja en una de las regiones referente del segmento de vinos de calidad en los mercados mundiales”, para lo cual debía “elaborar y comercializar vinos de calidad, orientados al mercado y en permanente adaptación al mismo, creando una marca conjunta con identidad propia generadora de valor y rentabilidad, que contribuya al desarrollo de la región, sobre la base de la colaboración y cooperación entre los agentes públicos y privados que interactúan en el sector”. Y mal que les pese a algunos, el modelo actual de Rioja funciona y permite avanzar en la buena dirección, como confirma el crecimiento de la estructura del sector, la positiva evolución de las ventas en el último año y la mejora del posicionamiento en los principales mercados internacionales. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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