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Rioja mira al origen con nuevas indicaciones: ‘vinos de zona’, ‘de pueblo’ y ‘viñedo singular’

En La Prensa del Rioja avanzábamos hace un año el principal objetivo de las nuevas indicaciones que ahora han sido aprobadas por la D. O. Ca. Rioja.

Comentábamos en este blog a principios del pasado año 2016 la antigüedad del debate sobre la creación de nuevas indicaciones diferentes a las del envejecimiento en barrica y asegurábamos que había llegado el momento de dar encaje legal a lo que en la práctica era una realidad desde hace tiempo. Porque en el fondo no se trataba de inventar nada, sino de ordenar la oferta existente haciendo posible la diferenciación en el etiquetado de una serie de vinos que ya estaban en el mercado. Un tipo de vinos que tienen como denominador común su vinculación al viñedo concreto del que se elaboran, al terruño. Desde esta perspectiva ha nacido la nueva indicación ‘Viñedo Singular’ y se ha regulado la de ‘vino de pueblo’, que a pesar de su aprobación por el Consejo Regulador en 1999 no había sido desarrollada. El tercer nivel, referido a la ‘zona’, está reconocido también desde hace 18 años y lo utilizan más de un centenar de bodegas. Tan solo se ha modificado formalmente para facilitar que pueda ganar visibilidad la indicación de la subzona, una vieja aspiración de algunas bodegas de Rioja Alavesa.

Estas nuevas indicaciones que darán más protagonismo a las llamadas ‘entidades geográficas menores’, sumadas y combinadas con las tradicionales de envejecimiento, proporcionarán a las bodegas una interesante herramienta de marketing para conseguir la tan demandada diferenciación de sus productos. La diversidad es sin duda una de las características que mejor definen la producción vitivinícola riojana, una diversidad propiciada por el manejo de tres herramientas: las variedades de uva, el terruño y el envejecimiento en barrica. Una diversidad que el consumidor podrá identificar en el etiquetado a través de las correspondientes indicaciones, cuyo control por parte del Consejo Regulador a partir de ahora garantizará la autenticidad que demanda dicho consumidor.

Dentro de este marco de garantías, dichas indicaciones no implican el reconocimiento oficial de una categorización desde el punto de vista cualitativo, independientemente de las diferentes exigencias que en este sentido se plantean para una u otra indicación. Esta idea de la superposición de niveles, como si se tratara de un sistema de categorización piramidal, se está transmitiendo de forma equivocada en diferentes foros y publicaciones, confundiendo quizás los deseos con la realidad. Tanto la clasificación de Rioja por envejecimiento como las nuevas indicaciones responden a un concepto horizontal, en el que no se reconocen ‘categorías’ superiores, aunque tácitamente se otorgue, por ejemplo, un mayor prestigio y reconocimiento a un gran reserva frente a un vino de crianza, o de las exigencias cualitativas que se plantean a los futuros vinos de ‘viñedo singular’ se infiera que formarán parte de la élite de Rioja.

Además, esta diferenciación de vinos que mira al origen no es sustitutiva de las categorías de envejecimiento, sino perfectamente compatible, como ahora mismo puede comprobarse en cientos de ejemplos. Desde luego, que nadie piense que “los cuarenta años de dictadura de la madera en Rioja” -como algunos dicen- han terminado. El envejecimiento de los vinos en barricas de roble es una especialización centenaria de Rioja que le ha proporcionado prestigio, notoriedad y diferenciación entre los consumidores de todo el mundo. Actualmente es la base de su economía, pues la generación de valor añadido pivota fundamentalmente sobre los vinos criados, que superan ya el 65% del total de las ventas. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Tiempos memorables. ‘Viñedos singulares’, ‘Espumosos de Rioja’, nuevo Consejo… y helada severa.

Una foto histórica: los seis presidentes del Consejo Regulador de Rioja durante los últimos 35 años. De i. a d., José María Daroca (2015-2017), Víctor Pascual (2004-2013), Fernando Salamero (2017), Santiago Coello (1982-1992), Angel de Jaime Baró (1992-2004) y Luis Alberto Lecea (2013-2015).

La primavera del 2017 ha llegado preñada de acontecimientos que dejarán huella en la memoria histórica de la D. O. Calificada Rioja. La tardía helada del 29 de abril hizo recordar a muchos la del 16 de abril de 1999 y su nefasto efecto desestabilizador. Con la lección aprendida, hay tiempo suficiente hasta la vendimia para comprobar la merma que puede suponer en el conjunto de la producción de Rioja y para activar los mecanismos de los que actualmente dispone la Denominación para intentar garantizar un equilibrio que resulta imprescindible para mantener un crecimiento estable. Si se consigue, el sector habrá dado una prueba irrefutable de madurez.

Apurando el mandato hasta la última reunión plenaria, el Consejo Regulador ha dado un importante paso con la aprobación de la nueva indicación en el etiquetado de los vinos de Rioja que reconocerá la procedencia del vino de un ‘Viñedo Singular’. Una medida que viene a dar respuesta a las inquietudes del sector y a la propia evolución de las demandas del mercado, como se puso de manifiesto en el debate que organizó La Prensa del Rioja en la Jornada DIAM celebrada en mayo de 2016 (descargar PDF con dossier sobre los debates). Esta nueva categoría de producto complementará en el etiquetado a las tradicionales de envejecimiento y está directamente vinculada al origen, al terruño, y a unas altas exigencias de calidad, tal como indicábamos hace justo un año en el Descorche titulado “Rioja valorizará sus terruños con nuevas indicaciones de calidad”.

El Consejo ha aprobado también incorporar la elaboración de ‘Vinos Espumosos’ amparados por la D. O. Ca. Rioja con el objetivo de añadir un nuevo producto de prestigio y alto nivel a su actual gama de vinos tranquilos (tintos, rosados y blancos). La demanda planteada por el sector está directamente relacionada con la apuesta realizada en 2007 por la potenciación de los vinos blancos con la autorización de siete nuevas variedades blancas y de 2.500 nuevas hectáreas para su plantación, lo que constituiría la base para los espumosos de Rioja.

El cierre del ciclo de alternancia entre viticultores y bodegueros al frente de la Interprofesional representa un hito importante en la consolidación de este modelo de gestión de la Denominación, iniciado de forma pionera en España en marzo de 2004. El sindicato agrario ASAJA y la Federación de Cooperativas han estado al frente de la presidencia dos años cada uno en el mandato transcurrido desde junio de 2013 a junio de 2017. Un buen indicativo del alto grado de consenso con que cuenta el sistema es la normalidad con que se ha producido ahora la renovación de la composición del Consejo Regulador y el relevo en su presidencia, que ha sido asumida por el bodeguero Fernando Salamero a propuesta del Grupo Rioja y con el respaldo casi unánime de las organizaciones del sector. Un alavés de talante conciliador y dialogante, responsable de una bodega tan respetada como Marqués de Riscal, que como vocal más antiguo del Consejo (1982) ha sido uno de los protagonistas de la configuración del actual modelo de Rioja. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja).

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Rioja valorizará sus terruños con nuevas indicaciones de calidad

portada216Las actuales categorías de Rioja según criterio de envejecimiento serán enriquecidas con la creación de nuevas indicaciones de calidad basadas fundamentalmente en la valorización del terruño. Probablemente antes de que finalice este año 2016, el Consejo Regulador aprobará la creación de un distintivo específico para reconocer y diferenciar la calidad de los vinos procedentes de viñedos que posean características singulares. Es algo que se venía demandando por parte de un buen número de bodegueros, ya que de esta forma muchos de los vinos que habían venido enriqueciendo y diversificando la oferta de Rioja durante los últimos años -popularmente conocidos como vinos de alta expresión, de pago, de autor, etc.- contarán con el valor añadido que supone para los consumidores la certificación del Consejo Regulador. Dichos vinos tenían difícil encaje en las categorizaciones actuales según el envejecimiento en barrica, pues sus características específicas responden a criterios vinculados al viñedo, al origen, más que a la forma de elaboración y crianza. Dará fruto así finalmente el trabajo que desde hace tiempo se viene realizando en el seno del Consejo Regulador para definir las características que han de reunir viñedos, producción, elaboración y los propios vinos para obtener tal distinción específica. Entre las diferentes opciones en estudio de posibles nuevas indicaciones o figuras de calidad, muy probablemente se optará por la del ‘paraje’ o conjunto de viñedos de características muy homogéneas, figura que podría asemejarse a la del ‘Paraje Calificado’ autorizada por la D.O. Cava este pasado mes de mayo. Y quedarán sobre la mesa para un próximo desarrollo otras propuestas como las de los ‘vinos de pago’ o de ‘finca’, que parecen contar con más posibilidades que la de los ‘vinos de pueblo’ que algunos reclaman. El presidente de la Comisión del Plan Estratégico del Consejo Regulador, en cuyo seno se han venido desarrollando los debates sobre las propuestas realizadas por las organizaciones del sector, apuntaba claramente en este sentido en su intervención en la Jornada que DIAM organizó con gran éxito el pasado 30 de mayo para confrontar las diferentes posturas del sector (ver resumen en el número 216 de La Prensa del Rioja). Íñigo Torres dejó claro que se apuesta mayoritariamente por mantener las actuales categorías de envejecimiento y enriquecerlas con nuevas indicaciones que se sumen a la que ya desde 1999 permite distinguir la procedencia de ‘Subzona’ (Rioja Alavesa, Rioja Alta y Rioja Baja). Hay que recordar que también se aprobó entonces la posibilidad de utilizar la indicación del municipio (“entidades geográficas menores”) en el etiquetado, pero que la falta de interés por parte del sector dejó en vía muerta su desarrollo. Es interesante señalar que, paralelamente a este estudio para la creación de nuevas clasificaciones de los vinos de Rioja que permitan una mejor identificación de la amplia diversidad de la oferta actual, el Consejo viene trabajando también en la modificación de los requisitos para obtener las categorías de envejecimiento que se establecieron a partir del año 1980, particularmente reservas y grandes reservas, con el objetivo de dar un nuevo impulso a las exigencias cualitativas de la gama alta de la Denominación, que tanta notoriedad y prestigio le ha reportado entre los consumidores de todo el mundo, pues no en vano una de las características diferenciales de los vinos de Rioja es precisamente su capacidad para el envejecimiento, algo difícil de encontrar en otras regiones vinícolas. Sin duda, como hemos venido diciendo en esta revista, es un buen momento para plantear la evolución del modelo de clasificación de los vinos de Rioja, pero sin perder de vista que esta Denominación ha sido capaz de desarrollar con éxito su propio modelo, sin necesidad de copiar a otros. (Texto: Javier Pascual / director de La Prensa del Rioja)

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